Cuando una ola de calor azota Bizkaia, los servicios de salud se preparan para dar una respuesta inmediata a la ciudadanía. Amaia Fernández, jefa de Urgencias Generales en el Hospital Universitario de Cruces, explica las medidas organizativas y detalla las pautas clínicas necesarias para que los vizcainos sepan identificar de forma precoz un golpe de calor y actúen de manera efectiva ante una situación de emergencia en la calle.

A tenor de la alerta meteorológica que estamos viviendo estos días por altas temperaturas, ¿cómo se preparan a nivel organizativo y clínico desde el Servicio de Urgencias de Cruces?

Cuando llega la alerta solemos hacer un recordatorio en las sesiones de servicio a lo que nos estamos enfrentando, para que todo el mundo esté preparado. A nivel organizativo, intentamos hacer acopio, sobre todo a nivel farmacológico, de sueroterapia y de los componentes hidroelectrolíticos que tenemos para tratar las deshidrataciones, golpes de calor, insolaciones y demás.

Los veranos cada vez son más tórridos. ¿Han notado en los últimos años un aumento significativo en la presión asistencial en urgencias debido a estos golpes de calor?

Sí, muy asociados siempre con estos días en los que hay tanto calor. Los años anteriores han sido días más puntuales y ya vemos que cada vez esto se está extendiendo más a lo largo del tiempo, lo que hace que haya que estar más atentos durante más días a este tipo de problemas.

En cuanto al perfil de riesgo, sabemos que las personas mayores y los niños son vulnerables, pero ¿quién es el paciente tipo que acaba normalmente ingresado en Cruces por un golpe de calor?

Sobre todo vemos síncopes por el calor y alguna insolación. Es raro ver un golpe de calor, aunque es verdad que son los más graves. Sobre todo son personas mayores que quizás han estado expuestas a altas temperaturas y a las que no se les ha hidratado convenientemente. También es verdad que en nuestro medio no estamos tan acostumbrados a este calor y las áreas comunes, incluso los domicilios, tampoco están preparados todos con aire acondicionado ni con dispositivos para evitar que haya este sobrecalentamiento del cuerpo.

¿Cuál es la diferencia exacta entre un síncope por calor y un golpe de calor?

Un golpe de calor puede tener como síntoma más grave un síncope, pero también es verdad que los pacientes pueden tener un síncope porque el calor les afecte de manera que hagan una vasodilatación generalizada, les baje la tensión arterial y sufran un síncope. Eso no es un golpe de calor necesariamente. El golpe de calor va asociado a un calentamiento muy importante del cuerpo; además, en esos casos el cuerpo no puede activar los sistemas de termorregulación que tiene, con lo cual el paciente está expuesto a ese calor, se adquieren temperaturas incluso de 40 grados y eso daña los órganos vitales. Eso es lo que es un golpe de calor. Luego, variantes o cuadros más leves son los más frecuentes de ver en las urgencias.

¿Cuál es el momento exacto en el que tenemos que dejar de intentar hidratarnos en casa y acudir de inmediato a urgencias?

En esos momentos en los que uno se empieza a sentir mal, porque aquí hay que actuar rápido. Cuando uno detecta que una persona se siente mal, que está sobre todo con hipertermia y con un calor seco, sin sudor, y empieza con síntomas que pueden ser muy inespecíficos, a veces es simplemente un poco de mareo, calambres, náuseas, vómitos, taquicardia con el pulso acelerado, o que ves que respira con dificultad, esos son los síntomas que, de entrada, tienen que hacer pensar que hay que acudir a un centro hospitalario o, dependiendo del contexto, incluso llamar al 112 para ser atendidos. Luego, los síntomas más graves, como confusión, desorientación, pérdida de conocimiento o convulsiones, ya significan que vamos tarde. Entonces, cuanto antes se pueda atajar el cuadro, de la manera más precoz posible ante los primeros síntomas, sin duda hay que acudir.

Se comenta habitualmente que beber agua extremadamente fría baja mejor la temperatura corporal, ¿es eso cierto?

Es un bulo. Lo que hay que hacer es beber agua y, sobre todo, a pequeños sorbos, para no provocar un enfriamiento excesivo del cuerpo que pueda ser contraproducente. Todo eso si la persona está consciente. Si llegamos a una situación de inconsciencia, no se puede forzar la ingesta de líquidos y ya tendría que estar en un centro hospitalario para aportarle sueroterapia y todos los electrolitos que le están faltando.

El aire acondicionado no es común en las casas de Bizkaia, pero sí en oficinas o centros comerciales. ¿Qué impacto real puede tener en el cuerpo el choque térmico al pasar de los 35 o 40 grados del exterior a los 19 interiores?

A nivel general no está claramente relacionado, pero sí es verdad que nosotros vemos cuadros en este contexto, sobre todo los cuadros catarrales derivados del uso excesivo de estos medios en verano.

En verano se suele asociar la hidratación al consumo de cerveza o refrescos azucarados en las terrazas. ¿Qué opinión médica le merece?

Lo que está aconsejado es el agua. El alcohol está claramente prohibido en estos casos, y tampoco se aconsejan las bebidas azucaradas ni las gaseosas, que al fin y al cabo tienden incluso más a la deshidratación. Como clave: el agua.

Por último, si un ciudadano camina por la calle y presencia que una persona está sufriendo un síncope o un golpe de calor, ¿cuáles son los pasos fundamentales que debe seguir antes de llamar a la ambulancia?

Primero ayudar a separarle del lugar del calor, es decir, ponerle a la sombra, intentar que esté en un lugar fresco y, a poder ser, ventilado. Intentar ponerle paños fríos si se tienen a mano, retirar el exceso de ropa y luego llamar, si no puede desplazarse solo, a los servicios de emergencia. También se le puede dar, y se le debería insistir en ello, beber agua a pequeños sorbos, pero insisto: solo en caso de que el paciente esté consciente.