El Consorcio dibuja su hoja de ruta para terminar con los vertidos sin tratamiento

Junto a URA, actualizará el listado de 35 puntos prioritarios identificados y buscará las soluciones para eliminarlos

25.02.2020 | 06:15
Un técnico de URA inspecciona un punto de vertido en la zona de Gernika.

Bilbao - Mucho han cambiado las cosas desde que hace más de 35 años se puso en marcha el plan integral de saneamiento del Bilbao Metropolitano, que ha propiciado la recuperación ambiental de la ría, ríos y arenales del entorno, y las multimillonarias inversiones ejecutadas durante estas últimas décadas para limpiar los cauces de las cuencas de Bizkaia. A pesar de que hasta el 96% de los hogares servidos por el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia (CABB) vierte sus aguas sucias a una red que garantiza su adecuado tratamiento, quedan aún algunos puntos de vertido que siguen afectando a los cauces. La entidad consorciada, junto a la Agencia Vasca del Agua (URA), comenzará a elaborar una hoja de ruta para eliminarlos, actualizando un inventario previo en el que fueron detectados 35 que representan la mayor carga contaminante de los ríos, y diseñando también un plan de actuaciones para evitar esos vertidos.

El plan integral de saneamiento del Bilbao Metropolitano, junto al resto de actuaciones desarrolladas durante las últimas décadas en Bizkaia, comprendió la construcción de una completa red de saneamiento, compuesta por colectores y depuradoras ubicadas en las diferentes cuencas, que recogen las aguas residuales de las viviendas. Antes de entrar en funcionamiento, la degradación de la ría y del resto de ríos era evidente por la falta de infraestructuras y el incorrecto uso del agua. Un ejemplo: en la ría, el agua solo tenía un 40% de oxígeno, mientras que hoy en día supera con creces el 90%.

Pese a que las aglomeraciones urbanas en el ámbito del consorcio se encuentran servidas por esos sistemas de saneamiento colectivos, se han identificado numerosos vertidos de aguas residuales, no sometidas a un tratamiento adecuado, en los cauces. En lugar de ser recogidas en las redes de saneamiento, se vierten sin tratamiento a los cauces fluviales que, aunque han mejorado de forma importante su importancia, siguen manteniendo una carga contaminante. Es el caso, por ejemplo, de conexiones irregulares a redes pluviales con aportes de fecales, vertidos indirectos que descargan a través de pequeños arroyos tributarios, edificaciones individuales localizadas en los entornos próximos a los ejes principales o redes unitarias que recogen un número relativamente reducido de edificaciones.

Hace ya seis años fue elaborado un primer inventario para identificar esos puntos de vertido que todavía estaban sin conectar a la red de saneamiento. Además del Ibaizabal, fueron analizadas las principales cuencas de su entorno: Gobelas, Asua, Ballonti y Granada. Dentro de los trabajos realizados también fue evaluado el impacto de cada punto de vertido en el medio receptor y se señalaron las actuaciones necesarias para su progresiva eliminación. En el citado estudio fue necesario vadear y recorrer a pie los ejes principales de las cuencas. En algunos tramos, su anchura y dificultad de acceso obligó incluso a usar una embarcación para navegar por ellos. En un primer momento fueron inventariados 1.241 puntos. En campañas de analíticas posteriores fueron descartados la mayoría de ellos, al comprobar que las descargas procedían, por ejemplo, de aguas pluviales o estaban fuera de servicio y en realidad no realizaban ningún aporte. Entre ellos, se vio que la mayor carga contaminante introducida a los ríos a través de vertidos se concentra en una pequeña fracción de los mismos, un total de 35, que se consideraron prioritarios: diez en el Ibaizabal, ocho en el río Zaldu, cinco en el Asua, cuatro en el Granada, tres en el Gobelas, otros tantos en el Ballonti y dos en el Granada. Eliminándolos, se lograría una mejora significativa del estado de los cauces, reduciendo su carga de nutrientes, contaminación bacteriológica y materia orgánica.

Plan de actuaciones Para seguir adelante con esta labor, el CABB y URA firmaron un convenio para erradicar el mayor número posible de estos focos contaminantes de los ríos que dependen de la entidad consorciada. Entre los trabajos que se acaban de empezar a acometer destacan las labores para la identificación exacta del origen y magnitud de los vertidos, el análisis de las soluciones que se pueden adoptar en cada caso y la redacción de los proyectos constructivos que se requieran para ello. Se trabajará durante los próximos cuatro años y cada una de las entidades aportará 400.000 euros al proyecto. "Es un trabajo muy importante que nos va a marcar la guía para eliminar esos vertidos", explica Arantxa Sánchez, subdirectora de Proyectos y Obras de Saneamiento del CABB. Será un listado de actuaciones que se ordenarán en función de diferentes criterios, entre los que tendrá un gran peso el impacto en el medio receptor. "Será un catálogo de actuaciones para lograr que los ríos alcancen el estado ecológico; se ha hecho ya el grueso, pero todavía quedan algunos vertidos", destaca Sánchez.

En primer lugar se actualizará la información recogida en el informe anterior. Y es que algunos de esos vertidos se han conectado ya a una red de recogida pero pueden existir otros nuevos. Por ejemplo, este mismo año se va a eliminar uno de sus puntos de vertidos identificados, ubicados en el barrio Zelaieta de Abadiño. El trabajo se quiere extender además a todas las cuencas fluviales que dependen de la entidad consorciada, como pueden el Lea, el Artibai o el Butroi, que hasta ahora no han sido analizados. Una vez se conozcan el impacto y la magnitud de estos vertidos, serán definidos técnicamente y valorados económicamente las soluciones a adoptar, redactando sus proyectos constructivos.

Al margen de estas dos fases, que son las que se recogen en el convenio, restaría un tercer estadio en el que se deberán acometer los trabajos, probablemente con actuaciones a tres bandas entre URA, el CABB y los municipios afectados, ya que muchas de las actuaciones se centran en las redes secundarias, que son de competencia municipal.