bilbao. Al Giro de Italia de 2009, el del centoanni, la salida húmeda de Venecia, más húmedo el recuerdo, Coppi y Bartali, la leyenda, el pueblo arrojado en la cuneta, le llamaron el Giro de los viejos. Competía Carlos Sastre, el viejo ganador del Tour, 34 años y en plena forma, contra un puñado de ciclistas a los que podía reconocer sólo con escuchar su respiración, su jadeo rítmico. Viejos colegas como Armstrong, Simoni, Di Luca, Leipheimer, Cunego y, sobre todo, Denis Menchov, el ruso contra el que había chocado en las Vueltas de 2005 y 2007 antes de escalar a lo más alto, al Tour, el Everest del ciclismo, en 2008. En aquel Giro Sastre se llevó dos etapas, pero fue Menchov el que vistió de rosa en Milán. De vuelta a casa, antes de defender la victoria en el Tour, Sastre, quizás ya hastiado, cansado de ser Sastre, creador de su propio destino desde que era aficionado, constructor del maravilloso Cervélo, equipo serio y ordenado, su semejante, exhaló un sueño. "No suelo hablar de mis rivales porque prefiero centrarme en mi persona", concedió, "pero si pudiese elegir, pediría compartir podio en el Tour con Menchov y Contador, dos de los ciclistas que más respeto. El ruso ha sido mi gran rival durante estos años y Alberto, una enorme revelación". No fue así. El Tour lo ganó Contador, y se despeñaron irremisiblemente él y el ruso, que un año más tarde, un año más viejos, rivales aún en la próxima Vuelta, ya saben que en 2011 se encontrarán en el Geox, el equipo de Gianetti y Matxín que tras atar a Sastre anunció ayer el acuerdo por dos años con Menchov, podio, a la sombra de Contador y Schleck, del pasado Tour.
El proyecto faraónico de Geox, que gestiona un presupuesto astronómico -50 millones de euros en cinco años-, sólo cuenta, de momento, con dos corredores, Sastre y Menchov. Ciclistas viejos y respetados que, por ejemplo, suman entre ambos once podios en las grandes vueltas de los últimos seis años -cinco Menchov y seis Sastre- y cuatro triunfos finales -tres el ruso, dos Vueltas y un Giro, y uno el abulense, el Tour-. "Estamos muy felices de que Denis Menchov haya comprendido la importancia del proyecto. Con Sastre formará una pareja muy competitiva en las grandes vueltas por etapas. Ambos tienen un enorme valor desde el punto de vista estratégico", dijo Mauro Gianetti, quien alabó la regularidad del ruso, su poder en la lucha contra el crono -en el último Tour echó a Samuel Sánchez del podio en la última crono-, "cualidad que se complementa a la perfección con las dotes escaladoras de Sastre". "El Geox va tomando forma", apuntó el italiano, que prometió, más temprano que tarde, antes, en todo caso, de que concluya la temporada, la incorporación al equipo de más figuras. Uno de ellos podría ser Damiano Cunego, 29 años aunque parezcan más, el hijo deportivo de Claudio Corti, de la mano de quien ha desembarcado Geox en el ciclismo, al que aún le queda un año de contrato con el Lampre que puede quebrarse en las próximas fechas. Y, advierten desde el Geox, "puede que no sea la única figura que quede por llegar".