"Veía el Tour por la tele y me decía: algún día volveré"
Después de ganar el Giro de Italia de manera soberbia, el ciclista varesino asume ahora el reto de enfrentarse al Tour de Francia, la carrera que proyectó su nombre al mundo y que no disputa desde 2005, edición en que finalizó segundo tras el heptacampeón Lance Armstrong
Rotterdam. Dice Ivan Basso (Varese, 1977) que puede parecer una frase hecha, que quizás suene oportunista, algo cursi, nada sincera, pero que él el Tour de Francia lo siente muy dentro, como algo propio, un pálpito. Esgrime una razón demoledora: nació en el Tour. Como ciclista, se entiende. Como campeón. Es cierto. Antes que en ningún otro lado, Basso se hizo grande en Francia, donde todo adquiere otra dimensión: un suspiro es un tornado; un estornudo, un trueno. Joven aún, inexperto, ya en 2001, se mostró regular, chico de aliento largo; soportó el calor de julio como una lagartija, y era, qué duda cabe, un escalador delicioso. Esas cualidades le acercaron, peldaño a peldaño, hasta la sombra de Armstrong. Trepó en el Tour hasta que en 2005, el año del adiós (el primero) del americano, fue segundo en París y ganó su primera etapa. En la montaña, claro, en los Pirineos. Superó a Ullrich, el rival más terrible que el texano se había encontrado en sus siete Tours consecutivos, y aquello resultó suficiente para que le adularan como al sucesor. Incluso Armstrong le señaló como tal. Luego llegó su triunfo irrebatible en el Giro, y la operación Puerto, y la huida de Francia antes siquiera de partir en el Tour 2006. Pagada su condena, dos años sin dorsal; redescubierto lo más básico y puro, el niño, la bicicleta, el viento en el rostro, la sensación de libertad, todo aquello que extravió en su deseo de ser el más grande; después de un insidioso camino de cuatro años, regresa al Tour, donde nació. Lo hace como en aquel 2006, tras ganar el Giro.
La subida al Zoncolan, su primera victoria tras el regreso, el Giro cuatro años después… ¿Qué sintió al ganar el Giro?
Un sentimiento de gran emoción, algo muy fuerte. Era algo que deseaba desde hacía mucho tiempo. En el Arena de Verona (lugar en el que acabó el Giro), sentí una felicidad enorme dentro de mí, nadie se imagina cuanta, porque era algo que llegaba después de tanto sufrimiento que… Pero ahora aquello pasó. Ahora toda la emoción del Giro está de nuevo en su sitio. Quiero decir que vuelvo a estar tranquilo, trabajando y pensando en el Tour.
¿Siente que ha sido perdonado, que la afición vuelve a quererle como antes?
No sé, no pienso mucho en ello, no creo que pueda pedir nada. Simplemente estoy feliz por mí, por mi familia, por los tifossi, por todos. Yo no pretendo ser el primero de la clase, porque en ese sentido (la limpieza) no he hecho nada de especial. Lo que he hecho es llevar a cabo lo que dije tras mi retorno a la competición: intentar ganar y que la gente supiera en todo momento lo que hacía, mis entrenamientos y mis datos. No he hecho nada más de lo que había prometido cuando volví a competir tras la sanción.
¿Qué hizo después del Giro?
He estado trabajando en altura, en San Pellegrino, a 1.900 metros. No sé cómo estaré. El otro día (el pasado sábado) corrí el Campeonato de Italia (acabó 27º) y las sensaciones no fueron las de estar al cien por cien, aunque es algo normal después de haber estado en altitud. No esperaba estar fuerte y no me preocupa. Para mí lo más importante ahora es ahora el Tour. Son muchos meses de trabajo pensando en esta carrera, luchando por mantener la condición física para estar bien en la segunda semana. Espero que este trabajo me dé resultados. No ha sido fácil. He hecho muchos puertos, pero regular de intensidad. No ha sido mucho trabajo de calidad, intenso, sino más pausado.
El Giro fue durísimo. ¿Le puede pesar en el Tour?
Creo que me he recuperado. Estoy bien. Concentrado para hacer un buen Tour. Creo que es un gran error pensar que hacer el Giro va a provocar que mis piernas no sean buenas en el Tour. Estoy convencido de que el trabajo del Giro será algo positivo, no un lastre. Si después, durante el mes de junio, hubiese seguido el ritmo de entrenamiento de los primeros meses del año, es seguro que en el Tour me hundiría, pero no ha sido así. He entrenado bien, mucha montaña, pero no a tope. Trataba de recuperar mis piernas y mi cabeza. Sin mucho estrés.
¿Mentalmente llega pleno?
Sí, sí, me siento descansado. Eso es indispensable.
Después de ganar el Giro dijo usted que podía hacer lo mismo en el Tour. ¿De verdad puede ganarlo?
Pienso que de momento Alberto ha demostrado que está muy, muy, muy fuerte. Siendo eso así, yo no me siento capacitado para decir que puedo ganar el Tour. No lo siento. Diría mejor que es posible que haga un buen Tour. Pero es que Alberto… Alberto es muy fuerte. Es el mejor escalador y el segundo mejor, tras Cancellara, contrarrelojista. De todas formas, ahora no pienso mucho en ello. Voy al Tour, a correrlo y a disputarlo. ¿A ganar? Quién sabe. Ahora no me sirve mucho gastar energías pensando si estoy bien, si soy mejor que Alberto, si… Yo voy a andar lo mejor que pueda. Si después estoy con Alberto en la montaña, bien, si no, estaré más atrás. Nadie me va a matar por ello.
¿Contador es batible?
Si uno es objetivo, se da cuenta de que si Contador está bien, es casi imbatible. Pero en carrera se pueden dar tantas situaciones, que todo es posible. Está claro que el objetivo de todos es batir a Contador, pero ¿cómo se hace eso si es el mejor? No es imposible, pero tampoco es nada fácil.
¿Ve alguna forma de hacerle daño?
No lo sé. He estado viendo las etapas de los Alpes y antes de ir a Rotterdam inspeccionaré el pavés. Pirineos no he tenido tiempo de verlos pero conozco todos los puertos… Es una carrera tan sumamente difícil que se puede decidir en cualquier momento, donde menos lo esperas. Las etapas de Holanda son difíciles por la logística, luego los pavés, después las primeras llegadas en alto en los Alpes, más tarde el calor, el viento, los Pirineos... En el Tour todos los días resultan complicados, es difícil decir uno. No hay una clave, sino 21.
Hace cinco años que no corre el Tour.
Sí, cinco años ya. He trabajado mucho para volver. Alguien podría pensar que estoy nervioso o que tengo miedo, pero no, no es así. Estoy feliz porque he vuelto a correr, porque he vuelto a ganar y porque ahora vuelvo al Tour. Quiero correrlo, nada más. Durante todos estos años, lo veía por la tele en el sofá de casa y me decía que algún día volvería. Y lo he hecho. ¿En qué condiciones? La gente se preguntará ahora si este Basso es mejor que el de 2006. Comparar es inevitable. Pero no es eso lo importante. Lo que realmente importa es que Basso ha ganado con autoridad y no porque se ha dado una situación afortunada que le ha favorecido. Para mí no es importante saber si éste es el mejor Basso.
¿Pero qué diría? ¿Lo es?
Es uno de los mejores de siempre. No sólo físicamente, sino también en madurez. Los años, la vida misma… Vas ganando experiencia.
En el Tour Armstrong vuelve a ser su rival.
Pero es un Armstrong distinto al de 2009 (se reencontraron en el Giro del año pasado). Después de un año de actividad habrá notado una gran diferencia y una gran mejora. Lo digo por mi propia experiencia. Fue tercero el año pasado después de casi tres años sin correr. Estoy seguro de que ahora estará mejor y puede volver a luchar por la victoria en el Tour.
Hace 12 años, desde Pantani en 1998, que nadie gana el Giro y el Tour el mismo año.
No sé. Mira, Pantani para mí es un mito. No puedo pensar mucho en esas cosas. No puedo perderme en eso. Yo sólo intento hacer mi trabajo lo mejor que puedo, nada más.