Lorenzo Mendieta, director general de Alcorta Forging Group, recogió el primer premio Arizmendiarrieta de participación

30.11.2021 | 08:11

ERA unánime el sentir en su recuerdo; en el 45 aniversario del fallecimiento de José María Arizmendiarrieta, sacerdote visionario de un mundo futuro, trabajador infatigable y un creador de ilusión y de proyectos compartidos y comunitarios. Una persona que profundizó en una nueva cultura de empresa, que permitiera una adecuada formación y reparto justo de la riqueza a través de valores humanitarios de participación y de cooperación. Tan unísono que cuando Xabier Lapitz , al romper el silencio de la tarde, habló de una figura "que trasciende el mundo católico y el espíritu cristiano" la inmensa mayoría de los presentes asentía con la cabeza. De haber estado ante un coro de gospel hubiesen lanzado un ¡Amén! a los cielos. El esfuerzo, la entrega, la cooperación o el compromiso son palabras repetidas a lo largo de toda la tarde, donde el propio alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, se atrevió a señalar que "está llamado a convertirse en el gran santo vasco del siglo XXI cuando culmine el proceso de canonización en marcha". Un faro de esperanza, dijo también. ¡Aleluya!

Todo ello sucedió en la emotiva ceremonia de entrega del primer premio Arizmendiarrieta Saria Euskadi que tuvo lugar en el CRAI de la biblioteca de la Universidad de Deusto. El galardón, impulsado por Arizmendiarrieta Kristau Fundazioa, cuyo presidente, Juan Manuel Sinde, pronunció unas palabras sentidas de bienvenida que explicaron el sentido del premio ("este premio quiere distinguir a las empresas que avanzan en la implementación de los valores y sistemas del gestión del modelo inclusivo participativo de empresa", dijo...), contó con el apoyo y empuje de la propia Universidad de Deusto, la Diputación Foral de Bizkaia, DEIA (Kike Santarén fue el emisario para la ocasión...) y Estrategia Empresarial.

El jurado de esta primera edición, presidido por Leire Bilbao, directora general de Innobasque, anunció que la empresa Alcorta Forging Group, representada por su director general Lorenzo Mendieta recibió el premio "en reconocimiento a su apuesta por la competitividad potenciando la satisfacción y el desarrollo de las personas que componen la empresa". Sus primeras palabras fueron un lamento. "Ojalá", dijo Lorenzo, "hubiesen podido estar aquí los doscientos trabajadores. Vamos más allá de los beneficios económicos. Queremos ser una empresa centrada en la persona; ser justos y solidarios, en el que la persona participe, se implique, opine e incluso vote en los proyectos, valores todos que concuerdan con los de Arizmendiarrieta". Los doscientos, que no acudieron por la pandemia, se llevaron un aplauso de aúpa.

Los doscientos.., ¡¡y pico!!, si juzga que la gala se ilustró con una mesa redonda formada por Ainara Basurko, diputada foral de Promoción Económica ("hay que interpretar el mundo en cada momento, la realidad empresarial y su entorno; las reglas del juego cambian muy rápido pero la juventud de hoy está preparada y tiene sensibilidad", dijo); Josu Sánchez, presidente de Elkargi, quien aseguró que "compromiso y cooperación son cultura; que el mensaje cooperativista trasciende en el tiempo y es necesaria la formación profesional", y Joseba Segura, obispo de Bilbao, quien pidió "recuperar el valor de la comunidad" antes de sentenciar que "la cohesión es más importante que el conflicto".

Testigos fueron el concejal Xabier Ochandiano; Juanjo Etxebarria, vicerrector de la Universidad de Deusto; Isidro Elezgarai, presidente de Unicef en el País Vasco; Joserra Taranco, voz cantante de Laboral Kutxa, Txema Villate, Teresa Querejazu, Jorge Gómez, José Carlos González; el director general de Bilbao Ekintza, Javier Garcinuño, Juan Carlos Múgica, Germán Uribe-Etxebarria, Aintzane Zorrrila, Josu Ramírez, José Miguel Erdozain, Izaskun Artetxe, Aingeru Alonso, Amaia Garrido y otra buena gente.

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