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“La joyería solo la comprendo haciéndola con tiempo, dedicación y mimo”

Desde una antigua bodega de txakoli en Mundaka, Nerea Agirre impulsa ‘Agirre Bitxiak’, un proyecto de joyería contemporánea y artesanal que reivindica las piezas únicas, los procesos lentos y el valor del trabajo hecho a mano

“La joyería solo la comprendo haciéndola con tiempo, dedicación y mimo”Agirre Bitxiak

En una antigua bodega de txakoli de Mundaka, las cubas de madera y la piedra original conviven hoy con limas, martillos y pequeñas piezas de oro y plata repartidas sobre la mesa de trabajo. Allí, entre herramientas de joyería y maquinaria recuperada con el paso de los años, la artesana Nerea Agirre da forma a 'Agirre Bitxiak', un proyecto de joyería contemporánea nacido hace apenas unos meses pero construido sobre años de formación y trabajo artesanal.

El idilio de esta creadora nacida en Oñati con la joyería comenzó al visitar una exposición en una antigua escuela-taller de las Calzadas de Mallona, en Bilbao. Aquel centro ya no existe, pero encendió en ella su vocación por este oficio. Tras tres años de aprendizaje inicial en la capital vizcaína, decidió hacer las maletas para especializarse en Barcelona, donde cursó el grado superior de joyería artística en la Escola d’Arts i Oficis. Su ruta formativa continuó en la Escola Massana con monográficos de alta joyería, engastado y joyería bereber. "Y así me he ido reciclando con el paso del tiempo", rememora la joyera, una evolución que la llevó de vuelta a Bilbao para encadenar varios talleres compartidos hasta que en 2019 se mudó a la costa vasca. "Establecernos en Mundaka siempre fue un gran sueño para nosotros", reconoce la artesana, que de momento ve claro que va a echar unos cuantos años allí para consolidar su carrera.

Retrato de Nerea Agirre.

A nivel comercial, el proyecto se gestiona principalmente a través de internet, ya que no cuenta con una tienda física tradicional. Sin embargo, la creadora compagina la actividad digital con la atención directa en su espacio de trabajo. “La gente también puede venir al taller con cita previa para ver las piezas”, explica Agirre al detallar el funcionamiento de su día a día. El local, que se inauguró en 2022 bajo su propio nombre y apellido antes de dar el salto definitivo a la marca actual, es propiedad de la familia de su pareja. "Para mí trabajar en esta bodega tiene un significado especial porque eso también era trabajar artesanamente", confiesa la diseñadora, a quien le parece “una pasada” estar trabajando bajo las mismas vigas donde los antepasados de su pareja elaboraban el vino de forma completamente manual.

Joyas que escapan de las modas

"Las piezas que hago yo son atemporales; no pasan de moda porque no están a la moda"

A contracorriente de las dinámicas comerciales de usar y tirar, 'Agirre Bitxiak' huye por completo de lo efímero. Sus colecciones no se rigen por las tendencias que imponen las grandes cadenas ni los escaparates actuales. "Las piezas que hago yo son atemporales; no pasan de moda porque no están a la moda", sentencia la creadora, que admite que ha tendido toda su vida a fijarse en los diseños de la antigüedad, desde la joyería arcaica de los visigodos, los romanos y los griegos, hasta periodos más cercanos como el victoriano o el georgiano. En el plano técnico, reconoce que utiliza algunas herramientas actuales, aunque la base de su oficio sigue siendo completamente artesanal. "Yo trabajo igual que hace 200 o 300 años", afirma la oñatiarra.

Nerea Agirre en su taller de Mundaka.

En este entorno, el proceso creativo de Agirre fluye de manera completamente libre y en solitario. La inspiración le llega observando el entorno, paseando por la costa o viajando. "Tengo la suerte de poder recrear esa idea exactamente igual que la tengo en la cabeza", explica la artesana sobre una forma de trabajar que desarrolla primero mentalmente y después en el taller, donde se concentra hasta dar con el resultado que busca. El tiempo de elaboración depende de la complejidad de la pieza; puede tardar desde unos días en un anillo simple hasta un mes entero si se trata de unos pendientes elaborados con piedras, texturas y piezas huecas.

Una modelo luce una tiara diseñada artesanalmente por Nerea Agirre.

La joyera se muestra especialmente crítica con la producción industrial en masa y reivindica una forma de trabajar mucho más pausada y manual. "La joyería solo la comprendo haciéndola con tiempo, dedicación y mimo", sostiene Agirre, que concibe sus piezas como objetos heredables y con alma, capaces de acompañar a distintas generaciones. "Para mí eso es lo increíble, que perdure en el tiempo", señala la artesana, deseando que el espíritu de sus sortijas se asemeje al de una pieza vikinga o romana que aparece intacta siglos después.

Agirre recuerda con especial cariño los encargos que van más allá de lo ornamental, como los regalos para personas que han pasado una enfermedad o los detalles especiales

Esta visión genera conexiones muy personales con sus clientes, ya que las piezas suelen transformarse en símbolos de momentos vitales clave. Agirre recuerda con especial cariño los encargos que van más allá de lo ornamental, como los regalos para personas que han pasado una enfermedad o los detalles especiales, además de las parejas que acuden a su taller para diseñar sus alianzas personalizadas a partir de modelos antiguos que han visto por ahí.

Joyas más accesibles

La sostenibilidad y el compromiso con el entorno son otros de los pilares sobre los que se asienta la firma. 'Agirre Bitxiak' trabaja exclusivamente con oro y plata de origen reciclado y certificado. Las piedras y diamantes, por su parte, las adquiere en sus viajes a ferias europeas de joyería contemporánea. En su catálogo destacan especialmente los diamantes en corte rosa, cortados a mano. "No me gusta la talla brillante, que tiene mucho brillo y muchas facetas", puntualiza la creadora, mostrando su predilección por gemas con más imperfecciones y un brillo "más sutil, más sinuoso, más especial".

Aunque en la actualidad la marca exhibe piezas elaboradas con oro, diamantes y otros materiales más exclusivos, Agirre reconoce que uno de sus próximos objetivos pasa por desarrollar también colecciones más accesibles en plata. La idea surge, en parte, de las conversaciones con gente joven del propio pueblo interesada en sus diseños pero alejada de determinados precios.

Detalle de un anillo en proceso de elaboración en el taller de Mundaka.

“No está reñido hacer algo bonito y especial con que sea más asequible”, defiende la artesana, que asegura que le apetece acercar su trabajo a más gente sin perder la esencia del proyecto. Su intención pasa por crear piezas diferentes manteniendo siempre el componente artesanal. “Me gustaría poder hacer unos aros especiales de plata para alguien de Mundaka que pueda gastarse alrededor de cien euros”, explica.

Riesgos y planes de futuro

Afrontar el negocio en solitario dentro del taller no es un camino sencillo, y Agirre no oculta el esfuerzo que hay detrás de las bambalinas del autoempleo en el sector artístico. "No es fácil, hay que currárselo muchísimo y arriesgar", apunta la joyera, que reconoce que muchas veces ha hecho las cosas con miedo e invirtiendo mucho dinero, aunque se muestra muy optimista con la evolución de su marca y confía plenamente en el crecimiento que está por venir.

Una alianza artesanal de ‘Agirre Bitxiak’ inspirada en dos manos entrelazadas.

Los horizontes de la firma pasan ahora por dar el salto a los circuitos de exposición comercial. "Mi plan de cara al futuro es ir a ferias con mi propio stand", adelanta la artesana. Su intención es debutar en la feria de Navidad Gabonart en Bilbao, para después intentar acceder al mercado madrileño en el Paseo de Recoletos y, finalmente, viajar en febrero a la feria especializada de joyería contemporánea de Múnich. Mientras tanto, Agirre seguirá levantando la persiana de su antigua bodega en Mundaka, un entorno que le aporta la desconexión necesaria para frenar el ritmo diario. "El mar me ayuda a crear y me hace estar más presente conmigo misma", concluye, consciente de haber encontrado el equilibrio perfecto entre el paisaje de Urdaibai y la vanguardia de sus joyas.