DENTRO de la última de las cinco vueltas que los ciclistas participantes tuvieron que dar al montañoso circuito del San Román Saria de Muxika marchaba bien posicionado Unai Intziarte, un aficionado de primer año que corre con el maillot del Koplad-Uni 2. Por delante, muy cerca, un grupo de ocho corredores trataba de dar caza al cabeza de carrera Alexander Ryabkin. Unai fue uno de los valientes que trató de saltar del pelotón para alcanzar una misión suicida, entrar en el grupo perseguidor. No lo consiguió. Es más, fue uno de los primeros en levantar el pie cuando el pelotón alcanzó al grupo intercalado y, lanzados, afrontaron desde Muxika la subida al barrio colgante de San Román.

Unai (Donostia, 19 años) llega exhausto a meta, con 128 kilómetros en las piernas, y eso se nota en su cara. Se seca el sudor, se cambia rápidamente en la furgoneta y sale con un bidón. Un bidón y un maillot, de su equipo, el Koplad-Uni 2. "Para la foto". Por supuesto. Y es que su paso al equipo sopeloztarra no ha sido nada sencillo. En invierno, tras su última temporada como ciclista juvenil en el Azetxe decidió pasar a aficionados con un equipo vizcaino. He ahí el problema. Un convenio obliga a los ciclistas guipuzcoanos a firmar con equipos de su provincia. "Supuestamente dicen que hay una ley", comienza el joven ciclista. Unai no lo quiso y, "después de muchas reuniones este año" trató de enrolarse en el conjunto vizcaino con una ficha de la federación guipuzcoana. Y se montó la gorda. "No me dejaron". No le quedó otra alternativa que empadronarse en Getxo, que "por mis estudios es donde he estado viviendo durante todo el año".

Son vueltas de tuerca y polémicas que ya no le preocupan a Unai, un chaval que disfruta de la bicicleta, de lo que más le gusta. Vuelve a sentirse ciclista. ¿Vuelve? Sí. Y es que el joven donostiarra tuvo un percance al principio de la temporada. "En febrero tuve un accidente... mira -se levanta la pata derecha de su pantalón para mostrar el muslo-, y me tuvieron que abrir la pierna de aquí a aquí", dice señalando la parte frontal de su extremidad, que dibuja una escalofriante herida de guerra de tono morado. En el hospital tuvieron que practicarle un injerto de piel en la zona dañada tras el accidente. "Lo pasé bastante mal en el hospital, pero más todavía con el tiempo de recuperación", recuerda el donostiarra.

No es de extrañar. Llegó a pensar que se le marcharía el año en blanco, que no le daría tiempo para recuperarse esta temporada. "El periodo de recuperación ha sido largo, pero cuando comencé a entrenar -al principio con rodillo- en mayo, vi que poco a poco me iba encontrando mejor", cuenta Intziarte. Pero tras la tempestad llega la calma. Los momentos duros dieron paso a otros más agradables. "Como los piques que disputamos los del equipo cuando fuimos al Tourmalet, a ver el Tour". Intziarte pasea ahora un pedaleo sorprendente para alguien que acaba de superar una lesión como la suya. Está recuperado. "Estoy cogiendo la forma y me toca dar el callo en las carreras de agosto, sobre todo en el Lehendakari", piensa este futuro estudiante de IVEF. Ahora ve las cosas de otro modo.