Síguenos en redes sociales:

Bilbao se da el último homenaje

Miles de personas abarrotan Botica Vieja para presenciar la salida de la penúltima etapa

Bilbao se da el último homenaje

bilbao

lA Vuelta dijo ayer adiós a Bilbao. Y lo hizo a lo grande, con una muchedumbre que se acercó hasta Botica Vieja para ver de cerca a sus ídolos. Por todo lo alto. Miles de personas desafiaron al calor para demostrar que la Villa respira ciclismo. La salida estaba programada para las 12.40 horas, pero la gente comenzó a dejarse caer por allí hora y media antes. Muchas familias con niños pequeños, vestidos para la ocasión y portando gorras o diversos accesorios de Euskaltel, esperaban ilusionados la presencia de los ciclistas. De esos que el viernes hicieron las delicias de miles de bilbainos en la etapa que se llevó el galdakoztarra Igor Antón.

"No importa el calor. He venido a ver a Igor. Es el mejor", comentaba Asier, de 5 años, que vestido de naranja, esperaba impaciente la llegada del autobús de los integrantes de Euskaltel. El equipo vasco fue de los primeros en llegar a la explanada de Zorrotzaurre, donde el gentío esperaba el momento en el que se abrieran las puertas de los autobuses. Y lo hizo. Fue alrededor de las 11.20 horas cuando Igor Antón, el flamante vencedor de la etapa de Bilbao, descendía las escaleras del autocar de Euskaltel para fundirse con los aficionados. Con una muchedumbre que ya se agolpaba a esa hora para ser los primeros en ver a sus ídolos y conseguir, entre el barullo, algún autógrafo o fotografía. La mayoría lo consiguió, lo que demuestra la cercanía de los corredores con su público. No como otros endiosados deportistas.

El galdakoztarra no tuvo reparos en posar con buena parte de los aficionados que le reclamaban, niños en su mayoría. "Me ha firmado, me ha firmado en la camiseta", se alegraba un peque. Y no era para menos. El incesante calor hacía a un más valioso cualquier trofeo, por mínimo que fuese. La cuestión era no irse de vacío y poder guardar algo para el recuerdo de una Vuelta que volvía a Euskadi tras 33 años.

control de firmas Pocos minutos después tuvo lugar, en un espacio habilitado para la ocasión, el rutinario control de firmas, que resultó ser cualquier cosa menos eso, rutinario. "Vamos, vamos para allí, que van a firmar", se escuchaba por los alrededores. Y claro, oído cocina. Los aficionados, alertados los unos por los otros, y observando que el tráfico de gente abandonaba ese lugar para dirigirse a otro, comenzaron a moverse. Apenas unos metros. Allí seguía la fiesta bilbaina para despedir a la Vuelta. Con un speaker como animador oficial del acto y un escenario al que los ciclistas accedían a través de un pasillo habilitado para la ocasión, los aficionados se agolpaban detrás de las vallas y las cintas protectoras. Pero daba igual, podían tocarlos y sentirlos, que era lo que querían. Así, bajo el asfixiante calor, fueron llegando, entre vítores, los primeros ciclistas.

Andrew Talansky, del Garmin-Cervelo, fue el primero. El que se llevó los primeros aplausos de unos aficionados que aguardaban la llegada de los principales. De los verdaderos protagonistas. Unos por su posición en la general; otros, por ser profetas en su tierra. Bajo ese ambiente en el que solo se respiraba ciclismo, los ciclistas fueron subiendo al escenario a firmar y a saludar a los aficionados.

el júbilo, con euskaltel El primer ciclista de Euskaltel en darse el baño de multitudes fue Iñaki Isasi, que recibió el calor de los aficionados justo antes de la llegada del hombre del viernes: Igor Antón. El vizcaino, al que no le desapareció la sonrisa de la cara en ningún momento, se llevó la ovación de la mañana. "!Aupa, Igor! Hoy a por otra etapa!", le animaban. Otros preferían conformarse con hartarse a aplaudir. Antón subió al escenario, recibió la pulsera blanca, firmó y habló para su público. Para esos que el día anterior le habían llevado en volandas hacia la victoria. "Todavía no me lo creo. Fue impresionante y no lo cambio por nada. Se lo dedico a todos los aficionados". Palabra de Antón.

Otros ciclistas ya habían expresado sus sensaciones con respecto a la etapa del viernes vía Twitter. Así, Beñat Intxausti tuiteó: "Muchas gracias afición! Ha sido emocionante, impresionante. No hay palabras. Los compis de pelotón flipaban con la gente". Los corredores extranjeros presentes en el pelotón también dejaron patente su asombro. Robert Wagner, del Leopard Trek, comentó: "Los aficionados son increíbles en el País Vasco! Gracias!", mientras que Koen de Kort, del Skill-Shimano, afirmó: "Y para los vascos, eskerrik asko!"

Muestras de agradecimiento como colofón a la fiesta. Así, fue a las 12.40 horas cuando los ciclistas, palabras al margen, se pusieron el mono de trabajo para dar inicio a la penúltima etapa de la Vuelta. Era la hora de la salida lanzada y por ende, de la despedida. Para ello, miles de aficionados se agolparon alrededor del Puente Euskalduna para dar los últimos ánimos a los corredores. Para despedirlos como merecía la ocasión. Haciendo que Bilbao se vistiese con sus mejores galas.