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El Tour se echa al monte

Los Pirineos, en la tercera semana, concentran la atención de la carrera

El Tour se echa al monte

bilbao. Alberto Contador se mostraba feliz en la presentación del recorrido del Tour, el 14 de octubre del pasado año. "Es más para escaladores que para contrarrelojistas, por tanto, me deberá venir mejor, pero nunca se sabe", describía el líder del Astana. En líneas generales el del 2010 es un Tour con más montaña que en anteriores ediciones. La elección de un recorrido más montañoso podría interpretarse como un pequeño guiño al previsible duelo que se vivirá en las cumbres francesas entre Alberto Contador y Andy Schleck.

Con la crono por equipos suprimida, quedan considerablemente reducidos el número de kilómetros totales de contrarreloj. Tan sólo serán 59, divididos en un prólogo de 8"9 kilómetros y una crono larga en la penúltima etapa, la antesala a la llegada del pelotón a los Campos Elíseos. El Tour acogerá este año cinco finales de montaña y el mayor peso se lo llevarán los Pirineos, tras muchos años de ceder el protagonismo a los Alpes. Destaca el homenaje al mítico Tourmalet, que se subirá dos veces en carrera en dos etapas diferentes, conmemorando de este modo los 100 años que cumple la cordillera en la ronda gala.

El Tour partirá de Holanda, país que en tan sólo un año ha acogido las salidas de las tres grandes vueltas, y lo hará con un prólogo de casi nueve kilómetros en la ciudad de Rotterdam. Los corredores afrontarán el segundo día una etapa larga con varías cotas puntuables en su segunda mitad donde se espera un final de clásica. Al día siguiente llegará el temido tramo de pavé en la etapa entre Wanze y Arenberg.

La séptima etapa acogerá el primer test serio, con una etapa de media montaña que finalizará en la estación de Rousses. Al día siguiente los Alpes presentarán el primer final en alto en la estación de Morzine Avoriaz. Tras la primera jornada de descanso, el pelotón llegará a Saint Jean de Maurienne, después de superar los míticos Colombiere y Madeleine. Los Alpes se despedirán con el final en Gap, ciudad que los aficionados vascos recordarán por la fatídica caída de Joseba Beloki en 2003.

Entre dos etapas llanas se sitúa otra jornada de media montaña, que tendrá un espectacular final en el aeródromo de Mende. Los Pirineos llegarán en la 14ª etapa. Destacan un final en alto en Ax 3 Domaines, de primera categoría y otro en el Tourmalet en la etapa reina, en la que se ascenderán el Marie Blanque y el Soulor.

La carrera vivirá una jornada de transición entre Salies-de-Bearn y Bordeaux, desde donde partirá el último episodio decisivo del Tour, con final en Paulillac. Será la única contrarreloj larga del Tour, totalmente llana, y a la que se espera que los corredores lleguen con el piloto de reserva encendido. Al finalizar la prueba, la caravana del Tour afrontará un traslado express, para disputar al día siguiente la última jornada de la carrera, que suele ser un homenaje hasta alcanzar los Campos Elíseos de París, la etapa ambicionada por todos lo esprinters. La meta de París recibirá a coronará a los nuevos ganadores de esta edición, y recibirá con clamor a todos los corredores que hayan conseguido finalizar la Grande Boucle.