Retiran de la playa de Sopela una tortuga muerta de 2 metros

El animal falleció hace más de una semana y fue arrastrado por el temporal

08.12.2020 | 01:12
Expertos de Ambar examinan la tortuga laúd en Sopela.

Hace casi dos años, en febrero de 2019, hasta la costa de Sopela llegó una ballena –rorcual común– de 16 metros y cerca de 30 toneladas de peso que falleció en el arenal de Arriatera-Atxabiribil tras quedarse varada en la orilla. Este pasado sábado una tortuga laúd de casi dos metros de longitud apareció muerta de nuevo en el arenal sopeloztarra, al parecer, debido al fuerte temporal y gran oleaje que ha arreciado la costa vasca durante este fin de semana y que la arrastró hasta la playa sopeloztarra.

"Los meses de diciembre, enero y febrero suelen ser en los que se registran más varamientos o hallazgos de animales muertos debido a los temporales que los arrastran hasta la costa", resume Leire Ruiz, presidenta de Ambar Elkartea, sociedad para el estudio y la conservación de la fauna marina en Euskadi, que examinó al animal tras recibir el aviso de SOS Deiak.

"Cuando llegamos estaba subiendo la marea y anocheciendo, por lo que fue un poco complicado examinar bien al animal, pero pudimos recoger algunas muestras que hemos enviado al Biobanco de la UPV/EHU para su análisis y que quizás puedan aportar datos genéticos, pero el cuerpo estaba muy podrido", explica Ruiz.

Sobre el terreno, la presidenta de Ambar pudo comprobar las considerables dimensiones de la tortuga, de la familia Dermochelyidae, considerada como la tortuga más grande del mundo, que puede llegar a tres metros y pesar 800 kilos. "Solo el caparazón medía 1,50 metros", detalla. Asimismo, aunque no puede asegurarlo con exactitud, calcula que su peso podía rondar los "300 kilos".

Sobre esta línea, el cadáver del animal presentaba rasgos de descomposición. "Creemos que murió hace una semana y media en alta mar, puesto que estos animales son de aguas profundas. No tenía ojos y las aletas estaban mordidas", señala.

También comprobaron el estómago de la tortuga en busca de plásticos o algún tipo de evidencia que explicase las causas del fallecimiento, pero estaba "vacío". Tampoco presentaba "rasgos de golpes" o de haber chocado contra rocas o algún que otro elemento costero. Por último, tras el correspondiente análisis del cuerpo por parte de los expertos de Ambar Elkartea, que en los últimos 25 años han encontrado en la costa vasca "once ejemplares de este tipo", según apuntó Leire Ruiz, los servicios de limpieza de playas de la Diputación Foral de Bizkaia recogieron el cuerpo con la ayuda de un tractor.