"Lo más duro fue pasar la Navidad sabiendo que el día 26 tenía que llevar a mi madre a una residencia y explicarle que no podía cuidarla porque me iban a operar"
El próximo 26 de febrero ofrecerá una charla de entrada gratuita en el edificio de La Bolsa, donde compartirá las herramientas que le ayudan a sobrellevar la enfermedad
Idoia Odriozola se encuentra en pleno tratamiento de un cáncer de mama maligno y los efectos secundarios de la terapia dirigida que recibe le hacen sentirse físicamente mal. Sin embargo, esto no frena sus ganas de ayudar a quienes como ella, transitan por esta enfermedad. Dirige el proyecto Minbizi Laguntza que brinda apoyo a pacientes oncológicos y sus familiares, y el próximo 26 de febrero ofrecerá una charla para compartir las herramientas que le están ayudando a sobrellevar el proceso. Además, comparte su historia en redes sociales y ha diseñado un pañuelo cuyos beneficios irán destinados a la Cuadri del Hospi, la asociación de padres y madres de menores con cáncer del Hospital de Cruces.
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Además de sacar adelante el proyecto Minbizi Laguntza, también ha diseñado un pañuelo cuyos beneficios irán destinados a la Cuadri del Hospi. ¿Cómo surgió la idea?
Pensé, ¿cómo puedo ayudar a otras personas? Al final comprando un llavero o una pulsera cooperas a la causa, pero terminas dejándolo en la mesa. Por eso hice un pañuelo, para que la gente se lo pudiese poner. Elegí un tono granate porque me parecía más ponible, y luego los lazos rosa claro porque representan al cáncer de mama y al cáncer en general. Cada lazo representa tanto a las personas que estamos sufriendo esta enfermedad, sobre todo a las que ya no están, y al resto de hombres y mujeres que no saben que les va a tocar, pero que van a estar ahí. Lleva los hashtags "Siéntete admirable", nombre de mi blog, y "admirable", porque creo que cualquier persona que lucha ante una enfermedad, ante cualquier adversidad que le toque, para mí es admirable. Luchar es de admirables.
"Quiero llevar a cabo acciones solidarias para donar a la investigación, porque sin investigación no hay futuro ni progreso"
¿Cuál está siendo la parte más dura del proceso?
Sin duda la emocional. La física es muy, muy dura porque de repente es enfrentarte al espejo, verte, no reconocerte cuando estás sin pelo, sin pestañas, la intervención, las náuseas, los vómitos... Ves la vulnerabilidad que pueden llegar a producir los fármacos. Hay un momento que me miré y dije "me estoy desintegrando". Pero la parte más dura ha sido la emocional. Yo he sido nueve años cuidadora de mi madre, que es dependiente. Entonces la parte más dura para mí fue un 25 de diciembre, pasar la Navidad sabiendo que el día 26 tenía que llevarla a una residencia y explicarle que me iban a operar y que no podía cuidarla. El entrar a un quirófano el día 27 sin saber a lo que me enfrentaba. Entraba en un túnel oscuro donde tengo la esperanza de que haya una luz, porque la estoy viendo.
Además del propio tratamiento médico, también influyen otros factores como la actividad física y la alimentación.
En la charla del próximo día 26 habrá una fisioterapeuta experta en oncología que hablará del ejercicio y la salud. Pero no hablamos del ejercicio de ir al gimnasio y coger pesas. Tampoco te puedes poner en manos de cualquiera que se llame instructor, porque no saben de qué te han operado, si el ejercicio que vas a hacer te puede perjudicar o no... A mí mi oncóloga lo mismo que me ha hecho una prescripción de esa terapia dirigida, me ha hecho otra de ejercicios de fuerza, algo muy importante porque al final las terapias y los fármacos afectan a las articulaciones, producen osteoporosis... Es importante mantener tus músculos fuertes, porque no es lo mismo que afecte a las articulaciones teniendo un músculo fuerte a no hacer ejercicio y estar floja. El dolor es mayor. Por poner un ejemplo, como cuando vas a dar a luz y has ido a las clases de preparación maternal y en el momento de las contracciones en vez de chillar y retorcerte en el dolor, estás haciendo los ejercicios de respiración que te hacen llevarlo mejor. Pues esto igual.
¿Qué herramientas utiliza en su día a día para que el camino se le haga un poco más ameno?
Siempre he sido una mujer muy alegre, súper divertida, me ayuda muchísimo el humor. Entonces me da por ver vídeos que me alegren, que me aporten, que me den energía. Cuando me encuentro bien salgo a andar, paseo, disfruto de momentos a los que igual antes no les daba mucha importancia, hago ejercicios de fuerza, veo películas...
¿Qué mensaje le mandaría a alguien a quien le acaban de diagnosticar algún tipo de cáncer?
Que debemos aceptarlo de la mejor manera posible aunque no lo entendamos, porque nos va a ayudar más. También lanzaría el mensaje de que nos exploremos, la prevención es muy importante. En un caso me vi el lunar raro, en el otro sentí el pecho más grande. Muchas veces no entiendo como hay gente que no participa en los cribados de detección que hace Osakidetza, porque a mí me han salvado la vida. Yo soy muy espiritual, y creo que a veces nuestro alma grita y nosotros oímos, pero no escuchamos y nuestro cuerpo explota. Tenemos que centrarnos en lo que sentimos para poder prevenir.