Orozko va a saldar, este viernes, una deuda histórica con uno de sus oriundos. En un honesto ejercicio de recuperación de la memoria musical, el salón de actos de Donibane Aretoa servirá de escenario para el acto de homenaje y reconocimiento que recibirá, a partir de las 19.30 horas, la figura de Salbador Ugarte Amundarain, uno de los más populares trikitilaris de Bizkaia, pero muy desconocido en el pueblo que le vio nacer en 1901.

Salbador Ugarte en la villa de Ugao-Miraballes, en la única foto que existe con todos sus hermanos y hermanas Archivo familiar/J.G.R.

No es de extrañar, puesto que de joven, con solo 19 años, decidió abandonar el caserío familiar del barrio Lenkubarri para labrarse un futuro en la capital y huir de las duras condiciones de vida de un enclave rural de principios del siglo XX. Acabó asentado en el barrio bilbaino de Rekalde, donde formó una familia junto a su mujer, Dominga Garmendia Salazar, y sus dos hijas que aún viven: Maite, de 90 años, y Merche, de 85. Precisamente, el homenaje de este viernes es fruto del empeño de sus vástagos por poner a su aita en el lugar de la historia cultural de Orozko que merece y se va a hacer realidad gracias a la ayuda y el trabajo de investigación realizado, durante más de medio año, por el etnógrafo de Aranzadi, Iñaki García Uribe.

El trikitilari con sus dos hijas Archivo familia Ugarte

Presentado y conducido por Zaloa Rotaetxe, la música popular vasca, que tantas veces interpretó Salbador en fiestas y romerías, estará muy presente en el evento con la participación desinteresada de trikitilaris, txistularis y bertsolaris. Muy emotiva será la implicación de Merche Ugarte que, a sus 85 años, se subirá al escenario para acompañar a los músicos con el pandero, tal y como hacía con su aita.

Merche Ugarte y el etnógrafo de Aranzadi, Iñaki García Uribe, en sus encuentros para preparar el homenaje I.G.U.

También se emitirá un documental, “con partes de la entrevista a la hija y trozos de grabaciones en las que aparece Salbador, conseguidas gracias a la ayuda del investigador Ion Eluztondo”, avanza García Uribe.

Presencia de Kepa Junkera

El homenaje contará, además, con la asistencia entre el público de Kepa Junkera que, tal y como llegó a explicar para algunos medios, recuerda a su abuelo, el panderetero Román Urraza, recorriendo los barrios de Rekalde donde vivía junto a su inseparable compañero, el trikitilari Salbador Ugarte.

Ambos tenían, también, costumbre de subir “muchos domingos al Pagasarri sin parar de tocar y los mendizales con los que se cruzaban bailaban sus jotas”, indica Uribe. Sin duda, su historia, hasta su fallecimiento a los 88 años, es la de un apasionado de la triki, instrumento con el que acompañó a numerosos actos al grupo Beti-Jai Alai “mientras que su mujer era la encargada de hacer tocados, pañuelos, blusas...”.

Su pasión por la triki llevó a Salbador a amenizar numerosas fiestas y romerías Archivo familia Ugarte

La familia Ugarte-Garmendía no dejó de lado los orígenes de Salbador. De hecho, padre, madre e hijas acudían todos los años a las fiestas de San Antolín de Orozko “para callejear y tocar, sin cobrar y sin parar, durante toda la semana”. El viaje, desde Bilbao, era apasionante. "Iban en tren, hasta el barrio de Areta sin dejar de tocar". Desde este punto, situado a menos de 5 kilómetros de su destino, se solían desplazar "andando hasta el barrio de Zubiaur y interpretando temas, también, sin parar".

Al llegar la noche, y tras las kalejiras que ofrecía la familia para amenizar calles y espacios públicos, subían a dormir al barrio de Epaitze sin dejar de hacer sonar panderos y trikitixa. "Y así, todos los días de las fiestas de Orozko", al igual que hacía en otros eventos populares como los de Baranbio, Basurto o en la ermita de San Roque bajo el Pagasarri.