bilbao. Síntoma del desarraigo, desde que el pasado viernes Organizaciones Deportivas Euskadi, gestor de la Vuelta al País Vasco, anunciara la grave situación que atraviesa la más importante y prestigiosa de cuantas carreras se celebran en Euskal Herria, también la más costosa, Jaime Ugarte apenas ha recibido unas pocas llamadas de sus compañeros de gremio, otros organizadores, ciclistas, mánagers o directores deportivos. A lo que sí ha asistido Ugarte, en cambio, es a la reacción instintiva de los aficionados, una lluvia de propuestas para la subsistencia que van desde la versión ciclista de la limosna de Lola Flores en los años 80 -un español, una peseta, y en este caso, un euro, un aficionado- hasta, más práctica, la reducción del número de etapas para adaptar la carrera al nuevo presupuesto. Todas esas propuestas, muchas de ellas en Twitter bajo la etiqueta solidaria #savethebasqueraces, las recibe Ugarte con cariño pero las rechaza por dignidad. En la reunión que los organizadores realizarán hoy en Donostia fijarán una postura unánime donde no caben alternativas para rediseñar la carrera en el caso de que nadie aporte el dinero que falta para completar un presupuesto que ronda el millón de euros -medio millón más si se suma la Clásica de Donostia-: o reúnen los 150.000 para este fin de semana o la Vuelta al País Vasco se suspende.

Descartada la opción de un patrocinador privado que ha agotado la organización hasta la pasada semana, esa cantidad podría llegar de alguna institución, aunque Patxi Mutiloa, director de Deportes del Gobierno vasco, ya ha dejado claro que el Ejecutivo de Gasteiz no pondrá ni uno más de los 200.000 euros (60.000 más de dos órdenes concurrentes que suelen salir de Participación y Organización) que ya están contemplados en los Presupuestos Generales.

La situación es tan incierta que la cita con la UCI para presentar ante la Comisión de Licencias la solicitud para 2013 prevista para hoy en Ginebra se ha pospuesto al 5 de marzo.

El destino de la Vuelta al País Vasco le preocupa tanto a Jaime Ugarte -"estoy a punto del infarto"- como los motivos que pueden hundir la carrera y, sobre todo, la diferencia en el relato de la historia. Su versión y la del Gobierno vasco difieren en varios puntos importantes. Sobre todo en los del peso de la responsabilidad que Lakua rechaza - "Organizaciones Deportivas Euskadi es la máxima responsable, la única, de la carrera", dijo Mutiloa el domingo a este periódico- y Ugarte considera compartida por el arraigo de la prueba en el pueblo vasco y su carácter popular. Tampoco sintonizan ambas partes en la vigencia del acuerdo de patrocinio que se inició en 2009 y que no se sabe muy bien si acababa en 2011 o incluye el 2012, un año tipificado en el contrato como "opcional".

"Digan lo que digan, había un compromiso", dice Jaime Ugarte, que se remite a la reunión del 30 mayo de 2011. En esa cita a dos bandas el Gobierno vasco comunicó a los organizadores que Política Lingüística, asfixiada por la crisis, dejaba de aportar los 360.000 euros que costaba el patrocinio del Gran Premio de la carrera. Argumentaba que tenía que dedicarlos a su ámbito de actuación, el euskera.

La conversación quedó registrada en un documento que firma Lourdes Auzmendi, viceconsejera de Política Lingüística: Somos muy conscientes del problema que esto les genera porque la crisis les afecta a ustedes como un eslabón más de la cadena de la que formamos parte todos. Por ello, vamos a implicarnos directamente, tanto el director de Deportes como yo misma, en la búsqueda de un nuevo patrocinio que pueda llenar el vacío que dejamos nosotros.

Esa declaración es la que entiende Jaime Ugarte como un compromiso para seguir patrocinando la carrera o, al menos, buscar un sustituto que no han sido capaces de encontrar ni el Gobierno vasco ni la propia organización, cuya última esperanza se desvaneció el pasado miércoles. Acto seguido, ocurrió la reunión de urgencia en Lakua donde comunicaron a Patxi Mutiloa la gravedad de la situación. En esa ocasión, Mutiloa reconoció que había realizado una llamada en busca de un patrocinador que no había fructificado y pidió otro día más para hacer otra en la que tampoco encontró respuesta.

Traspaso a Unipublic Ese es, de momento, el último encuentro entre el Gobierno vasco y los organizadores de la prueba, que durante los últimos cuatro años se han reunido en varias ocasiones con el futuro de la ronda vasca como motivo exclusivo. Uno de los encuentros más importantes ocurrió el 7 de mayo de 2010. Ese día Mutiloa citó a los organizadores de la Vuelta al País Vasco en Donostia. Junto al director de Deportes del Gobierno de Gasteiz se presentó en la sede de El Diario Vasco Javier Guillén, director de la Vuelta a España. Antes de esa reunión, Mutiloa había acudido a EiTB para sellar el compromiso del ente televisivo con la carrera. Ya en Donostia, ante Ugarte y sus colaboradores, Mutiloa recordó la delicada situación de la prueba tras la renuncia en 2008 de El Diario Vasco como patrocinador principal y planteó la idea de profesionalizar la prueba en todos los sentidos, incluido el apartado organizativo. Propuso que la gestión pasase a manos de Unipublic mediante una cesión de derechos. La Clásica de Donostia no entraba en el lote porque al organizador estatal le parecía que su coste era demasiado elevado y no estaba dispuesto a asumirlo. Los responsables de la Vuelta al País Vasco descartaron la operación.

Anteriormente, en 2008, tras la renuncia de El Diario Vasco, fue Unipublic la que había rechazado una cesión que propusieron en Madrid los propios organizadores vascos.