Si no fuera por la valla en forma de codo en la esquina entre Berastegi y Colón de Larreátegui, a unos 5 metros del chaflán del Café Iruña, todo parecía como cualquier otra mañana de verano ayer hasta eso de las 11:30 en ese popular punto de la geografía urbana bilbaina. Pero era 6 de julio. El día del txupìnazo. Y apareció el gerente del Grupo Iruña, Ignacio Cano, repartiendo rojos pañuelos sanfermineros. De repente, empezaron a surgir grupos de hombres con garriko colorado y señoras vestidas de blanco, con alpargatas y alguna flor roja en el tocado. Cano hizo frente a la situación incrementando la velocidad de distribución de las triangulares piezas de tela encarnada. A tutiplén.
El gastrónomo y guionista Javier Urroz indicó que “el pañuelo no hay que ponérselo hasta después del txupinazo”, a la vez que informó de que estaba a punto de imitar a la venerable María Jesús de Agreda, monja del XVII famosa por su capacidad de presentarse en dos lugares a la vez. Urroz se encontraba en el Iruña, pero iría al txupinazo del Hogar Navarro a la Plaza Nueva. “Y vuelvo otra vez aquí”, profetizó.
El Café Iruña de Bilbao y Cervezas La Salve lanzaron el tradicional txupinazo de Sanfermines a la vez que en la capital de Nafarroa.
A las doce menos cuarto, cuando medio mundo aguarda ya el vuelo del txupín, compareció Amaia Aseguinolaza, del Grupo Iruña, luciendo sonrisa. Llegaron después el alcalde, Juan Mari Aburto, el concejal de Cultura, Gonzalo Olabarria, y el también edil Angel Rodrigo, así como Eduardo Saiz Lekue, refundador junto a Jon Ruiz Ibinarriaga, de cervezas La Salve. Para entonces, sonaban los hits festivos que interpretaba la fanfarria Kuklux de Portugalete, con José García a la tuba, Eneko Goiri al saxo, Cristobal Asla al trombón de varas, y Sara García o José Fernández formando parte del el resto de instrumentistas.
Entre los muchos navarros abundaban los romanos: estaba el periodista y gourmet Juanjo Romano con sus hermanas Marian, Txus y Ana, además de Ana Gascón y Eldadj Diallo. Angela Fernández acompañó al hongkonés Peter Lau, vestido de blanco y rojo para la ocasión, quien manifestó sentirse “muy feliz” en ese su primer contacto con el sanfermín a la bilbaina. El italiano Benito Cassinelli, por su parte, confesó que “el Iruña es mi casa, como la de todos los bilbainos, no existe lugar más especial”. Y se lo repitió a las tailandesas Amber y Yao, que se lo estaban pasando en grande. Se encontraba en el lugar Juan Astiz, hijo del periodista iruindarra de La Gaceta del Norte, Miguel Ángel Astiz.
En cosa de pocos minutos ocuparon la zona numerosos rostros conocidos, como Susana Alaguero, de Zazpi Kaleak, con la gerente Janire Torvisco; la coordinadora de Bilbao Historiko, Leire Landeta; el gerente de BilbaoCentro, Jorge Aio; la presidenta de Deusto Bizirik, Julia Diéguez, con Julio Aristín; Begoña Atxalanbaso, de la junta de patronato de la BBK; Juan Armentia, presidente de la Federación de Agrupaciones Fotográficas del País Vasco; así como el editor Arturo Trueba, el factotum moskotarra Jose Mari Amantes, Isidro Elezgarai, el gran Julio Alegría, José Ramón Taranco o Beatriz Marcos.
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto; Amaia Aseguinolaza, del Grupo Iruña; e Ignacio Saiz Lekue, de La Salve, protagonistas.
El encendido de gruesos habanos preludió, un par de minutos antes de la hora del Angelus, el lanzamiento puntual del primero de los seis cohetes que acercó Ignacio Cano a Aseginolaza, Aburto y Sainz Lekue. Y aquello se convirtió en Cabo Cañaveral. Se dedicó el personal después a atarse el nudo del pañuelico. A bailar. A cantar. Y a echar mano a los pintxos y botellines de La Salve que salían por la puerta del Iruña a los sones del Sweet Caroline fieramente interpretado por los de Kuklux.
Jesús Mari Atxa y Juan Luis Martínez lucieron sus txapelas rojas, se lo pasaron genial Marina Merino, Emma Marzana, Jorge Martínez, Luciano Pascual Sirón, Itzi Ramos, Charo García- de Lutxana-, Luis Rodríguez, Bernabé Pascual, Marieli y Suco Gil, Juan Callejo -de Zalla-, Daniel de Prado, Jesús e Izaskun Calles, Miguel Lizarraga, Gorka Agirregomezkorta, Alfonso Txabarria, Víctor Alonso, Jesús Sainz, Isabel Akesolo, Natalia Irazabal, Marcela Ortega, Oscar Ciencia, Gotzon Toral, Andoni Martínez, Begoña Berrio, Alberto Trojaola o Maitena Anasagasti.
Entre quienes mejor lo estaban pasando se contaba José Félix Baranda, que junto a compañeras y compañeros de APNABI y la cuidadora Laura Delgado, acudió a vivir el txupinazo. Bravo.