El proyecto audiovisual Ikuspuntuak se mece una corriente de aire, como si hubiesen abierto las ventanas para echar un vistazo al arte, una mirada alejada de los cánones académicos, una mirada fresca. Digamos que ayer arrancó la tercera y última entrega de Ikuspuntuak, el proyecto audiovisual desarrollado por el museo de Bellas Artres de Bilbao y dirigido por la cineasta Tamara García Iglesias (Lasarte, Gipuzkoa, 1978). Con esta nueva edición, titulada Voices, culmina esta iniciativa que ha cuestionado los códigos tradicionales de contemplación del arte para dar paso a una mirada más abierta y subjetiva de las obras de la colección. En esta ocasión, se celebró la proyección de la última temporada en la sala BBK, con Koldo Bilbao, al frente de la corte de la cultura de la BBK, en el que colectivos diversos dialogan con ocho obras de mujeres artistas en activo. Fue un guiño con descaro, digámoslo así.

El tarjetón de la invitación estaba ilustrado por una obra de Mari Puri Herrero, El comedor, 1974 en tonos pastel. La tercera y última temporada, Ikuspuntuak III. Voices (2026), pone en relación, como les dije, obras de ocho mujeres artistas en activo vinculadas a nuestro contexto y representadas en la colección del museo, con diferentes colectivos ejemplo de la diversidad social. De este modo, el proyecto incorpora narrativas externas al museo y fuera del conocimiento académico, validando formas personales de aproximarse al arte.

La idea es sencilla y, por eso mismo, revolucionaria: dejar que el arte sea leído por quienes no han aprendido a leerlo según el manual académico. Así, el museo deja de ser un templo silencioso para parecerse más a una plaza. El arte bajó del pedestal, digámoslo así

La sala se llena entonces de relatos que no figuran en los libros: historias personales, recuerdos, dudas, intuiciones. Todo aquello que normalmente queda fuera del discurso académico entra aquí con la naturalidad con la que entra la lluvia en el cauce del Nervión.

La presentación tuvo lugar en el Museo de Bellas Artes, con la presencia de la vicelehendakari y y consejera de Cultura y Política Lingüístic Ibone Bengoetxea. Como quiera que el proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Bancacaria BBK, la proyección tuvo lugar en la sala de la Gran Vía a la que acudieron el director del museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza; el viceconsejero Andoni Iturbe; Mariví Antoñanzas; Eider Inunziaga, Koldo Bilbao, de la BBK, César Ochoa:; artistas de la talla de Elena Aitzkoa, Elena Mendizabal, Mari Puri Herrero, Estibaliz Sádaba o Mabi Revuelta; el que fuera alcalde de Bilbao, Ibon Areso, Mari Carmen Beneite, Lova Lois, el artista Daniel Tamayo, Iñaki Garitaonandia, Gari, Fidel Díaz Mesa, Guilermo Zuaznabar y otra mucha gente de alta sensibilidad.

A la cita, morrocotuda tratándose la hora del Angelos, tampoco faltaron Begoña y Leonor Zuazo, María Ángeles Ortube, Carmen Santiago, Marta Jauregi, Begoña Martínez, Ramón Sarasola, María Jesús Bidaurrazaga, Blas Bermúdez, Javier Cortés, Marta G. Maruri y María Amezaga, dos ángeles de la guarda del museo de Bellas Artes de Bilbao: Rosa María Gayarzagoitia, próxima a la familia de Jon Rahm, Jesusa Villachian, Miren Fresnedo, Esperanza Pardo, Álvaro Díaz de Lezana, Javier Mateos y María Jesús Olabarria entre otra mucha gente que se acercó a vivir de cerca esta experiencia.

La última entrega, Voices, culmina así un proyecto que durante varias temporadas ha cuestionado los códigos tradicionales de contemplación artística, proponiendo una interpretación libre y subjetiva de la colección del museo.

Y en ese gesto hay algo profundamente contemporáneo: reconocer que el arte no es una verdad fija, sino una conversación que se renueva cada vez que alguien lo mira.