Es un problema global

El arte conciencia en Santurtzi sobre los peligros del plástico

Jennifer Cano inicia un proyecto en el centro San José de Calasanz

09.02.2020 | 05:46
En el mural que aún se está creando ya ha tomado forma un delfín.

Jennifer Cano inicia un proyecto en el centro San José de Calasanz

SANTURTZI -  La concienciación es básica y, en este sentido, la artista Jennifer Cano en colaboración con el colegio San José de Calasanz de Santurtzi está desarrollando en el último mes un proyecto que une arte y concienciación ecológica. "Anteriormente había hecho otros dos proyectos en los que habían participado alumnos de Educación Infantil, pero esta vez participan alumnos de hasta 4º de ESO. Creo que es una buena manera de concienciarnos todos de que, por un lado, utilizamos demasiado plástico en el día a día y que debemos cambiar nuestra conducta como consumidores y, también, de mostrar que con el plástico se puede hacer arte", explica Cano, quien lleva un mes desarrollando este proyecto junto al centro educativo.

Así, han nacido en el seno del centro escolar una pasarela diseñada con bolsas de plástico, culos de botella y demás elementos de este material que, sumados a una red aportada por una empresa portuaria, han hecho posible la obra. En la zona de Educación Infantil también han florecido diversas cortinas de plástico que, sin duda, dan colorido a este entorno lleno de vida. Pero la joya de la corona de este proyecto se sitúa justo en la entrada del centro educativo, en la primera pared que se puede ver al adentrarse en San José de Calasanz. En ella, está adquiriendo vida un mural que recrea una fondo marino y que ha sido diseñado por el alumnado del colegio. "La idea que tenemos es que esté acabado para el viernes. Ha sido increíble la cantidad de plástico que hemos tenido que utilizar para hacer todas las obras. Hicimos dos recogidas de plástico y, en ambas, llenamos de plástico el frontón del colegio", declara Cano.

En el caso del mural, su ingrediente principal son tapas y tapones de plástico de todos los colores y formas imaginables. En algunos casos, su búsqueda ha sido complicada, pero, finalmente se ha logrado el objetivo. Por ello, en mitad de esa pared ya han florecido un pulpo, un delfín, un cangrejo... Y aún faltan detalles por pulir que, a buen seguro, estarán listos para el viernes, cuando el centro celebre la fiesta de final de un curso en el que se han concienciado del problema del abuso del plástico en el consumo diario.