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La dieta para esquivar en Bizkaia la subida de los alimentos

¿Qué productos de la cesta de la compra se puede comprar a un precio aceptable?

La dieta para esquivar en Bizkaia la subida de los alimentosG. Portillo

El ticket de la compra no engaña. Entrar hoy en un mercado con 30 euros -la lejana y extinta referencia de las 5.000 pesetas que todavía pervive en algunos nostálgicos- no es lo mismo que hace siete años. La moneda europea no se ha devaluado técnicamente, pero la presión de los pNorecios se nota en el día a día, sobre todo en la cesta de la compra, el único gasto inaplazable, y recorta el valor del dinero porque el frente salarial se mueve en otros parámetros. De modo que los 30 euros de 2019 son ahora 18, porque el IPC de la alimentación ha subido un 41,2% desde la pandemia en Bizkaia, mientras que los sueldos han crecido aproximadamente la mitad.

En ese periodo, apunta el Instituto Nacional de Estadística (INE), los consumidores vizcainos han sufrido tres años (2022, 2023 y 2024) con repuntes de la inflación de los alimentos de hasta el 12,4%. La media de ese trienio supera el 7%, nada que ver con la evolución de los sueldos, que han avanzado cerca de un 4% en el territorio histórico, según los datos del Consejo vasco de Relaciones Laborales (CRL). Y si se compara el dato de los siete años, los salarios han crecido un 22,8%.

Es decir, la compra que hace siete años costaba 30 euros, hoy supera los 42 euros, 12 euros más; pero en el bolsillo de las personas trabajadoras solo ha aumentado en seis euros, hasta los 36.

Escalada de precios

Sin olvidar de que se trata de una media de los convenios renovados, los trabajadores que tienen sus marcos laborales prorrogados no están en esa situación. Y, en general, habrá familias que superen la media y otras que se queden lejos. Los precios son los mismos para todos.

En un contexto en el que la subida de los precios de la alimentación es generalizada, lo más probable es que los hábitos de consumo se mantengan, pero hay margen para regatear el impacto en el bolsillo de la escalada. Es la dieta antiinflación, basada en los productos que menos se han encarecido, porque ninguno se libra de la escalada.

Sobre todo en perspectiva, porque en el periodo 2019-2026 la única rúbrica de la estadística del INE que se mueve en unos parámetros aceptables es la de las frutas en conserva y los frutos secos (5,1%). El resto acumula subidas muy por encima de la evolución general de los precios, que se sitúa en el 25%. El azúcar, que se ha encarecido un 70% desde 2019 en Bizkaia, es el alimento más inflacionista en el periodo. Tomando como referencia un kilo de azúcar de marca blanca de una cadena de supermercados vasca, su precio ha pasado de 52 a 90 céntimos.

Aceite y huevos por las nubes

En ese caso, el valor y el uso tienen un impacto limitado en la cesta de la compra. No ocurre lo mismo con el siguiente producto que más ha repuntado, aceite y grasas (64,8%), o el tercero del podio, los huevos (62,3%). De modo que un litro de aceite virgen extra de una conocida marca y calidad media, cuesta hoy 8,45 euros frente a los algo más de cinco euros de 2019. El aceite de girasol costaba algo más de un euro y ha dado el salto hasta los 1,75 euros.

Por su parte, una docena de huevos de marca blanca tiene un precio esta semana de tres euros, lo que supone un incremento de entorno a 1,25 euros. Romper los huevos, sobre todo si son ecológicos, para hacer una tortilla es más caro que nunca.

La escalada de la carne

Sin embargo, si hay un producto que se ha encarecido en general es la carne. Todas sus variables han repuntado de forma notable y la media es del 38,5%. Un kilo de filetes de vacuno con sello Eusko Label que costaba 14 euros en 2019 tiene un precio hoy de casi 20 euros. Si se apuesta por el solomillo, el salto es de 35,5 a 50 euros el kilo, también con animales criados en Euskadi. Las opciones que vienen de fuera, de países con grandes explotaciones como Holanda, Polonia o Francia, volcados al comercio exterior son algo más baratas en cortes como el filete y sobre todo el entrecot, donde hay una diferencia de siete euros el kilo.