"Hay mucho estigma de la juventud hoy en día”, admitía Haizea Iglesias, una de las estudiantes del centro San José de Calasanz. Ella, junto a otros jóvenes participó el pasado viernes en la jornada Gazteak ere! promovida por la ONG getxoztarra Zabalketa, precisamente para eso: para derribar habladurías y dejar constancia de que este sector de la población es empático y comprometido, de que no solo se preocupa por sí mismo, de que tiene inquietudes y motivaciones... La sesión dio voz a tres jóvenes voluntarios en las fundaciones Argia y Fidias y también mostró tres proyectos de transformación social impulsados por alumnado de formación profesional: del propio San José de Calasanz, de Santurtzi; de Saturnino de la Peña, de Sestao y de la Fundación Adsis. Una cita, por lo tanto, para callar ciertas bocas.

“Es muy importante dar la oportunidad a esa persona de sentir que le importa a alguien”. “Te llevas miles de experiencias que te hacen crecer y tu forma de afrontar la vida cambia”. “Es muy enriquecedor saber que ayudas a los demás de alguna manera”. “No hace falta organizar un gran evento o algo supergrande, basta con preguntar a alguien en la calle si quiere un café”. “La ventaja de hacer voluntariado aquí es que ves los resultados dos calles más abajo de tu casa”. Estas fueron solo algunas de las esperanzadoras reflexiones que salieron a la palestra encarnadas por los jóvenes. “No perdáis esa ilusión. Todos tenemos mucho que dar. Descubridlo”, les alentó la técnica de Educación y Cooperación del Ayuntamiento de Getxo, Rebeca Ledesma. Desde luego, en ese camino se hallan.

Los representantes de los centros de formación, en el turno de preguntas de la jornada. Marta Hernández

Por ejemplo, en Saturnino de la Peña están implicados en el movimiento SolidaridUP de Zabalketa, que busca recuperar el protagonismo de la sociedad civil para que, a través de pequeños gestos altruistas, puedan ayudar a resolver con dignidad los problemas de la población más vulnerable de los municipios. El ciclo actual de Animación Sociocultural y Turística está empezando su campaña para que nuevos comercios sestaoztarras se unan a esta red, pero Aitor y Leire relataron otras experiencias anteriores complementarias.

“En el curso 22-23, los estudiantes organizaron un mercadillo solidario con el que recaudaron más de 600 euros para niños en riesgo de exclusión”, contaron. “En 23-24, hicieron actividades interculturales para hacer ver que nuestra cultura y nuestros hábitos no son los únicos; y el curso pasado grabaron un vídeo con personas que recibieron la ayuda de SolidaridUP y que ahora están mejor”, añadieron. Aitor lo tenía claro: “Me parece superbien que nuestro instituto colabore y a mí me gustaría hacer más cosas con Zabalketa”, destacó.

Los voluntarios de Fidias, Gabriel Asteinza y Eder Mamani, en su exposición. Marta Hernández

Otro de los proyectos explicados en la jornada Gazteak ere! fue el del ciclo de técnico superior en Integración Social de San José de Calasanz: un cuento llamado Liliana y el festival de los destinos “en el que una niña de Bolivia a la que le apasionan los inventos quiere presentarse a un feria en el que solo participan hombres”, resumió Haizea, una de las autoras. “Lo que queremos conseguir es romper estereotipos, promover la igualdad desde la infancia y visibilizar a las mujeres en la ciencia”, subrayó la joven.

El otro caso difundido fue el de la Fundación Adsis, que ya de por sí acumula más de 30 años dando oportunidades a personas vulnerables. Uno de los grupos ha liderado una iniciativa de promoción de la comida saludable y boliviana. “Queremos mejorar los conocimientos sobre la alimentación y a la vez favorecer la apertura hacia otras culturas gastronómicas”, expusieron. Y para ello han elaborado un menú de lo más apetecible: lentejas pero con unos sacramentos de tubérculos, pollo marinado salteado con verduras y, de postre: una mousse de yogur con frutos rojos y avena crujiente.

Además de con estas entidades, Zabalketa trata de inyectar y extender el poder de cambio social en otros centros de formación: Tartanga, Somorrostro, Txorierri, Ibarrekolanda, Ángeles Custodios, CIP Leioa-Getxo, CIP Sestao y Barakaldo.

La experiencia

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Llevan más tramo recorrido en esa senda de descubrimiento Zoe Magaña, Eder Mamani y Gabriel Asteinza. Son jóvenes con más edad y trayectoria en el voluntariado y sus palabras fueron superlativas. Zoe, de hecho, ha pasado de esa colaboración generosa a un trabajo. “Es mi vida personal y laboral y soy inmensamente feliz en Argia”, reconoció esta integradora social en la fundación que acompaña a las personas que viven bajo el diagnóstico de enfermedad mental. “Cuando empezamos como voluntarios tenemos que confundirnos; ya nos enseñarán y seguramente serán los propios usuarios”, señaló.

Eder y Gabriel, mientras tanto, ayudan en Fidias a niños y jóvenes en riesgo de exclusión. En concreto, participan en el plan de apoyo escolar. “No nos enfocamos en las notas, sino en crear un vínculo con ellos”, apuntó Gabriel. “Algo de matemáticas habré enseñado, pero creo que solo he ayudado a la gente a verse capaz de moverse en esta sociedad”, agregó con gracia. “Hace poco me encontré con uno de los niños del programa y había acabado la carrera de Derecho. Para mí, fue un orgullo”, desveló Eder. Ejemplos de juventud como divino tesoro (para la sociedad).