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Pardo vuelve a hacer las maletas

El navarro se recalifica en el Entente Sud Gascoigne francés, un filial de la FDJ

Pardo vuelve a hacer las maletasFoto: deia

bilbao. Para seguir siendo profesional allá en Portugal, a Ion Pardo, 23 años, le dijeron que dejara de serlo. O sea, que corriese gratis. O, peor, que pagase por correr. Le ofrecieron un contrato de 600 euros al mes y de ese sueldo tenía que sacar, además de para vivir, lo suficiente para pagarse los viajes a Portugal y las estancias entre prueba y prueba. Una ruina. No lo aceptó, claro. Era un sueño caro, por indigno. En casa meditó hacia dónde dirigir su siguiente pedalada. No había tantas opciones porque el campo profesional es un terreno cada vez más devastado y menguante, al menos en el Estado, con lo que conseguir un dorsal se convierte en un asunto de fe y paciencia. Acabado el rezo y la espera, sin resultado, sin milagro, se enfrentó a la cuestión temida: ¿cuelgo la bici o me recalifico?

"Por un lado", cuenta ahora que ha redireccionado su carrera hacia el ciclismo francés después de fichar por el Entente Sud Gascoigne, "estaba convencido de querer seguir siendo ciclista, y, por otro, no quería volver al ciclismo aficionado estatal porque creía que ahí ya había demostrado todo lo que tenía que demostrar". Su continuidad, por tanto, era una cuestión de itinerancia. Sacó el mapamundi y señaló Italia, donde otros ciclistas vascos antes que él -Astarloa, Hernández, Txurruka...- buscaron y encontraron lo que se les negó en casa. Rastreó el ciclismo aficionado italiano y llegó a recibir una oferta de Bélgica, pero su destino, de todas maneras, estaba más cerca.

A Dominique Arnaud, gregario de Indurain en el primer Tour del navarro y mánager desde hace unos años del Entente Sud Gascoigne, un equipo aficionado francés serio y con fama de hacer las cosas con criterio y pulcritud, el nombre de Ion Pardo no le era extraño. Lo conocía de la Vuelta a Bidasoa de hace un par de años, donde el navarro ganó una etapa, y de la Vuelta a Navarra que llegó a liderar. Recordaba Arnaud a un chico corpulento y poderoso, rápido y capacidad de sufrimiento en la montaña, un ciclista de su agrado. No dudó cuando se lo ofrecieron.

seguido por la FDJ El acuerdo satisface a ambos porque Pardo, pese a descender un peldaño, logra reconducir su carrera hacia un ciclismo que le ofrece un nuevo comienzo y, dicen, se ajusta más a sus condiciones físicas. Su apuesta se asienta, además, en otra razón de peso. El Sud Gascoigne puede devolverle al profesionalismo, pues el equipo de Arnaud es uno de los cinco filiales que tiene la Française des Jeux repartidos por Francia. Cada año hacen un estrecho seguimiento a dos o tres ciclistas con aptitudes de cada uno de esos clubs aficionados. Pardo es uno de ellos. Se lo dijo Arnaud en la primera concentración del año, a finales de enero. "Eso significa mucho, porque quiere decir que aún sin conocerme lo suficiente, Dominique apuesta por mí".

El nuevo equipo de Pardo tiene matrícula francesa, pero respira cerca de Iparralde. Su sede está en Soustons, las Landas, donde además de una lonja para el material, Arnaud, que vive cerca, tiene un piso donde aloja a los corredores entre carrera y carrera. Su mujer se encarga de cuidar a los ciclistas.

"Es un equipo cercano, con un ambiente familiar y, a la vez, muy serio", cuenta Pardo, cuya temporada dibuja un primer pico de forma en la primavera francesa y su prestigiosa Copa de Francia, pero debutó el sábado en casa, en la primera prueba de L'Essor Basque que acabó undécimo. Ayer, en Kanbo, segunda cita, ganó Samuel Plouhinec.

La última etapa y la general del Tour del Mediterráneo fueron para Jonathan Tiernan-Locke, del Endura. David López, 21º, fue el mejor vasco en la dura jornada de ayer.