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Vuelve "Ivan el terrible"

En una etapa dominada por el Liquigas, Michelle Scarponi obtuvo un triunfo importante en la cima de Aprica el día en que Basso arrebató el liderato a David Arroyo, que cedió en el Mortirolo

Vuelve "Ivan el terrible"EFE

bilbao. Gianni Bugno, ganador de la corsa rosa en 1990, declaró años más tarde que siempre tuvo "un especial respeto al Mortirolo. Es una pared". El campeón italiano reconoció que le asustaba "más que el mítico Stelvio". El mismo Alberto Contador, actual dominador de las cumbres admitía hace dos años, cuando se llevó la carrera italiana, que "el Mortirolo es el puerto más duro que he visto".

Los 12 kilómetros de cemento que forman esa pared, como describía Bugno, ha servido para encumbrar a grandes ciclistas como Marco Pantani, Il pirata, mito del ciclismo italiano. Pero la grandeza de una leyenda también radica en víctimas. En su día lo fue Indurain en 1994, sufriendo en el Giro de Berzin. O dos años más tarde Abraham Olano retorciéndose de dolor sobre las rampas del mito alpino.

En la etapa de ayer la víctima repetía papel, pues David Arroyo afrontaba vestido de rosa su defensa del liderato con 2,27 minutos sobre su inmediato perseguidor, Ivan Basso. El ciclista del Liquigas cumplió con los pronósticos, conviertiéndose en el verdugo del talaverano del Caisse d"Epargne. Acababa así con la emoción y el morbo de ver pasear por las calles de Milán y vestido de rosa a un corredor de segunda fila, de esos que acostumbramos a ver entre los diez primeros de la clasificación general, pero siempre uno dos peldaños por debajo de los grandes favoritos. Arroyo, sin embargo, ha demostrado durante esta semana saber defenderse como un verdadero primera espada.

el mortirolo, decisivo Los 12 kilómetros del Mortirolo, un puerto que no da tregua y asfixia a los más débiles, fueron el escenario de la carnicería de la etapa. Lo iniciaron seis hombres destacados en cabeza: Garzelli, que venía de atrás, Failli, Samoilau, Bakelants, Duque y Rodríguez, pero Garzelli no quiso compañía y se hizo el ascenso en solitario.

La batalla enseguida se desencadenó en el grupo de los favoritos. El Liquigas se encargó del destrozo progresivo con el ritmo de desgaste del polaco Szmyd. Enseguida se soltó el líder Arroyo, que se soldó a la rueda de su compañero colombiano Uran, y Sastre, el incansable abulense.

Cuando Szmyd acabó su trabajo, la etapa ya era gestión de los más fuertes: Basso y Nibali -¿seguro que este segundo estaba de vacaciones?-, acompañados por Michelle Scarponi. El tridente italiano también quemó a Evans y Vinokourov, que se unieron a Sastre en la persecución, en un auténtico calvario por una nublosa pared. Tras fulminar a Garzelli, el grupo de Basso cruzó la cima del Mortirolo con 55 segundos de ventaja sobre Vinokourov, 1,42 respecto a Evans y 1,56 de renta con David Arroyo.

El descenso resucitó a Arroyo, que se lanzó a tumba abierta en defensa de la maglia rosa, rebasando a Evans y Sastre y uniéndose a Vinokourov. El líder del Caisse d"Epargne recortó un minuto al grupo de Basso, Nibali y Scarponi. Le sobró miedo al líder del Liquigas en una bajada muy técnica.

Con Arroyo de nuevo en la pomada, faltaba el ascenso final a Aprica. Al toledano y al kazajo se volvieron a unir Sastre, Evans y Gadret, el menudo francés del Ag2r. Aprica resulto ser el definitivo capítulo para Arroyo. Las diferencias se volvieron a disparar. Delante, Basso, Scarponi y Nibali sacaron fuerza de la unión, y diferencias, pues a tres kilómetros de la cima la ventaja era de 2,40 minutos. En la persecución, Arroyo no encontró forma de que le tendieran una mano amiga. Tan resignado como entregado, se dedicó a subir a ritmo mientras le caía encima el reloj.

En meta, los ciclistas del Liquigas recompensaron la ayuda de Scarponi, quien por fin alzaba los brazos. El trío italiano llegó destacado con una ventaja de 3,04 minutos sobre el grupo de David Arroyo, que se dejó la maglia rosa.

En la general, Basso alejó a Arroyo a 51 segundos y a 2.30 a su compañero y delfín, Nibali. Michelle Scarponi es cuarto a 2,46 y Cadel Evans, quinto a 4 minutos. La alianza entre los ciclistas italianos se convertirá con toda probabilidad en una batalla en la etapa de hoy entre Bormio y Passo Tonale, de 178 kilómetros, con cuatro puertos: el Forgola di Livigno, Eira, Foscagno y el Gavia, si la nieve lo permite. Una etapa donde el propio Scarponi, Arroyo, Nibali y Evans se juegan sus aspiraciones al podio.

Cuatro años después de sentenciar su único Giro en la etapa del Mortirolo, el ciclista varesino eligió el mismo escenario para volver por sus fueros, vestir de rosa y demostrar su superioridad cuando la carretera pica hacía arriba. Ayer volvía por fin, Ivan el terrible.