UANDO la vida se tuerce y, de repente, rueda de lo lindo; cuando las dificultades encrespan el camino y aparece una cordada de gente capaz de sobreponerse a cualquier obstáculo y abrir vía; cuando pronuncian en tu cara la palabra maldita, imposible, y el corazón te boxea dentro del pecho como si te llamase para decirte que sí, que tú sí puedes. Cuado todo esto (y otras tantas cosas más...) suceden, resulta que Bidaideak Bilbao BSR, el equipo de baloncesto en silla de ruedas, se corona campeón de copa del rey. Cada historia dentro del equipo tiene su lectura, cada cual arrastra y apechuga con lo suyo. Todos juntos, lo estamos viendo, arrasan con la fuerza de una galerna del Cantábrico. Todos juntos son tempestad.

Una galerna, sí. Algo cercano, de casa. No por nada se trata de un fenómeno meteorológico que rara vez se ve lejos de aquí. Una galerna es un temporal súbito y violento con fuertes ráfagas de viento del oeste al noroeste que suele azotar algunas zonas del mar Cantábrico y el golfo de Bizkaia, por lo general en la primavera y el otoño. Afecta especialmente a la zona del Cantábrico central y oriental, es decir, a la costa oriental de Asturias, Cantabria y a las tierras de Bizkaia y Gipuzkoa. Su nombre procede del francés galerne y este del bretón gwalarn, palabra que designa este viento del noroeste. Explicado queda.

Es -o al menos puede serlo...- buen material para una conversación de taberna. De una, por ejemplo, como el Ein Prosit, donde acaban de tributarle un homenaje al Bidaideak Bilbao BSR por su penúltimo logro (los éxitos, como los trajes, arrastran consigo la bendición de no ser nunca los últimos...) sobre el parqué.

Los hermanos Enrique, Alfredo y Carmen Thate encabezaban un homenaje cuya cosecha la recogieron el presidente del club, Txema Alonso, el míster del primer equipo, Adrián Yáñez; el primer capitán, Asier García, y otros capitanes del primer equipo como Txema Avendaño y David Mouriz. Les hizo entrega del merecido reconocimento el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto. El detalle podía leerse como un símbolo de identificación de la ciudad con el club.

Bidaideak no es un recién llegado a nuestros corazones. No en vano, el club de baloncesto se fundó en 1992 y desde aquellos primeros días todo ha sido una permanente lucha por crecer. No fue hasta la temporada 97-98 cuando se consiguió el ascenso hasta la segunda categoría de la competición. En 2001, ¡por fin!, tocaban la gloria del ascenso a la división de honor. Entraron, entonces, en la inercia de los equipos ascensor -sube y baja, baja y sube...-y no se frenó esa tendencia hasta la temporada 2010-11, curso en el que el equipo se consolidó en la citada categoría. Ya estaban en la gloria.

En la temporada 2013-14 la dirección de la entidad acordó un trato con la asociación de personas con discapacidad, Bidaideak. Ya eran un club con musculatura. La copa recién ganada desembocó en la fiesta homenaje que les citaba. Amenizada por los sones el mariachi Humberto, la cita fue in crescendo. Entre cervezas y salchichas se movieron por el local y sus exteriores gente como el presidente de honor de Slow Food en el País Vasco, Mariano Gómez, José Ángel Pereda al micrófono de speaker; Iñigo Urrutia, Asier Atutxa, Rafal Beato, Susana Urrutikoetxea, Mercedes Balenciaga, la farmacéutica Sonia Sáenz de Buruaga, Javier Arnaiz, Gotzon Bilbao, Charlie López, Beatriz Marcos, Roberto López, Jon Izurieta, Benito Artxanda, Arantza Goyenetxea, Joseba Azkarate, Miren Elorriaga, Izaskun Mendizabal, Joseba Igartua, Ane Herreros, Mónica Salvador, Iñaki Olabarria, y otra mucha gente que se encontró, por sorpresa, con la celebración. En la atmósfera se respiraba un ambiente festivo y se cruzaban desafíos insólitos. “El año que viene...”, decían. El año que viene se comerán el mundo. l

El Ein Prosit acoge un homenaje al Bidaideak Bilbao BSR, el equipo de baloncesto en silla de ruedas, campeón de copa