"Este equipo debería existir siempre"
Madariaga cree llegado el momento de ampliar el futuro del equipo a 2013 y 2014 tras el apoyo de la afición a Euskaltel-Euskadi en las etapas vascas
gasteiz. Antes del viernes y de Bilbao hubo vida, y emociones, y victorias. Claro que las hubo. Aquella etapa de Sagasti en la Vuelta al País Vasco del 94; la de Abantos de Laiseka en la Vuelta y la del Tour, claro, la de Luz Ardiden; la Vuelta al País Vasco de Mayo y su escalada al cielo en Alpe d'Huez; los podios de Samuel en la Vuelta y su hazaña este año en el Tour, sí, la etapa de Luz Ardiden y el maillot de la montaña, y, claro, las dos perlas del Giro, la avalancha de Nieve en los Dolomitas y el maravilloso día de Antón en el Zoncolan. "Pero nunca viví nada tan emocionante como lo de Bilbao. Fue por la gente, el apoyo, el ambiente… Fue histórico. Fue como vivir un sueño, pero ahora tenemos que bajarnos de la nube y poner los pies en el suelo". Miguel Madariaga ya había llorado otras veces, "más de las que hubiese querido", pero esta vez fue especial. "Lloré de tanta alegría que sentía".
Lo cuenta en la mañana de ayer en Bilbao, en la explanada de Botica Vieja, que es un hervidero de gente que quiere ver al héroe, a Antón, que, agasajado, un autógrafo, una foto, un beso, lo que sea, tarda un mundo en llegar a la salida. Cuando lo hace, respira. Unos minutos después, se ha vaciado de gente Botica Vieja. La histeria se ha ido con Antón y la Vuelta. Allí queda, junto al autobús de Euskaltel, Miguel Madariaga tratando de posar los pies en el suelo.
Para el presidente de la Fundación Euskadi, la realidad, el día a día, es una batalla. "Ganar está bien, pero hay que seguir luchando". Luchando, dice, por aquello que ha repetido mil veces sobre la supervivencia del equipo decano en el World Tour, 18 temporadas ya: que Euskaltel-Euskadi sea un equipo sin fecha de caducidad. ¿No la tiene?
Cuando se le pregunta a Madariaga, dice que no quiere ser escéptico, sino previsor, ante un futuro que termina, de momento, en diciembre de 2012, que es hasta donde tiene firmado con todos los patrocinadores, institucionales y privados, que abrigan al equipo. "Pero esto tiene que seguir más allá de esa fecha", explica. "En 2012 voy a vivir momentos muy importantes para tratar de asegurar la continuidad del equipo en 2013 y 2014".
Subsistir a trompicones Así subsiste desde siempre el equipo vasco, de dos en dos años. Con esa angustia. "A trompicones. Vivir así es duro porque para poder seguir en la mejor liga de ciclismo y en las grandes carreras del mundo lo primero que hay que tener, o al menos es lo ideal, es una seguridad de por lo menos cuatro años", dice Madariaga, que piensa en la etapa de Bilbao y el éxtasis del triunfo de Antón en la Gran Vía como en un momento catártico. Esa demostración del apoyo masivo de la afición, debe servir, expone, para abrir un diálogo que amplíe el futuro del equipo hasta 2014. "No tengo miedo a que esto se termine un día. Euskaltel-Euskadi tiene que seguir. Quiero que no se apague este proyecto. Y este acontecimiento de la Vuelta en Bilbao ha sido tan grande que se tiene que valorar en su justa medida", reflexiona. "Se tiene que reconocer la fuerza que posee este equipo, todo lo que mueve y lo enraizado que está en Euskadi. No me cabe duda de que vamos a salir adelante, y me gustaría que fuese porque se valora la publicidad que da todo esto. También quiero que se entienda que Euskaltel está muy dentro del corazón de miles de vascos. A veces pienso que todo eso no se valora. Si se hace como se merece, este equipo no tendría que pasar apuros, debería existir siempre".
Para hablar de la continuidad del equipo más allá de 2012, Madariaga no tiene fijada aún concretada una reunión con los patrocinadores. "Todavía no sé cuándo nos sentaremos, pero sería bueno que fuese cuando antes. Creo que es un buen momento. Esto que ha pasado en Bilbao tiene que servir para fortalecer lo que creo que tenía que haber estado fortalecido. Por lo que sea, no lo está. La crisis, el miedo a la crisis… Todo eso no me asusta. No creo que este equipo se vaya a acabar nunca", apunta el presidente de la Fundación Euskadi y alma del proyecto, que tampoco teme a la posibilidad de quedarse fuera del World Tour, la liga de los equipos y las carreras excepcionales a la que se accede ahora por una clasificación ordenada por un esperpéntico sistema de puntos. "¿Los puntos? No nos preocupa porque estaremos en el World Tour. Este equipo no se puede quedar fuera después de esta temporada en la que hemos ganado dos etapas en el Giro, la del Tour, la montaña de Samuel, lo de Bilbao…".