Confinamiento

El miedo también engorda, coma menos en el confinamiento

Especialistas alertan de que el estrés emocional nos hace almacenar más energía

20.03.2020 | 00:24
Estos días cuesta encontrar un hueco libre en las neveras y despensas de los hogares vascos, demasiadas tentaciones. Foto: Oskar. M. Bernal

El encierro en casa por culpa de la epidemia de coronavirus ha hecho saltar otra alarma: a menos movimiento, más kilos. "El confinamiento exige un sacrificio extra: comer menos", recomienda la endocrinóloga Clotilde Vázquez, quien advierte de que "el miedo también engorda". Disminuimos la actividad física y atracamos la nevera con más frecuencia, pero también la ansiedad, el miedo y el estrés de una situación nunca antes vivida hace que nuestro cuerpo reaccione.

"Que nadie se extrañe si tiene más hambre. El miedo hace almacenar grasa", afirma la jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz. "Este estrés emocional, este estado de inquietud generado por el coronavirus moviliza una complejidad de hormonas y neurotransmisores que nos hace almacenar más energía, tener reservas", asegura la también investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN).

No dejarse llevar por la ansiedad Un mecanismo ancestral en el ser humano que hace millones de años les preparaba para épocas en las que había menos alimentos y que ahora se activa ante una situación que rompe la rutina habitual y nos provoca ansiedad. "Hace que comamos más y que escojamos productos más calóricos como chocolate, embutido, queso... Pero tenemos que combatirlo con otros alimentos saciantes y con menos calorías, como frutas y verduras, que nos aportan vitaminas, minerales y agua", afirma la experta.

Un consejo que sirve para la población general pero en especial para personas con diabetes, hipertensión u obesidad quienes deben extremar la precaución con su alimentación y no dejar de hacer ejercicio en casa. Si no gastamos tanta energía tampoco debemos seguir consumiendo las mismas calorías que en el día a día habitual. Hay que reducir las raciones.

"Un adulto que apenas se mueva no debe pasar, según la edad, de 1.300-1.700 calorías que ascenderían a 2.000 en una jornada de actividad normal", apunta Clotilde Vázquez, quien recomienda vigilar los kilos en el peso de casa, pero sin obsesionarse. "Tenemos que comprobar que cabemos en los mismos pantalones" que nos poníamos antes de que el coronavirus nos pusiera la vida del revés , señala esta especialista en nutrición.