La ola de calor que atraviesa Bizkaia está poniendo a prueba todos sus servicios, tanto por sus temperaturas extremas como por su duración. Si bien todos los ciudadanos están sufriendo el envite del bochorno, son las personas más vulnerables las que requieren una atención especial durante estos días, tanto los mayores como los más pequeños. Y si las haurreskolas han adelantado su hora de cierre para reducir el riesgo para los niños, también en las residencias se adoptan medidas para garantizar el bienestar de sus usuarios. En este ámbito, la Diputación garantiza con inspecciones in situ que todos los centros para personas mayores cumplen con las medidas establecidas en el Plan de Calor diseñado por el Gobierno Vasco, comprobando por ejemplo con termómetros que sus espacios no superan los 27 grados.
Solo un día después de que un hombre de 90 años falleciera en un centro residencial del territorio por las altas temperaturas, la diputada de Acción Social, Amaia Antxustegi, ha comparecido este jueves en el pleno de control de las Juntas Generales celebrado en Abellaneda para responder a una interpelación de Elkarrekin Bizkaia sobre las medidas que se adoptan en ellos ante episodios de calor extremo. "¿El protocolo se conoce? ¿Se trabaja? ¿Hay medios para que se aplique?", ha planteado su portavoz, Eneritz de Madariaga.
La apoderada morada ha recordado que solo el pasado martes 30 personas tuvieron que ser atendidas en Bizkaia por Osakidetza debido a las altas temperaturas además del fallecimiento del usuario de una residencia, dentro de un escenario "cada vez más frecuente, intenso y prolongado". Y es que, ha señalado, entre junio y septiembre del año pasado en Euskadi 138 personas perdieron la vida por causas atribuibles al calor; solo entre mayo y junio de este año, "cuando apenas hemos comenzado el verano", ya se han contabilizado 53 muertes, el equivalente al 40% de todo el periodo estival de 2025. A nivel estatal, el 50% de los 3.832 fallecidos el año pasado tenía más de 85 años.
En este sentido, De Madariaga ha cuestionado la "capacidad real" de las residencias de Bizkaia para proteger a sus usuarios frente a las olas de calor, "personas que no siempre pueden protegerse a a sí mismas ante un episodio de temperaturas altas extremas: personas con problemas de salud, enfermedades cardiovasculares, respiratorias o neurológicas; con deterioro cognitivo; problemas de movilidad y una percepción mucho menor de la sed y del calor". Por esa situación de vulnerabilidad, "dependen de que el centro residencial cuente con condiciones materiales adecuadas, espacios climatizados, personal suficiente, formación específica...".
"Serias dudas"
En este sentido, ha explicado que la asociación Babestu expuso el pasado mes de noviembre en la Comisión de Peticiones y Relaciones con la Ciudadanía los resultados de una encuesta sobre la prevención y actuación ante las olas de calor en residencias de personas mayores, que arroja "datos preocupantes" y que "contrastan" con lo establecido en el Plan de Calor del Gobierno Vasco. El 71% de las trabajadoras afirmaba que en su centro no existía o desconocía la existencia de un plan de emergencia ante olas de calor, cerca del 84% consideraba insuficiente la formación recibida, el 90% señalaba que no había aire acondicionado en las habitaciones, y el 96% afirmaba que ante una ola de calor no se contrataba más personal para responder al incremento de necesidades. "Tenemos serias dudas de que las residencias estén preparadas", ha lamentado.
En su respuesta, Antxustegi ha lamentado el fallecimiento de una persona en una residencia de Bizkaia "por complicaciones relacionadas con el calor", trasladando sus "más sinceras condolencias" a sus familiares y allegados. Una muerte que, ha dicho, "vuelve a mostrar el impacto de las olas de calor en las personas, especialmente las más vulnerables". Una realidad, vinculada al cambio climático, que exige que las instituciones "se anticipen" para no reaccionar "tarde".
Esa actuación, en Euskadi, se articula a través del Plan de Calor que el Gobierno Vasco aprueba y actualiza cada año, con el objetivo de reducir el impacto de las temperaturas elevadas sobre la salud, por lo que ha defendido que "no se improvisa ni se deja en manos de las residencias, sino que tenemos una respuesta institucional ordenada, preventiva y coordinada". En el documento se recogen recomendaciones para distintos ámbitos, entre ellos los servicios sociales y centros residenciales.
"El seguimiento existe, se ejerce y forma parte de nuestra responsabilidad como institución pública"
Antxustegi ha explicado que el 25 de mayo, con la primera ola de calor de este año, se adelantó la activación del protocolo y que en esa fecha se envió además una instrucción específica a los centros que atienden a personas vulnerables -infancia y adolescencias, discapacidad y mayores- para que reforzar la vigilancia y prevención, con especial hincapié en la recomendación de no permanecer en estancias cuya temperatura supere los 26 grados. "No hablamos solo de recomendaciones generales, sino de pautas concretas que deben aplicarse en el día a día de los centros", ha especificado la responsable foral.
Protocolos definidos
Tras reconocer la "preocupación especial" por esos centros -"es precisamente ahí donde la responsabilidad pública debe ser mayor", ha subrayado-, ha explicado que cuentan con protocolos definidos, que incluyen pautas de hidratación, vestido adecuado y vigilancia de síntomas, entre otros. Ha insistido en que la institución foral "exige" el cumplimiento de esas medidas mediante visitas a las residencias por parte del servicio de Inspección, por ejemplo con termohidrómetros en las que se verifica que el confort térmico está garantizado, con una temperatura de los espacios entre los 21 y los 27 grados, con independencia de la época del año en la que se realice la inspección. "Ese seguimiento existe, se ejerce y forma parte de nuestra responsabilidad como institución pública", ha subrayado.
Cuando se detectan temperaturas superiores, se requiere a los centros que adopten medidas correctoras, como la incorporación de sistemas de climatización, y se comprueba su cumplimiento. "Cuando se detecta un problema, la Diputación no mira hacia otro lado: interviene, requiere y verifica", ha querido aclarar Antxustegi. Además, ha señalado que este año el personal de Inspección ha recibido formación específica en gestión de olas de calor por parte del departamento de Salud del Gobierno Vasco, "lo que les permite trasladar recomendaciones técnicas directamente a los centros durante las visitas".
Por todo ello, ha considerado que la Diputación "actúa, se anticipa, supervisa, corrige e impulsa mejoras allí donde son necesarias" para garantizar que las personas mayores reciban "una atención segura y adecuada" en episodios de calor extremo. "No miramos hacia otro lado, no nos limitamos a remitir un plan y esperar a que otros actúen", ha finalizado.