Marta Hernández

Getxo - La buena voluntad, los gestos impagables, las acciones gigantescas o pequeñitas pero solidarias, el tiempo que corre en el reloj personal y que engorda feliz el ajeno... Todo ello y toda la generosidad tiene cara, tiene nombre, tiene un significado en Getxo desde hace quince años. El de este 2018 lo representan las personas voluntarias de la asociación Argibe que participan en la residencia Sagrado Corazón y la Fundación Fidias, que entre muchos proyectos, cuenta con uno de educación a jóvenes en situación desfavorecida. Ellos fueron los triunfadores de la decimoquinta edición de los premios al voluntariado en el municipio.

La Fundación Fidias para la integración y el desarrollo interpersonal a través de las artes tiene sede en Leioa pero su campo de acción es más extenso. De hecho, cuenta con 67 voluntarios en Getxo y atiende a un total de 68 alumnos en los programas que desarrolla en la localidad. Sarekide, la entidad que engloba a los colectivos con alma solidaria en Getxo, es la que otorga los galardones y reconoció a Fidias por su plan Un profesor, un alumno. “La fundación surgió principalmente para niños y jóvenes desde los 7 hasta los 22 años. El proyecto principal es el teatro, como estrategia pedagógica porque es educativo, cultural, innovador... Hace diez años vimos que el teatro requería más: saber en qué época estaba basada la obra, contextos sociales... y los chicos que tenemos no tienen unas notas para echar cohetes, así que empezamos a llevar a cabo un apoyo escolar en los colegios. Pero vimos que el apoyo escolar en grupo no funcionaba. Y pensamos: ¿Cómo se crea un vínculo? Cuando das clases de forma particular, porque se genera más confianza, más lazos”, explica la presidenta de Fidias, Isabel Pradas. La fundación lleva nueve años con este proyecto y “cada día es mejor”, destaca Isabel. “Es algo muy enriquecedor”, asegura. Los voluntarios que ejercen de profesores de Matemáticas, de Lengua o de lo que se tercie son, sin duda, maestros, compañeros, personas que les escuchan, que les prestan atención... “Es una suerte contar con ellos”, agradece la presidenta de Fidias, en cuyo patronato están también José Manuel Asteinza, María Asteinza y Pilar Delclaux. Las personas generosas que dan lecciones pero de buen hacer son de “Askartza, Irlandesas, de la Universidad de Deusto, de la UPV/EHU, de la Escuela de Ingenieros o de la Náutica”, cita Isabel. Aunque hay más, puesto que se necesitan muchos para atender a los 220 alumnos que se benefician de estas clases magistrales.

Romper la soledad El otro galardonado por parte de Sarekide fue el equipo de personas de Argibe que acude a la residencia Sagrado Corazón de Getxo a hacer compañía a quienes más lo necesitan. Juan Ribas es uno de estos voluntarios. “Vamos allí y hablamos con ellos, damos una vuelta, nos ponemos con algún juego de mesa o con la tablet para enseñarles cosas de su pueblo, por ejemplo”, indica. Hacen compañía, durante dos horas a la semana, a residentes que no reciben apenas visitas, sobre todo. Pero, estas personas de ADN altruista también organizan salidas y excursiones. “Hacemos seis al año de un día y muchas de medio día”, desvela Juan, con una voz enérgica.

Y ahí no queda la cosa, porque los integrantes de Argibe -cuya sede está en Bilbao-, siempre están “disponibles” cuando les necesiten. “Ya sea para hacer algo especial en navidades, tocar algún instrumento en una fiesta...”, comenta Juan, uno de los 32 voluntarios activos de Getxo. En Bizkaia, son 200, pero “hacen falta más para llegar a hacer más cosas”, anima Juan.