El año en que Karrantza despidió a dos queridos sacerdotes
Un monolito honra al fallecido Carmelo Marón y Miguel Ángel Esnaola cambió de parroquia
Karrantza cierra un año con despedidas en su comunidad eclesiástica. Un hasta luego por parte de Miguel Ángel Esnaola, que dejó el valle al serle encomendada otra parroquia y la tristeza por la muerte de Carmelo Marón, referente y gran apoyo en la lucha obrera de los trabajadores del campo.
Durante las fiestas del barrio de Aldeacueva se descubrió un monolito en su honor que le retrata con sus características gafas de sol. Fallecido el pasado mes de mayo a los 87 años, fue uno de los impulsores de la cooperativa ganadera Guvac.
Había nacido en Galdakao y su corazón no se marchó de Karrantza ni después de su traslado. Para vecinos y vecinas significó muchísimo su respaldo incondicional expresado en discursos en favor de los trabajadores y en hechos como la cesión del pórtico de la iglesia de Aldeacueva para instalar un molino hasta disponer de las instalaciones adecuadas.
Ahedo acogió el homenaje a Miguel Ángel Esnaola. La iglesia se llenó en una emotiva celebración litúrgica con participación del coro Abesti Lagunak seguida de una comida a base de paella que reunió a casi 200 personas para darle las gracias.