Un juicio universal
Arranca hoy en el TAS la vista que juzga a Contador por el asunto del clembuterol
Bilbao. Símbolo de la trascendencia universal del juicio por el asunto del clembuterol de Contador que comienza hoy en la sede del TAS en Lausana y se prolongará durante tres jornadas, la histeria del dopaje se ha desbordado estos días previos a la vista. El viernes, el extenista francés Yannick Noah escribió una columna de opinión incendiaria en la que desplumaba al exitoso deporte español con la metáfora de Obélix y la marmita de poción mágica. Metió en la olla al fútbol, al tenis, al basket y, claro, a Contador, del que dijo que le parecía vergonzosa la alfombra roja que le pusieron para que participara en el Tour después de su positivo en la edición anterior. Ya saben: la noche del solomillo cargado (o no) de clembuterol en la antesala del Tourmalet. Una mención sarcástica al solomillo hizo estallar de rabia a Óscar Pereiro el mismo viernes en uno de esos programas nocturnos de formato tabernero, en los que se discute de fútbol sin guion y desde las entrañas. El gallego, ganador del Tour de 2006, reconoció los errores que había cometido el deporte de la bicicleta, pero clamó contra la falta de criterio objetivo a la hora de juzgarlo. "Zidane reconoció que se había cambiado la sangre; eso en ciclismo es dopaje", dijo como denuncia suprema. La discusión prosiguió luego por la senda de la incorrección deliciosa de las tertulias de bar.
A mil leguas de esa anarquía visceral, ya sea la de Noah o la de los opinadores televisivos, se celebra la vista en la que el TAS juzga a Contador, un ejercicio en el extremo de la pulcritud científica y jurídica. Está en juego el futuro del mejor ciclista del momento, su credibilidad, como la del ciclismo y la del deporte español, pero, también, la validez del sistema antidopaje y los postulados de la AMA. Es un juicio universal.
Por ello, también, nada sencillo de juzgar. Hay tanto en juego en esta batalla final de una guerra que se prolonga desde hace más de un año, que ambas partes se han volcado en la defensa de su verdad, que no debe ser absoluta, sino probable. Basta con que su tesis convenza al jurado -compuesto por tres eminencias en la materia como Efraim Barak, Quentin Byrne-Sutton y Ulrich Haas- en un 51% para vencer.
La tesis de la contaminación Contador se ha blindado de un grupo jurídico-científico de enorme reputación y trayectoria para defender la teoría de la contaminación alimentaria que mantiene desde el primer momento. Básicamente, argumenta la defensa del madrileño, la cantidad irrisoria de 50 picogramos de clembuterol hallados en la orina durante los controles posteriores al segundo día de descanso del pasado Tour, son el rastro que dejó la carne contaminada, comprada en un establecimiento de Irun, y devorada por varios ciclistas del Astana durante aquella noche de reposo en Pau y el día siguiente. Para comprobar la veracidad de esa teoría falta, claro, el propio solomillo, del que no quedó nada, pero la defensa del madrileño se ha armado de razones para demostrar su plausividad. En 4.000 folios de alegaciones se razona al tribunal lo perfectamente posible que resulta que un trozo de carne contaminada pueda estar tras el positivo del corredor, que, según adelantó el diario El País esta misma semana podría presentar como refuerzo a su argumento una declaración ante el polígrafo realizada por Louis Rovner, un experto estadounidense en el detector de mentiras. Los británicos Mike Morgan y Vivian James, el estadounidense Paul Scott y el jurista suizo Antonio Rigozzi -última incorporación anunciada ayer también por El País- son los responsables de la defensa de Contador.
Apuntalan la tesis del madrileño casos recientes de deportistas que fueron exculpados por positivos con clembuterol: Dimitri Ovtcharov, Rudi Van Houts o los 107 jugadores del Mundial sub'17 de fútbol que se disputó en México.
Pero ninguno de esos precedentes ocurrió con una carne comprada y consumida en Europa. La AMA esgrime la improbabilidad de que un producto cargado de clembuterol pueda saltarse los férreos controles de sanidad europeos. Para ratificarlo hará testificar al carnicero del local de Irun que vendió el solomillo y a un representante de la Asociación Española de Ganaderos de Vacuno. Los abogados de Contador contraatacarán con un caso positivo por clembuterol de una carne que no salió nunca a la luz pero que, según desveló el diario Marca, se detectó en el matadero de Durango en 2009.
Y para desarticular la coartada del solomillo contaminado, la AMA, a la que apoya la UCI, expondrá una versión diferente de cómo llegó el clembuterol al organismo del corredor. Su teoría tiene que ver con una transfusión de sangre y está fundamentada en los restos de plástico hallados por el laboratorio de Colonia mediante un procedimiento experimental.