Contador recibe el máximo castigo
El TAS condena al madrileño a dos años de sanción que expirarán el próximo 5 de agosto y le retira el triunfo conseguido en el Tour de 2010 y todas sus victorias posteriores, incluido el Giro de 2011
Ayer, Andy Schleck salió de su hotel en Mallorca para entrenar sobre las 11.20 de la mañana y cuando regresó, pasadas las 13.00 horas, poco más de hora y media de pedaleo relajado, había ganado un Tour de Francia, aquel de 2010 tan agónico, polémico y excitante que perdió contra Alberto Contador y que luego acabó siendo el Tour del solomillo, el de los picogramos de clembuterol, un embrollo tremendo y eterno, casi año y medio para enjuiciarlo, que concluyó ayer con la sentencia del TAS, que aplicó al ciclista madrileño la máxima condena posible que refleja el reglamento de la UCI: dos años.
El episodio final de un juicio maratoniano, 531 días, fue el menos deseado para Contador, que corrió el domingo el Trofeo Palma en Mallorca, su último dorsal, y cuando regresaba al hotel en bicicleta explicaba resignado a los que le acompañaban que había hecho todo, más no podía, para demostrar su inocencia. Entonces pensaba que el veredicto estaba al 50%, tan incierto, que prefirió viajar a Madrid y recibirlo en su casa, bien abrigado. Lo que escuchó a eso de las 11.50 horas de ayer le dejó helado: el TAS le había condenado a dos años de sanción con carácter retroactivo a partir del 25 de enero de 2011. A ese tiempo hay que restarle el periodo de suspensión provisional que pasó entre agosto de 2010 y enero de 2011 (cinco meses y 19 días), lo que le impediría correr tanto el Tour de Francia de este año como los Juegos Olímpicos de Londres, y no le permitiría regresar hasta el 5 de agosto, a tiempo, eso sí, para la Vuelta a España.
Pierde el Tour En un documento de 98 folios, el TAS abunda en el castigo a Contador, al que, además de los dos años de inhabilitación, le retira el triunfo en el Tour de Francia de 2010, su tercera grande bouclé que pasa a ser la primera de Andy, y todos sus éxitos posteriores, incluido el segundo Giro de Italia que ganó en 2011, la Volta, la Vuelta a Murcia y todo lo demás. Todos los que padecieron bajo el yugo del madrileño en la carretera suben ahora un peldaño.
En su argumentación, el tribunal suizo estima "parcialmente" los recursos impuestos por la AMA y la UCI, la acusación que apeló el primer fallo exculpatorio de la Federación Española en febrero de 2011, y encuentra a Contador "culpable de una ofensa de dopaje". Tras el juicio deportivo más mediático de todos los tiempos, la sentencia que baja de la bicicleta al mejor ciclista del mundo genera incomprensión cuando el tribunal admite en las conclusiones que no existen indicios de dopaje. O, lo que es lo mismo, que no hay pruebas de que Contador se haya dopado y sea culpable. "Si tienes pruebas y está demostrado el dopaje, le sancionas, pero si no hay pruebas y no está demostrado, no tiene ninguna lógica", bramó Carlos Sastre, ganador del Tour de 2008.
La lógica del TAS es otra. Convertido el juicio en un balance de probabilidades, se tenía la certeza de que ganaría la tesis más plausible para explicar la razón por la que el organismo de Contador contenía esa cantidad de clembuterol en los días finales del Tour de 2010. La defensa del madrileño, un ejército de reputados abogados y científicos, explotó la teoría del solomillo, un trozo de carne supuestamente contaminado comprado en una carnicería de Irun que se comieron los corredores del Astana, entre ellos Contador, el día de descanso previo al asalto a los Pirineos; la UCI y la AMA trataron de hacer comprender al tribunal lo descabellado de una contaminación alimentaria en Europa y presentaron otra teoría como posible origen del clembuterol, una tesis según la cual el pasaporte biológico del corredor sería compatible con una manipulación sanguínea, una transfusión que contenía restos de clembuterol y que debían probar algunos restos de plastificantes en su sangre.
La tercera tesis En la guerra de las probabilidades, donde el 51% era suficiente, según las conclusiones del tribunal, ninguna de las dos versiones, ni la de Contador ni la de la AMA y la UCI, es probable, sino que es una tercera la que construye y por la que se inclina el jurado: "El positivo del atleta por clembuterol tiene mayor probabilidad de haber sido causado por la ingestión de un suplemento alimenticio que por una transfusión de sangre o la ingestión de sangre contaminada".
Sin tragarse la teoría del solomillo ni llegar a entender el laberinto de justificaciones de la UCI y la AMA, la condena es la máxima posible, dos años de inhabilitación y la retirada del triunfo en el Tour, porque el TAS se remite al artículo 2.1.1 del código de la AMA, el de la responsabilidad objetiva: "Corresponde a cada deportista asegurarse de que ninguna sustancia prohibida se introduzca en su organismo (…) Son responsables de la presencia de cualquier sustancia prohibida, de sus metabolitos o marcadores, que se detecten en sus muestras físicas". "Y en este caso", concluye la sentencia del TAS, "no se ha aportado prueba alguna que demuestre que el deportista actuó sin culpa o negligencia o una culpa o negligencia significante".
El TAS estima que Contador no ha podido demostrar la procedencia de esa cantidad de clembuterol en su organismo, lo que tiene que ver con la falta de culpa o negligencia, otro artículo que se recoge en el código antidopaje -10.5.1- y según el cual cuando el deportista demuestre que la infracción no se debe a una conducta negligente, se anulará el periodo de sanción. Un tercer artículo, el 10.5.2, sobre la ausencia de culpa o negligencia significativa, sentencia que si el atleta logra demostrar que no ha cometido ningún acto culposo o negligente, la sanción podrá ser reducida, aunque matiza que la reducción no podrá ser superior a la mitad del periodo que hubiese debido aplicarse normalmente.
En estos dos últimos artículos fundamentó la Federación Española su primera sanción de un año que le fue comunicada a Contador en febrero de 2011 y que luego retiró para anularla totalmente tras el recurso del ciclista. El TAS, sin embargo, no ha hallado pruebas suficientes que demuestren cómo llegó el clembuterol al organismo del ciclista, lo que considera una negligencia que se castiga con dos años.
Contador habla hoy Huyendo de esa ensalada legislativa, un asunto agotador, a Alejandro Valverde le pareció que el castigo era "demasiado fuerte". "Dentro de lo malo, lo bueno es que apenas le queden seis meses para volver a competir y Alberto es fuerte mentalmente. Ahora tendrá mucha rabia y, lo digo por experiencia, la única forma de canalizar esa rabia es haciendo kilómetros". Las reacciones se multiplicaron por la tarde y fueron más de indignación y tristeza que de alegría. Ni siquiera la UCI, la primera en recurrir la absolución de la Federación Española ante el TAS se felicitó por el fallo. "Es un día triste para nuestro deporte: algunos podrían pensar que hemos ganado, pero esa no es la verdad, en absoluto", dijo McQuaid en un comunicado. "Cuando se habla de dopaje nunca hay un ganador". Entre los indignados estaba Merckx, que acusó sin señalar que "alguien quiere la muerte del ciclismo". "Es una catástrofe para el propio corredor y el ciclismo. No creo que esto pudiera pasar en el fútbol", abundó el campeón belga. Pablo Lastras fue más lacónico y su mensaje, más esperanzador: "Volverá y seguirá ganando".
Pero, ¿volverá? Fran, representante, hermano y confidente, anunció ayer que Alberto tiene claro que no va a dejar el ciclismo, pese a que en algún otro momento, quizás furibundo, el ciclista había asegurado que no aceptaría ninguna sanción y que si eso llegaba a ocurrir no volvería a subirse a una bicicleta. De todas formas, su futuro, también si recurre la sanción, lo más probable, o la acata, lo desvelará hoy en una rueda de prensa anunciada para las 19.30 horas en un hotel de Madrid en la que le acompañará Bjarne Riis, mánager del Saxo Bank, un equipo cuyo futuro también se tambalea.