La última herida en los montes de Bilbao cicatriza en El Peñascal

La cantera, activa hasta final del siglo pasado, está en fase de recuperación

1,52 millones de metros cúbicos de rocas y tierra extraídos de los túneles de la Supersur son depositados en ella

30.08.2020 | 00:24
El fondo de la cantera se ha elevado varios metros en el último año, aunque al final quedarán a la vista sesenta metros de altura de pared de roca.

Intente visualizar toda la cantidad de tierra y rocas que se extrajeron para abrir el canal de Deusto hace ya más de dos años. En concreto fueron 365.000 metros cúbicos de material. Ahora multiplique ese ingente volumen en su imaginación por cuatro. Bueno, por un poco más, hasta sumar 1.527.000 metros cúbicos. Esta es la cantidad de terreno utilizado para rellenar y suturar la última herida en los montes de Bilbao, la abierta en forma de cantera en El Peñascal en los años 70 del siglo pasado.

La actual ejecución de la segunda fase de la Variante Sur Metropolitana (VSM), con la excavación de los dos túneles paralelos de Arnotegi, que suman 1.750 metros de longitud, son el principal aporte de materiales sobrantes para liquidar una deuda que Bilbao tenía con la ladera de su monte más popular; el Pagasarri.

La recuperación de esta gran cantera, que durante más de veinte años explotó a finales del siglo pasado la empresa Hormigones Vascos, comenzó ya con el inicio del primer tramo de la VSM cuya finalización se ubica, precisamente, a los pies de la cantera y por encima del barrio bilbaino del que toma nombre.

Un volquete vuelve al túnel tras descargar. Foto: Oskar González

Entonces, entre 2008 y 2010, se rellenó buena parte del gran hueco que dejó la explotación minera al aire libre. Se utilizó el excedente generado tras horadar los túneles contiguos de Arraiz y Larraskitu hasta sumar la increíble cantidad de un millón de metros cúbicos. Con estas rocas y tierras se logró elevar el fondo de la cantera a unas medidas ya importantes, pero todavía quedaba espacio para acumular más material en ese solar rectangular con una huella de unos 300 metros de longitud por 100 de anchura.

Según indicaron a DEIA fuentes del departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial de la Diputación Foral, la labor de recuperación de la cantera se ejecuta con un proyecto propio por las premisas medioambientales. Unas obligaciones que supondrán, además de culminar el relleno de la explotación minera, integrar todas sus zonas circundantes y conformar un conjunto paisajístico en el entorno del Pagasarri. Los materiales sobrantes generados en estos momentos con la excavación de los dos túneles de Arnotegi son trasladadas a diario a la cantera. Para ello se efectúan una media por jornada de setenta viajes con camiones que salen de cada una de las dos bocas de las galerías cargados con treinta toneladas en cada volquete o lo que es lo mismo unos catorce metros cúbicos de volumen.

Además, también se utilizan como complemento al grueso de los sobrantes de los túneles el material proveniente de desmontes y movimientos de tierra que se ejecutan en esta extensión de la Supersur que llegará hasta Arrigorriaga donde conectará con la autopista AP-68.

Colmatación de la cantera

Antes de iniciar la colmatación de la cantera, hace ahora casi un año, se efectuaron unas labores previas de acondicionamiento de los caminos de acceso, se instalaron lavarruedas para los camiones que circulan por fuera de las vías adecentadas, se levantó una caseta de control de acceso y se construyeron varias cunetas y balsas decantadoras que implican una limpieza absoluta de todos los tránsitos de los camiones.

El proceso que se lleva a cabo para recuperar esta herida producida por el hombre es el siguiente. Cada carga volcada se deposita en grandes terrazas o tongadas de material, según el argot constructivo, que posteriormente es compactada mediante apisonadoras y rodillos. Cuando se ha extendido la superficie prevista en esa terraza, se activa el plan de control de calidad para comprobar la geometría y grado de espesura de la misma. Con el visto bueno firmado comienza otra nueva extensión de terreno similar por encima de la recién concluida e ir así, capa a capa, cogiendo altura todo el relleno. Fuentes del departamento foral de Infraestructuras destacan que también se ausculta todo el terreno generado en su conjunto "mediante inclinómetros e hitos de nivelación que permiten controlar las deformaciones y la estabilidad del relleno", especifican.

Otra labor esencial en ejecución es el control del agua. El proyecto prevé el diseño de una serie de cunetas y bajantes de escollera que permiten asegurar el drenaje perimetral depositado "y mejorar de esta forma la estabilidad del cuerpo del relleno", concretan fuentes forales. Los vecinos de El Peñascal e Iturrigorri bien saben los daños que causaron años atrás, las escorrentías y los arroyos engordados por lluvias torrenciales que bajaban desde la cantera.

Todo esta labor preventiva será posible también gracias a que la cantera no será restaurada en su integridad. Fuentes forales destacan que "la topografía final del relleno va a dejar libres las paredes verticales en una altura de más de sesenta metros", equivalente a un rascacielos de veinte alturas. Una zona despejada que tendrá otra consecuencia secundaria positiva y naturalista, la de "garantizar que especies como la chova piquirroja, el halcón peregrino y otras especies rupícolas sigan teniendo en la cantera un lugar potencial de reproducción", aseguran desde el departamento que dirige Imanol Pradales.

Para inicios de 2023 Cuando a inicios de 2023 concluyan las obras, el material procedente de esta segunda fase de la VSM acumulará 1.159.400 toneladas de peso. Unas cantidades que se sumarán al millón de metros cúbicos depositado referido. En definitiva, se habrán depositado 1.527.000 metros cúbicos lo que en peso de estos materiales viene a significar 3.359.400 toneladas, el equivalente a toda la basura generada en Bizkaia el pasado año pero multiplicado por cinco. Ahí es nada.

Una vez que se llegue a la cota final prevista quedará el trabajo al detalle. La intención foral es aportar unos 20.000 metros cúbicos de tierra vegetal para realizar la cobertura final del relleno con una capa gruesa en toda su extensión. Además, la superficie de hidrosiembra ascenderá a 67.000 metros cuadrados de superficie y se plantarán más de 31.000 plantas en toda la extensión generada, entre las que destacan más de 12.500 árboles y casi 8.500 arbustos. "La implantación de estas especies será de origen autóctono generada a partir de semillas recogidas en el entorno de las obras", concluyen fuentes forales.

En principio, se crearán varios caminos para los peatones a la espera de que se concrete los usos finales de los más de 30.000 metros cuadrados de nuevo cuño. Igualmente, se unirán a todos los terrenos que rodean la cantera y permitirán generar un nuevo paseo entre la subida al Pagasarri y la zona de Artigas.

Al detalle

2008-2010

Primera fase. Un tercio de los rellenos con los que se recupera la cantera fueron generados entre 2008 y 2010, en la primera fase de construcción de la Supersur.

37.642 viajes

14 metros cúbicos por camión. Los 527.000 metros cúbicos de rocas y tierra que serán extraídos de los túneles en la segunda fase de la Supersur supondrán 37.642 viajes de volquetes a la cantera a una media de setenta camiones diarios.

60 metros

Altura de las paredes. El proyecto medioambiental tiene previsto cerrar la topografía final del relleno sin cubrir toda la excavación de la cantera, lo que va a dejar libres las paredes verticales en una altura de más de sesenta metros, el equivalente a un rascacielos de veinte plantas.

20.000

Metros cuadrados De tierra. Es la superficie de terreno que se va a extender para que quede una capa superior donde plantar la hierba y los diferentes árboles y arbustos de los que será dotada la zona.

300 x 100

La huella de la cantera. La superficie sobre la que se depositando las sucesivas capas de relleno se extiende aproximadamente en un solar de unos 300 metros de longitud por 100 de anchura.