na cachimba decomisada, unas cuantas llamadas a padres porque sus hijos menores están fumando un porro, delitos contra la salud pública por trapicheos... Estos son algunos de los resultados de la campaña de vigilancia de tráfico y consumo de drogas en las inmediaciones de los centros escolares que lleva a cabo la Policía de Getxo, junto a la Ertzaintza, desde 2014. Actualmente, están desarrollando una de estas intervenciones -empezó el 19 de noviembre y se mantendrá hasta el próximo día 14- y DEIA acompañó a una patrulla para conocer su funcionamiento.
“Sobre todo, es una campaña de prevención: que los jóvenes sepan que el consumo de estupefacientes en la vía pública es sancionable y que hay tolerancia cero. Se trata de educar. No es que vayamos a pillar”, destaca el jefe de operaciones de la Policía Local, Tomás Santín. Agentes de paisano se camuflan en el entorno antes de que empiecen las clases y a la hora del recreo. Más lejos del perímetro se sitúan los policías uniformados, “que también pueden ver algo o que sirven de apoyo a la unidad de paisano, por si necesitase algo”, puntualiza Santín. Los agentes que circulan en coche y a pie van con los ojos bien abiertos. Se trata de controlar que nadie fume sustancias prohibidas y que tampoco se produzca su venta. “El año pasado imputamos a un joven, que era menor, por un delito contra la salud pública porque llevaba una cantidad considerable de droga y de dinero. Pero lo más habitual suele estar relacionado con fumar un porro, es decir con una infracción de la Ley de Seguridad Ciudadana”, indica el jefe de operaciones del cuerpo getxotarra. El tabaco de liar provoca alguna confusión, pero los policías se cercioran bien antes de actuar. “Vimos que era una campaña necesaria y que ha tenido una buena aceptación tanto en el sistema educativo como con los padres y madres y con los propios chavales, que se dan cuenta de las consecuencias. La valoración es muy positiva”, señala Santín.
La operación comenzó en todos los centros educativos del municipio, pero tras la experiencia acumulada, el pasado año se decidió realizarla solo en aquellos donde hay estudiantes de más edad, es decir, donde se cursa Bachiller o ciclos formativos, porque “además en los recreos tienen permitido salir del recinto”, apunta el responsable de operaciones de la Policía Local. Este año, la campaña ha incorporado otra novedad y se pone en práctica dos veces al año: en el primer y el segundo semestre.