bilbao. Aunque hay quien piensa que la armonía es prima del sedentarismo y hermana de la indolencia, así, en armonía, a mil leguas de las trifulcas que, no hace tanto, trasladaban al ciclismo vasco a un escenario bélico exasperante, transcurrió ayer la Asamblea General Ordinaria de la Federación Vasca. Muestra suprema de la musicalidad que reina bajo la batuta de José Luis Arrieta es la insólita celeridad con la que corrió la Asamblea, que arrancó a las 9.30 horas y antes de las 11.00 estaba ventilada. Con esa velocidad se aprobaron todos los puntos del día, el principal, el calendario vasco de competición y su columna vertebral, la hoja de ruta amateur, que se mantiene, pese a los tiempos de zozobra, en la abundancia habitual: habrá este año que entra 54 pruebas divididas en dos torneos, el Euskaldun (26) y el Lehendakari (28), este último reservado a los ciclistas sub'23 como ha ocurrido en 2011, además de clásicas (Aiztondo, San Rokillo, Santa Cruz, Valenciaga, Mungia y Loinaz), vueltas por etapas (Bidasoa, Tres Días de Araba y Navarra) y campeonatos de Euskadi (en Urretxu el de línea el 2 de junio y en Legutiano el de crono un día después). El Memorial Gervais y la cronoescalada a Altzo completan las 67 citas del calendario. Desaparece, tras solo un año de vida, el Torneo Apertura para aficionados de primer y segundo año que constaba de tres pruebas y en el que figurará como único vencedor Fernando Grijalba.

La única arista de la veloz Asamblea tuvo que ver con la limitación de la edad para participar en las pruebas del Euskaldun. Fijada en 28 años esta pasada temporada, la Vasca planteaba una restricción sensiblemente más amplia al bajar otro peldaño, hasta los 27, la edad permitida para ser ciclista aficionado en Euskadi. Se aprobó la modificación pese al recelo de algún sector que no encuentra sentido a la marginación de los corredores, pocos, que están por encima de ese listón y se preguntan, pese a comprender la necesidad de potenciar a los sub'23, si es tan terrible el daño que provocan.

La norma que veta a los ciclistas que superan ese límite recoge una excepción: están autorizados a correr los especialistas de otras disciplinas -pista, MTB, ciclocross- que estén entre los 100 mejores del ranking UCI aunque tengan más de 27 años. Esa libertad, en cambio, tiene un precio: ni cobran los premios ni figuran en las clasificaciones. Raúl Mena, mánager del Cespa-Euskadi, pidió ayer abolir esa penalización, por injusta. Su reivindicación, aunque por los pelos, no hizo camino.

Entre las novedades, puntuales y residuales, destaca la de la puntuación en los torneos Euskaldun y Lehendakari, en los que se repartirán por primera vez en la historia puntos por participar (1) y acabar la prueba (3), una medida de evidente carácter incentivador. Busca acabar con los pelotones despoblados.

El pelotón amateur tampoco sufre alteraciones sustanciales, lo que se descodifica como el mayor de los triunfos del ciclismo vasco, que mira de reojo y con recelo la devastadora realidad que asola, por ejemplo, a su vecino cántabro, que solo contará con un equipo aficionado en 2012. En Euskadi habrá catorce: cuatro en Bizkaia (Koplad-Uni2, Opel Ibaigane, Seguros Bilbao y Baqué), otros tantos en Gipuzkoa, uno en Araba, el Naturgas, y cinco en Nafarroa tras la fusión del Azysa y el Telcom.

A propuesta de Mena, la Federación estudiará estos días la creación de un Torneo de Euskal Herria de pista, con cuatro o cinco puntuables, que podría estar en marcha en 2012.