Urkiola, en Abadiño, volvió a convertirse este sábado en epicentro de una de las tradiciones más arraigadas del calendario festivo y religioso de Durangaldea con la celebración de San Antón, patrón de los animales. Un santo que curaba y ayudaba a estos pequeños seres que se encontraba en su camino y al que se le representa con vestimenta de monje y acompañado de un cerdo.
Y como marca la costumbre, decenas de familias y fieles se acercaron hasta el santuario abadiñarra acompañados de sus mascotas para participar en la tradicional bendición.
La jornada comenzaba a las 12.00 horas con la misa en el Santuario de Urkiola, presidida por el párroco de Durango, Imanol Atxalandabaso. La eucaristía, que llenó el templo, dio paso posteriormente a la bendición de los animales, uno de los momentos más esperados de la jornada. Perros, gatos y otras mascotas más singulares volvieron a ser protagonistas en el alto vizcaino, en una cita que cada año reúne a personas llegadas de distintos puntos del territorio.
En esta ocasión, se congregaron en torno a una veintena de perros, un gato, un poni y el ya habitual burro Perico. Entre los primeros en llegar al pórtico del santuario se encontraban María Jesús y Juan Carlos, vecinos de Bilbao, que acudían por primera vez a Urkiola con Luna y Coco. Los nervios del momento hicieron que ambos animales, pese a ser compañeros habituales, se mostraran inquietos. “Solo falta algún pájaro”, comentaba entre risas Naroa, vecina de Durango.
Niko, el poni
Otra de las estampas llamativas de la mañana la protagonizó Niko, un poni de siete años llegado desde Mañaria, que realizó el recorrido a pie junto a su dueño, Jesús, para recibir la bendición por primera vez. “Me he animado porque este año caía en sábado y podía venir”, explicaba. Desde Amorebieta-Etxano acudió también Thor, un cachorro de apenas cuatro meses que no paró de buscar juego, saltando entre los asistentes. “Es muy joven y se nota”, señalaba sonriente su dueño, Serafín.
La jornada de San Antón es un momento muy esperado sobre todo para los dueños de los animales que buscan en la bendición, una protección a sus mascotas “uno más de nuestra familia”, señalaba la zaldibartarra Marian mientras acariciaba a su perro Toy.
Pese a la lluvia persistente y a una temperatura que rondó los cinco grados, la celebración congregó a personas llegadas de localidades como Bilbao, Gasteiz, Durango, Mañaria, Zaldibar y Amorebieta.
Los panes
Como es tradición, tras la eucaristía se repartieron panecillos bendecidos, de los que varios centenares se han reservado para la jornada de hoy, en la que se celebrará la fiesta de repetición, nuevamente al mediodía. Cuenta la leyenda que al estar bendecidos suele ser creencia popular que los panecillos atraen la fortuna y por lo tanto se guardan junto al monedero. Tras la misa y la bendición, muchos optaron por abandonar rápidamente el entorno del santuario para refugiarse del frío, aunque no faltó quien aprovechó la ocasión para adquirir tradicionales productos habituales de estas fechas, como queso o miel.
Una festividad , la de San Antón, que marca para muchas personas el inicio del ciclo anual de celebraciones vinculadas al mundo rural y a los animales. En un entorno tan simbólico como el Parque Natural de Urkiola, la jornada volvió a servir como punto de encuentro para mantener viva una tradición centenaria en Durangaldea. Este domingo al mediodía las puertas del santuario se volverán a abrir para quienes no han tenido oportunidad de acudir este sábado, y podrán hacerse con un panecillo aunque no se bendecirán a los animales.