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Así beneficia a Bilbao compartir sede con Donostia para el Mundial 2030

Este giro estratégico supone que en vez de acoger cuatro partidos, uno de ellos correspondiente a las eliminatorias de octavos o cuartos de final, San Mamés albergaría únicamente dos partidos de la fase de grupos

Así beneficia a Bilbao compartir sede con Donostia para el Mundial 2030

La candidatura vasca para el Mundial de 2030ha dado un paso de gigante al convertirse en un "proyecto de país". La propuesta oficial remitida a la FIFA para unificar los esfuerzos de Bilbao y Donostia en una sola "sede vasca compartida" con San Mamés y Anoeta representa una oportunidad histórica. Esta fórmula, respaldada al unísono por el Gobierno Vasco, las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa, los ayuntamientos de ambas capitales, el Athletic y la Real Sociedad, garantiza que Euskadi disfrute del mayor espectáculo deportivo del planeta bajo un modelo económicamente sostenible y socialmente integrador.

Este giro estratégico supone renunciar al plan inicial, según el cual Bilbao iba a ser una sede independiente que acogería cuatro partidos, uno de ellos correspondiente a las eliminatorias, de octavos o cuartos de final, para pasar a un modelo de gestión compartida en el que la capital vizcaina y la donostiarra albergarán únicamente dos partidos de la fase de grupos cada una. Ser sede de una eliminatoria de octavos o cuartos de final obligaba al territorio a implementar costosos planes de seguridad especial, movilizar a toda la Brigada Móvil de la Ertzaintza y reconfigurar partes clave de la infraestructura urbana para cumplir con los anillos de seguridad FIFA. Al limitarse la cita a dos jornadas de liguilla, el impacto logístico y las molestias sobre la ciudadanía bilbaina y su comercio local se reducen drásticamente, permitiendo que el territorio disfrute del ambiente mundialista sin comprometer su vida diaria.

Plazas hotel, alojamiento...

La renuncia de Bilbao a acoger encuentros de octavos o cuartos de final del Mundial 2030 representa el ejemplo perfecto de equilibrio entre coste y beneficio. A efectos prácticos los cambios se centrarían, por ejemplo en que las exigencias de plazas VIP exclusivas en el estadio se reducen a apenas 75 asientos, en vez de entre 100 y 200 que se piden para unos cuartos de final, una cifra perfectamente asumible por la actual configuración de La Catedral, evitando por completo la necesidad de acometer costosas e invasivas reformas estructurales en las tribunas que sí habrían sido obligatorias para albergar unos cuartos de final.

Esta menor rigidez normativa de la fase de grupos se traduce de forma directa en un Mundial mucho más humano, amable y económicamente rentable para la ciudadanía y el tejido comercial vizcaino. Al rebajarse los requisitos de alojamiento de 6.000 a unas 4.000 habitaciones de hotel por sede, la planta hotelera de la ría y del área metropolitana de Bilbao puede absorber la demanda de manera natural y progresiva, esquivando la saturación turística extrema y la inflación desmedida de precios.

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Además, al ser encuentros de menor complejidad organizativa, los temidos "anillos de seguridad" y perímetros de exclusión comercial que impone la FIFA a los alrededores del estadio se reducen considerablemente. Esto permitirá que la hostelería y el comercio tradicional de las inmediaciones de San Mamés sigan latiendo con su fuerza habitual, haciendo que el flujo económico de la marea de aficionados internacionales revierta de forma directa, limpia y muy positiva en los negocios locales de toda la vida, sin el asfixiante monopolio de los patrocinadores multinacionales que suele caracterizar a las fases finales.