Misil Murgoitio
Soberbio monólogo del vizcaino en Muskiz, donde abandona Ruiz de Larrinaga
MUSKIZ. Como Javier Ruiz de Larrinagaestá sentado delante de su caravana,cambiado, limpio y pensativo,un poco alejado del circuito que sorpresivamenteha abandonado antesde tiempo, a mitad de carrera o así,pasando por debajo de la cinta rojiblancasu cuerpo sudado, su cuerpoasfixiado, su cuerpo bloqueado yextraño, no escucha el zumbido delmisil, el estruendo que viene del parque,del cauce del río, sacudiendo lashuesudas ramas de los árboles. Noescucha nada, también, porquenadie tiene nada que decir.No resuenael jaleo de las batallas apretadas,sino el silencio de las exhibicionesmayúsculas y autoritarias. La deEgoitz Murgoitio, monologuistasublime ayer en Muskiz. Misil depunta a punta.
Tampoco vio Larrinaga el despeguedel vizcaino, o casi, porque fuetempranísimo, apenas transcurridosunos metros que fueron gobierno efímerodeMauro González. Lo concedióel propio Murgoitio. Le dejó algallego 10-15 metros de distancia,margen suficiente para coger impulsoy comprobar que su capacidadreactora, el reprís quenotó algo tocadoen su exhibición del domingo enKarrantza, estaba intacta. Le bastóun arreón para cerciorarse. Funcionabael reactor. Con ese único impulsose catapultó pasando a Mauro porencima. Los demás, Suárez, AitorHernández... no quisieron sabernada del asunto. Claro, no se puedeseguir a un misil.
Larrinaga, que suele digerir conpaciencia metódica los amaneceresnucleares con los que le castiga Murgoitio,un ciclista reactivo, se cobijóentre los dorsales de Suárez,Mauro,Díez Arriola y Aitor Hernández.
Esperó allí a que su organismo, deabsorción lenta, se activara. Lo hahecho más veces, pero ayer no reaccionó.Del grupo perseguidor deMurgoitio se retrasó hasta el grupoperseguidor de los perseguidores, yde allí siguió corriendo hacia atrás sin freno, asfixiado, sudando a chorros,desconocido.Mediada la carrera,sabedor de que era peor seguirmaltratando un cuerpo que no le respondía,levantó la cinta roja del circuitoy abandonó. “Era como si elcuerpo no quisiera saber nada delasunto, como si pasase absolutamentede mí”, dijo luego pensativo elalavés, que ha comenzado la temporadaalgo más justo de lo habitualdespués de una caída en julio en laque se rompió la clavícula. “Eso noexplica lo dehoy, pero quizás sea bueno buenoque haya ocurrido para darnoscuenta de que los sensaciones y losresultados que habíamos obtenidono reflejaban la verdadera realidadde mi estado de forma”.
Mientras reflexionaba Larrinaga,que no le damucha importancia a losucedido pero que mañana se haráalgunas pruebas para descartasmales irreparables, Murgoitio, quejamás esperó decidir la carrera tanpronto -se marchó en la primeravuelta y en segunda el asunto estabazanjado-, colocaba la segunda piedrade una temporada que ha comenzadoarrollador. “¿Y no teme que su formasea, a estas alturas, desmesurada?”,le preguntaron al vizcaino despuésde ganar la carrera con 33segundos de ventaja sobre el belgaBart Hofman y Suárez, que echarondel podio al bravo Aitor Hernández.“No, para nada”, respondió,“me quedamargen de mejora. En verano,cuando corría en carretera y estabaen forma, decían que me equivocaba.Pero yo sigo mi preparación, quedice que tengo que seguir creciendohasta diciembre, la época de Igorreo el Campeonato de Euskadi”, aclaraMurgoitio, un misil de piernasfinas como el coral que ha hallado ensu periplo por el norte la confianza yel ritmo que explican su dominio enel arranque de la temporada vasca.
DOBLETE DEL HIRUMET La jornadadel Hirumet la redondeó PabloRodríguez, vencedor de la primeraprueba, y, claro, líder, de la CopaEuskadi destinada a los sub’23