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El Hospital de Galdakao logra la excelencia en una de sus unidades

La Unidad ha diagnosticado más de 200 casos mediante estudios genéticos específicos de un trastorno que provoca niveles de colesterol muy elevados desde el nacimiento

El Hospital de Galdakao logra la excelencia en una de sus unidadesIrekia

Osakidetza avanza en la salud cardiovascular tras recibir la certificación de excelencia "Unidad Clínica Avanzada" de su Unidad de Lípidos de Galdakao-Usansolo. Se trata de un servicio que garantiza el acceso a tratamientos de vanguardia, estudios genéticos y una reducción directa del riesgo de infartos e ictus.

Según remarcan desde el departamento de Salud del Gobierno Vasco, este enfoque permite que el diagnóstico avanzado detecte riesgos de forma temprana, lo que reduce significativamente la probabilidad de sufrir infartos o ictus. Además, la apuesta por la innovación dota a la unidad de pruebas de alta complejidad, como estudios genéticos para detectar enfermedades hereditarias del colesterol. Todo ello asegura que los pacientes accedan a la vanguardia farmacológica con terapias basadas en la última evidencia científica.

Esta certificación sitúa al centro vizcaino en la élite del diagnóstico y tratamiento de trastornos lipídicos y certifica que cumple con los estándares más exigentes en el diagnóstico y tratamiento de trastornos lipídicos, fundamentales para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Unidad

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Bajo el liderazgo de la endocrina de Osakidetza, Yolanda García Fernández, jefa de servicio de Endocrinología en Galdakao, la Unidad ha consolidado una trayectoria de más de un cuarto de siglo como referente en el área. Al mismo tiempo, ha destacado por su capacidad diagnóstica, identificando mediante estudio genético a más de 200 casos de un trastorno de origen genético que provoca niveles de colesterol muy elevados desde el nacimiento.

A su vez, la Unidad de Lípidos está especializada en el abordaje de perfiles de alta complejidad: pacientes con colesterol muy alto, especialmente cuando el origen es genético y familiar; aquellos que ya han sufrido un infarto y necesitan un control intensivo para que no se repita; y pacientes de difícil manejo, aquellos que presentan intolerancia a fármacos habituales o que no responden a tratamientos comunes.