San Antonio de Busturia es la quinta playa que se limpia a mano
La iniciativa, que ya se desarrollaba en Laga, Laida, La Arena y Astondo, está generando nuevos hábitats
Hay cuatro playas en Bizkaia que, en invierno, se limpian a mano: no se utilizan medios mecánicos y únicamente se retiran los residuos inorgánicos, como plásticos o textiles. A esa lista que conforman Laga, laida, La Arena y Astondo se ha unido recientemente la de San Antonio, en Busturia.Además de incrementar la resistencia a la erosión de los arenales, esta iniciativa está permitiendo que surjan nuevos hábitats entre los restos de madera y algas que dejan las olas en las orillas.
Este sistema se testó mediante un proyecto piloto en 2024 y, debido a los buenos resultados, se ha decidido mantener también en el nuevo programa de limpieza para las playas del territorio para 2026, 2027 y 2028. Y es que, junto a basura, las mareas arrastran también a los arenales residuos orgánicos, como algas, troncos o ramas, que, lejos de ser perjudiciales, generan riqueza y bioversidad. Esos residuos naturales, que se denominan arribazones, ayudan a proteger el ecosistema y reducir la erosión. Por eso, ahora en invierno se dejan sin retirar, a excepción de los restos que puedan suponer un riesgo para la salud, como los animales muertos, que sí se eliminan.
Y, en lugar de máquinas que arrastran todo lo que personas o mareas dejan en la arena, la limpieza se realiza de forma manual, con operarios que peinan la zona. El objetivo final no es otro que preservar la riqueza de estos espacios que, además de lugares de ocio para muchas personas, son también un valor natural a proteger.
Los primeros resultados no se han hecho esperar. “El material vegetal depositado por las mareas –algas, hojas, ramas, troncos...– propició la acumulación de arena de tal manera que los arribazones que se mantienen en la línea de marea han dado lugar a nuevos hábitats de interés para distintas especies de crustáceos”, explica Alex Pelaez Astorkia, director de Medio Ambiente de la Diputación, en la respuesta a una pregunta escrita formulada por Elkarrekin Bizkaia. Por otra parte, añade, la ausencia de maquinaria “ha favorecido un ambiente amable para las aves que se acercan a la orilla y se alimentan de los arribazones y sus nuevos habitantes.
Por ello, y pese a reconocer que el periodo de aplicación de esta nueva metodología “no se considera suficiente como para reflejar resultados a simple vista”, sí se ha detectado presencia de aves y otras especies en torno a estos arribazones que anteriormente se retiraban a diario. Y hay otra mejora, esta sí, “notable”: se ha reducido el residuo no reciclable extraído involuntariamente de la limpieza manual, que se redujo en casi 50 toneladas en la temporada 2024/2025 respecto a la anterior. En febrero del año pasado, utilizando esta limpieza manual, solo el 22,28% de los residuos recogidos en la playa de Laga no se pudieron reciclar o reutilizar; en agosto, con la limpieza mecánica, la fracción de resto, que incluía también arena, se elevó hasta el 67%. “La mayor parte del residuo recogido mecánicamente se corresponde con materiales naturales –arena, tierra, restos vegetales...–, siendo reciclable una fracción muy pequeña. La limpieza manual, en cambio, se focaliza en la recogida específica de los residuos exógenos y antrópicos, de manera que las fracciones reciclables representan la mayor proporción del residuo”, compara Pelaez. De esta forma, “se evita la extracción de arenas y otros residuos de interés para la fauna y la recuperación de las dunas”.
Desde finales del año pasado este sistema se ha instaurado también en la playa de San Antonio de Busturia, al considerarlo un espacio de interés para las aves limícolas que habitan en las zonas húmedas y que efectúan paradas en este paraje. El criterio para implantarlo o no en una playa es que haya especies protegidas o sea un espacio de la Red Natura 2000, “como es el caso de las playas en las que ya se está operando”. De momento, las playas urbanas han quedado excluidas y continúan limpiándose de forma mecánica ya que desde la institución foral considera “poco probable que los arribazones puedan ser poblados por especies”, concluye el director foral de Medio Ambiente.
El apunte
Temporada alta. Este sistema de limpieza manual de las playas solo se aplica fuera de temporada alta. Durante esos cuatro meses, del 1 de junio al 30 de septiembre, se vuelve a recurrir a las máquinas, para poder ser más efectivos y rápidos, ya que los arenales empiezan a ocuparse desde primera hora de la mañana en verano. En junio y julio la limpieza, que es diaria, debe terminar antes de las 10.00 horas, y antes de las 11 en agosto y septiembre. En invierno el horario se flexibiliza y se amplía a toda la mañana, de lunes a viernes.
