“En la calle, Arkaitz volverá a delinquir, consumir drogas y ponerse en peligro”
Un dictamen judicial permite la salida voluntaria del Hospital de Zamudio de Arkaitz Fernández, un joven jarrillero con un 49% de discapacidad cuya tutela ostenta Mertxe, su madre
Si nada lo remedia, Arkaitz Fernández, un portugalujo con problemas de salud mental, de adicciones y con una discapacidad reconocida del 49%, volverá a dormir en la calle. Días después de que a mediados del pasado mes de febrero, su caso saliese a la luz en los medios de comunicación, fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Zamudio, pero hoy ha abandonado estas instalaciones tras determinar un juzgado que su estancia, a diferencia de lo que ocurría hasta la fecha, debe de ser voluntaria.
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Así que, bajo su voluntad, Arkaitz ya ha salido del hospital. “Pero cómo puede ser que se tenga que tratar solamente de un ingreso voluntario para su estancia en el hospital, si hablamos de una persona incapacitada cuya tutela tengo yo. Ahora, en la calle, volverá a delinquir, a consumir drogas y se pondrá en peligro a sí mismo y a los demás. Tengo miedo de lo que pueda hacer. Se ha tomado la decisión de forma rápida y sin tiempo material para encontrar recursos para él”, explica Mertxe Mercader, madre de Arkaitz.
Ingreso en Zamudio
El internamiento en el Hospital de Zamudio llegó como consecuencia de la resolución del Juzgado de Familia Número 5 de Barakaldo, pronunciamiento judicial que declaraba que Arkaitz debía de ser internado en un centro psiquiátrico especializado y dicho dictamen incluía que el centro más idóneo era Aita Menni en Arrasate. “Consideramos que el ingreso en Zamudio fue una decisión improvisada, porque el lugar en el que Arkaitz tendría las herramientas para mejorar sería Aita Menni y, además, allí, iría conmutando los 21 meses de cárcel que tiene por la comisión de pequeños delitos”, apunta la ama de Arkaitz.
Pese a todo, durante las primeras semanas de ingreso notaron una “clara mejoría” en el estado del joven, pero, de pronto, empezaron a percibir que algo empezaba a torcerse. “Empezamos a notar que su comportamiento empezaba a cambiar, que volvía a mostrarse muy agresivo y que la cosa iba cada vez a peor”, reconoce Mertxe.
Entonces, ella comenzó a investigar y ha logrado pruebas de que Arkaitz “ha tenido acceso a drogas durante su ingreso. Es algo que he puesto en conocimiento del centro hospitalario y tengo pruebas que les puedo facilitar. Esto es algo que, en ningún caso, debiera de pasar en un centro terapéutico”, apunta la madre de Arkaitz. Dichas pruebas son, por ejemplo, pantallazos de móvil y audios que darían veracidad a la versión que sostiene Mertxe y por lo que, tal y como ha podido saber DEIA, la madre de Arkaitz declarará en los próximos días ante la Ertzaintza.
Fuga a Portugalete
La situación de Arkaitz en Zamudio fue empeorando y el pasado día 4, dio una nueva vuelta de tuerca. Se fugó y llegó hasta Portugalete, donde fue localizado por Mertxe en un bar de la noble villa. “En el tiempo que duró la fuga vendió una chaqueta, un teléfono móvil y varias cosas más para comprar droga. Cuando lo encontré, tuvo que venir la Ertzaintza y, ya con la orden judicial existente, lo llevaron de vuelta a Zamudio. Desde el hospital me avisaron de que Arkaitz se había fugado cuando ya lo estaba trasladando de vuelta la Ertzaintza”, sostiene la madre del joven.
Pero la vuelta al hospital no mejoró, ni mucho menos, la situación de Arkaitz. “Creemos que ocultó droga entre la ropa al entrar y que ha seguido consumiendo allí”, señala Mertxe. Desde entonces, ha habido episodios muy violentos en los que Arkaitz ha destrozado mobiliario del centro hospitalario e, incluso, en una de las ocasiones tuvo que intervenir la Ertzaintza. “Después de eso lo metieron en una habitación cerrada bajo llave y, ahora, días después, nos dicen que lo de Arkaitz no se trata de un problema psiquiátrico, sino de adicciones. ¿Cómo puede cambiar tanto el panorama en tan sólo unos días? Si en Zamudio no pueden con Arkaitz, imagínate lo que puede pasar en la calle o lo que pueda hacer yo misma. Tengo miedo”, reconoce Mertxe.
Aita Menni, la solución
La familia de Arkaitz sostiene que el centro Aita Menni de Arrasate es el lugar idóneo para que el joven experimente una mejora clara. “Ese es el lugar en el que debe de estar y en el que tienen todas las herramientas para que Arkaitz mejore y, además, vaya conmutando la pena de cárcel que tiene pendiente. No sería el único paciente vizcaino que habría allí, así que el hecho de que esté en Gipuzkoa no puede ser ningún impedimento”, argumenta Mertxe.
Esa afirmación de que las instalaciones de Aita Menni en Arrasate son las idóneas para una persona en el estado de Arkaitz se basa, también, en la sentencia judicial dictada por el Juzgado de Familia número 2 de Barakaldo.
El entorno de Arkaitz no pierde la esperanza de que, más pronto que tarde, se cumpla lo dictado por el juez y el joven ingrese en Aita Menni, pero la realidad ahora mismo es bien distinta, puesto que, desde esta misma mañana, Arkaitz vuelve a estar en la calle tras haber salido del Hospital de Zamudio.