Cáritas Bizkaia acompañó a 62 personas a salir del “limbo administrativo” durante 2025
La experiencia positiva del programa Bidez anima a esta entidad a integrar este servicio en su estrategia contra la exclusión
Una vida digna. Tres palabras que condensan a la perfección la misión del trabajo -muchas veces silencioso- que organizaciones como Cáritas despliegan a diario en la geografía vizcaina en favor de la justicia social y del reconocimiento de los derechos. El programa Bidez es un buen ejemplo de esa estrategia. El año pasado, sin ir más lejos, este recurso especializado para evitar la cronificación de la irregularidad de personas extranjeras contribuyó a sacar de ese “limbo administrativo” a 62 personas.
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Una cifra fría que se antoja minúscula en el proceso de regularización extraordinario decretado por el Gobierno español del que se podrían beneficiar más de 25.000 personas en el conjunto de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV). Pero cada gota cuenta en el tempestuoso universo de la burocracia; cada color aporta entusiasmo vital; cada sonrisa se contagia en la comunidad…
En este caso concreto, ese grupito de personas atravesaban por momentos distintos en su largo camino hacia la obtención de los papeles. “Algunas se encontraban iniciando un arraigo social, otras un arraigo socioformativo, pero todas compartían una misma necesidad: no recorrer este camino solas”, señaló Iñigo Cortazar, trabajador social de Caritas Bizkaia y responsable del programa.
Gestiones clave
El apoyo ofrecido ha incluido ayudas económicas para gestiones clave como la renovación de pasaportes, el pago de tasas de extranjería, la validación de títulos del país de origen o el acceso a formaciones, pero, y sobre todo, subraya Cortazar, “el valor principal del programa ha estado en el acompañamiento integral, cercano y continuado, adaptado al ritmo y a la realidad de cada persona”.
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Este acompañamiento jurídico, social y laboral ha permitido, además, detectar otras necesidades que iban más allá de lo administrativo, activando distintos recursos internos de Cáritas Bizkaia, para trabajar de forma coordinada con áreas como la jurídica, psicológica, de orientación laboral, juventud o sin hogar. “Este trabajo en red ha hecho posible construir itinerarios personalizados que han abordado a la persona en todas sus dimensiones”, señalaron desde Cáritas Bizkaia.
Gracias a este proceso, ocho personas han logrado regularizar su situación administrativa en 2025, accediendo al mercado laboral y obteniendo una autorización de residencia temporal. “Más allá del dato, esto ha supuesto un cambio profundo en sus vidas, logrando una mayor estabilidad, seguridad y la posibilidad real de planificar el futuro a medio y largo plazo”, apuntan desde la entidad.
Aportar, sumar y construir futuro
El impacto del programa ha sido tan significativo, tanto para las personas acompañadas como para los equipos de Cáritas implicados, que se ha propuesto darle continuidad como parte estable de la cartera de servicios de la entidad, asumiendo su financiación con fondos propios. El año pasado corrió a cargo de Cáritas Confederal. “Porque Bidez genera oportunidades, promueve la igualdad de condiciones y acompaña a personas que quieren formar parte activa de la sociedad, aportar, sumar y construir futuro. Y hacerlo, además, desde la dignidad y el reconocimiento de su esfuerzo”, insistió Cortazar.
Desde Cáritas Bizkaia subrayaron que, sin un recurso como Bidez, “muchos de los procesos en curso quedarían interrumpidos, aumentando el riesgo de irregularidad administrativa indefinida, sinhogarismo cronificado y exclusión social severa y prolongada”. Por eso, aunque su dimensión económica es reducida, la entidad considera que Bidez debe entenderse ya como un recurso estructural dentro del sistema de atención social en Bizkaia, y no como una experiencia puntual. Por eso, en la práctica, este recurso especializado se ha convertido en “una pieza clave para abrir puertas, consolidar procesos y evitar que la irregularidad administrativa se convierta en una forma de exclusión permanente para decenas de personas cada año”.
El programa Bidez se enmarca en el sistema de acogida integral de Cáritas Bizkaia, que actúa como “puerta de entrada" a la entidad para personas y familias en situación de vulnerabilidad asentadas en los municipios del territorio. “Se trata de un espacio que ofrece acogida, apoyo, acompañamiento y orientación”, y desde el que se facilita el acceso a derechos sociales y a recursos tanto propios de Cáritas Bizkaia como del entorno comunitario.
Colaborar para mejorar la respuesta social
Tal y como ilustraban desde la entidad, ese proceso de acogida integral es asumido por personas voluntarias “sensibilizadas y comprometidas con su entorno”, y se articula en torno a cinco funciones principales: información y orientación sobre recursos de Cáritas Bizkaia y del entorno; acompañamiento en el acceso a derechos sociales; “encuentro y escucha, como espacio que posibilita relaciones y genera confianza”; apoyo y acompañamiento en situaciones y necesidades concretas; y coordinación con otras entidades y organizaciones para tratar de mejorar la respuesta social.
Ahora, con el proceso de regularización extraordinario abierto por la Administración española en marcha, desde esta entidad confían en poder ofrecer más respuestas a una realidad, cada vez más presente en el collage de municipios que conforman Bizkaia. “Se trata de un paso decisivo para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva, en la que todas las personas puedan ejercer sus derechos y participar plenamente en la vida social, económica y comunitaria”, apostillaron sobre este asunto desde la Diócesis de Bilbao, otro de los actores principales en esta carrera de fondo.
Agilizar trámites
“La regularización supone una oportunidad real para romper situaciones de exclusión estructural y construir una convivencia más cohesionada”, apuntaban. Ante un proceso complejo desde el punto de vista técnico y administrativo, ambas entidades quisieron hacer hincapié en la importancia de que la Administración garantice los recursos necesarios para que esta medida llegue efectivamente a todas las personas potencialmente beneficiarias, especialmente aquellas que llevan años sin poder regularizar su situación por las vías ordinarias.
En ese sentido, desde Cáritas aprovecharon para insistir en una vieja reclamación a las administraciones públicas: facilitar el registro presencial, la obtención de la documentación necesaria y la tramitación preferente de estos expedientes. “En caso contrario, la aprobación de esta regularización extraordinaria no cumpliría su cometido”, afirmaba Susana Cuesta responsable del servicio jurídico de Cáritas Bizkaia.
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