Zaldibar - Tras casi tres décadas dedicándose en exclusiva a la talla de madera, esta será su segunda participación en la Euskal Denda, feria del sector artesanal vasco que se celebra de forma anual en Durango. Satisfecho con la experiencia del año pasado, el berriztarra Félix Larrañaga espera ilusionado la edición de este año que dará inicio el miércoles y se alargará hasta el domingo. “La Euskal Denda ha calado en la gente y es una fecha señalada en el calendario”, explicó el artesano desde su taller ubicado en Zaldibar.

Fue hace treinta años cuando Félix, trabajando de electricista, quiso dar un giro a su vida y dedicarse realmente a lo que le gustaba: la talla de madera. Tras perfeccionar la técnica en un caserío de Elorrio de manera autodidacta, comenzó a presentarse a diferentes ferias. “Es bonito dedicarte a un oficio que te gusta pero la vida del artesano es dura y hay que pelear muchísimo”, aseguró lamentando la existencia de “mucho intrusismo con fabricación mecánica y te lo quieren meter como si fueran artesanales”.

Experto en la talla de madera, Félix realiza todo tipo de muebles rústicos, cuadros, relojes, bancos, cunas, etc. Para llevar a cabo sus creaciones son incontables el número de horas que pasa metido en su taller. No en vano, la creación de un reloj le puede llevar hasta dos semanas de continua y exigente dedicación. En lo que a sus jornadas se refiere, Félix arranca a las ocho de la mañana para completar una media de diez horas diarias de trabajo. “El desgaste físico de manos, codos y cervicales es importante”, reconoció el artesanos enseñando sus castigadas manos y recordando cómo “hace veinticinco años me corté cuatro dedos con la sierra”.

Lamentando que “cada vez se valora menos nuestro trabajo”, Félix explicó que le parece “curioso que son los extranjeros los que reconocen más la labor del artesano”. En este sentido, también ha vendido trabajos a Estados Unidos, Alemania, Italia o Inglaterra. Como curiosidad, “cuando mando arcones a Alemania siempre me piden que lo haga sin lauburu porque mucha gente lo confunde con la cruz esvástica de los nazis”, puntualizó a sus 58 años.

Con el apoyo siempre de su mujer, Paloma, Félix no ha podido trasladar su pasión a ninguno de sus dos hijos “a los que intenté meterles el gusanillo sin éxito”, reconoció entre risas. Preguntado por la continuidad de la artesanía, el tallador es consciente de que “oficios como el mío tenderán a desaparecer porque no hay relevo generacional. Además, hace veinte años se vendía muchísimo más; te quitaban las piezas de la mano y ahora es bastante más complicado vender”, explicó con nostalgia.

En la actualidad, Félix participa en diferentes ferias como la de Gordexola que, por cierto, se celebra hoy. Estos días se muestra ilusionado con la cita anual de la Euskal Denda, feria que tendrá lugar del 5 al 9 de diciembre. Bajo el lema Artea loratzen, el tallador de madera acudirá con nueve muebles grandes y 70 pequeñas piezas como eguzkilores, cajas o argizaiolas, entre otras creaciones.

Reconociendo que “llevo toda la vida innovando e intentado sacar cosas nuevas”, Félix ya está maquinando en su cabeza un nuevo proyecto. “Es una idea un poco extraña; se trata de un puzzle gigante del Gernika”, adelantó ilusionado añadiendo entre risas que “tengo otras ideas bastantes más absurdas”.

Con la constancia como signo de identidad, el tallador berriztarra espera que haya continuidad en el sector y que se valore el trabajo de los artesanos. “También pediría que no nos metan tanta prisa que hay gente que pide una pieza y la quiera para mañana”, criticó el artesano recordando que “nos toca pelear contra máquinas”.