Nueva concentración de vigilantes de seguridad de Metro Bilbao: "Estamos desprotegidos"
Apenas dos semanas después de la última protesta, los trabajadores se han vuelto ha concentrar frente a la sede del suburbano para denunciar dos nuevas agresiones
Los vigilantes de seguridad de Metro Bilbao se han concentrado este martes frente a la sede del suburbano, en la calle Navarra de la capital vizcaína, para denunciar las agresiones sufridas por dos compañeros el pasado 1 de mayo, unos hechos que, según han señalado, evidencian de nuevo la falta de medidas efectivas para garantizar su seguridad en el servicio. "Estamos desprotegidos", han asegurado.
La plantilla ha vuelto a cargar contra la dirección y ha exigido un refuerzo inmediato de personal ante una situación que consideran insostenible y que se repite de forma recurrente. Además, han reclamado la dotación de espráis de autodefensa, al entender que trabajan sin herramientas suficientes para hacer frente a episodios de violencia en el suburbano.
El secretario general de CCOO del Hábitat de Euskadi, Arturo Salinas, ha asegurado que están “presionando” a Metro Bilbao para que obligue a las adjudicatarias de la seguridad privada en las líneas 1 y 2, Prosegur e I-SEC Aviation, a proporcionar espráis de autodefensa a sus plantillas.
En este sentido, ha denunciado que, al no figurar este material como una obligación recogida en los pliegos, tanto Prosegur como I-SEC “se están lavando las manos” y el conflicto se ha trasladado a un bloqueo entre empresas y el suburbano sobre quién asume el coste.
Salinas ha criticado que la dirección de Metro “pase la pelota” a las empresas de seguridad, mientras estas, a su vez, la devuelven al operador público, dejando en el aire la dotación de un material preventivo que, según ha señalado, tendría un coste aproximado de unos 20 euros por trabajador en una plantilla de 160 vigilantes.
Tres agresiones en una jornada
Igualmente, los trabajadores han expresado su rechazo a las agresiones sufridas por sus compañeros el pasado 1 de mayo, una jornada en la que se registraron tres incidentes a lo largo del servicio. El primero de ellos tuvo lugar en torno a las 6.50 horas en la estación de Abando, un enclave que la plantilla ya señala como uno de los “puntos negros” del suburbano por la reiteración de episodios violentos que se producen en su entorno.
A esa hora, un supervisor fue agredido por un joven que le dio un fuerte puñetazo en la mandíbula. El trabajador tuvo que ser atendido en la mutua. El agresor fue reducido por tres vigilantes de seguridad y puesto a disposición de la Ertzaintza. A la misma hora, un supervisor y un vigilante de seguridad sufrieron amenazas de muerte e insultos graves por parte de un grupo de jóvenes en la estación de Sestao. Ambos hechos fueron denunciados ante la Ertzaintza.
La tarde del mismo día, en la estación de Abando de Renfe, un individuo accedió a las vías y se introdujo en un tren Alvia, donde se escondió en el baño de un vagón. Tras ser localizado por dos vigilantes de seguridad, estos lo retuvieron hasta la llegada de una patrulla policial, momento en el que el individuo reaccionó propinando una patada en el estómago a uno de los trabajadores, que tuvo que ser evacuado a la mutua con fuertes dolores abdominales.
Agresión en Urduliz
La plantilla ya se concentró en el mismo lugar hace apenas dos semanas con las mismas reivindicaciones, en una protesta en la que también denunciaron otra agresión reciente. En aquella ocasión, dos vigilantes fueron atacados por dos grafiteros en la estación de Urduliz.
Según relató el portavoz de CCOO, Arturo Salinas, uno de los trabajadores pudo haber perdido un ojo si no hubiera llevado gafas en ese momento, ya que ambos fueron rociados con spray de pintura. “Las lentes le salvaron de una posible pérdida de visión”, ha subrayado.
Salinas ha detallado que los vigilantes recibieron golpes y patadas durante el ataque y que uno de ellos fue golpeado en la cabeza con los propios botes de spray utilizados por los agresores. Como consecuencia, sufrió una brecha de gran tamaño que le provocó una hemorragia y tuvo que ser atendido en el hospital, donde le aplicaron grapas.