El número del título, 18/98, no hace referencia a una fecha señalada como bien pudiera suponerse ni a una clave encriptada; es, más bien, el encabezamiento de un sumario sobre el que orbita una ficción teatral basada en el caso de la Fundación Joxemi Zumalabe y su procesamiento, fuente de inspiración de la dramaturga María Goiricelaya para su obra Desobedientes 18/98 que ayer se estrenó en el Teatro Arriaga en su versión euskaldun, Desobedienteak 18/98, con el espíritu de la compañía Tanttaka y bajo la dirección de Fernando Bernués y Mireia Gabilondo.

Recordemos que a finales de noviembre de 2005, entre nieblas, comenzaron las tinieblas del macrosumario 18/98, un de cajón de sastre donde cupo de todo y que acabó llevando a juicio a más de medio centenar de personas por su vinculación con organismos como Xaki, Ekin o la Fundación Joxemi Zumalabe, por haber trabajado en algunas empresas o por su relación con Egin.

Se trata de una ficción teatral en torno a la desobediencia civil, dirigida por Fernando Bernués y Mireia Gabilondo

María ha escrito esta pieza teatral que ahonda en la desobediencia civil, no sólo como instrumento compatible con la democracia y sus principios, sino como herramienta imprescindible para protegerla. Tomando ese proceso judicial como punto de partida, el programa de mano del Teatro Arriaga, donde Ignacio Malaina y Nahikari Aretxederra (ha suplido a Andoni Olivares, toda una vida entregada en el Arriaga y ayer presente en el estreno...) mecen la cuna cuentan la historia de una manera que merece la pena leerlo. Escuchen.

“Ainhoa, una joven, recién doctorada en Ciencias Políticas, defiende, ante un tribunal académico, su tesis doctoral; una tesis que aborda la desobediencia civil como práctica de lucha vigente y necesaria en nuestras democracias, a la vez que recorre, a través de ejemplos cargados de significado, la decisiva impronta de la desobediencia civil en la historia y conquista de derechos civiles de la humanidad. En paralelo, la función nos sumerge de pleno en el polémico macro proceso judicial que, partiendo de unas diligencias abiertas por el juez Baltasar Garzón, fue el sumario 18/98 en el que asistimos al procesamiento de varias personas que defendían los derechos civiles desde una fundación vinculada a movimientos sociales”.

En la obra, que como les dije al comienzo se estrenó en euskera –hoy y mañana se representará en castellano...– aparecen en escena Miren Arrieta, Aiora Enparantza, Iñigo Azpitarte, Klara Badiola, Kepa Errasti y Omar Somai, voces que se sumergen en un universo de habla de la desobediencia civil como signo de rebeldía. Al encuentro con estos intérpretes acudieron el consejero Bingen Zupiria, Aintzane Bolinaga; el hombre de la cultura de BBK, Koldo Bilbao, Ainhoa Elortegi, Aitor Borobia, Nora Sarasola, emisaria de Obra Social de BBK, la artista Ane Picaza, Nagore Goñi, Koldo Narbaiza, Ane López, directora de Cultura del Gobierno Vasco; Galder Pérez y Ane Zabala, Farolín y Zarambolas hace una década; Javier Font, Aurelio Erdozain, Garazi Perea, en la cuenta atrás de su embarazo (confía en dar a luz antes de Santa Ageda...); Joseba Palacios, una voz propia de la SGAE; Kepa Intxausti, Patxo Telleria, uno de los capitanes de Pabellón 6, el actor Mikel Martínez. Kontxi Ortiz, Gorka Otalora, María Luisa Etxebarria Zalbidegoitia, quien recordaba los días duros en una chala de vestíbulo, Alaitz Urbizu, Igor Urbizu, María Esther Matabuena, Blanca Portillo, Karlos Garcia, Marta Portillo, Jon Egia, Jon Rozadilla, atento a que todo fluyese; la actriz Lorea Mazo, Ane Antoñanzas, productora ejecutiva de Tanttaka, Uxue Hurtado, Esther Moreno, Karla Goikoetxea, Gotzone Urrutia, Antonio Balenciaga, Kepa Intsausti, Andoni Madariaga, Yagoba Iturriaga, Matxalen Elosegi, Santiago Goikoetxea y toda una manifestación de hombres y mujeres que se sumergieron en una historia que, créanme, pone los pelos como escarpias.