SOPELA - Entre las dos suman 211 años. Ahí es nada. La sopeloztarra Amelia Martín ha hecho 106 años y la leioaztarra Rafaela Sanz ha cumplido 105. Merecidamente, ambas tuvieron ayer sus fiestas, con tartas, con ramos de flores, con amigos, con familiares... Y también los ayuntamientos de sus localidades quisieron rendirles un homenaje. ¡A su salud!
Posiblemente el año 1912 sea recordado por el hundimiento del Titanic, el mayor transatlántico jamás construido, que se fue a pique la noche del 14 de abril tras colisionar con un iceberg. Sin embargo, también se trata de una fecha simbólica para los integrantes del hogar del jubilado de Sopela, Lagun Artea, quienes ayer celebraron por todo lo alto el cumpleaños de su socia más longeva, Amelia Martín. El 24 de octubre de 1912 vino al mundo esta sopeloztarra que ha conocido dos siglos y que mantiene un aspecto envidiable. ¿Su secreto? “Trabajar mucho”, indicó con gran sentido del humor.
Y es que, tal y como explicaron sus hijas, Toñi y Carmen Pérez, el trabajo ha sido su mayor fuente de energía a lo largo de toda su vida. No en vano, Amelia estuvo al pie del cañón hasta los 80 años. Durante varias décadas se mantuvo al frente de los fogones de la cafetería Elyses de Barakaldo. Por allí pasaron miles de baracaldeses que disfrutaron de sus “famosas tortillas” y de su simpatía.
Quizás por su profesión, siempre ha sido una persona de buen comer, tal y como reconoció ella misma. En concreto, “las patatas revueltas” es su plato favorito. También la costura es una de sus grandes aficiones. De su maestría con el hilo y la aguja se han beneficiado sus hijas. “¿Te acuerdas ama de esos jerseys y chaquetas de ganchillo que me hacías?”, le espetó su hija Carmen.
A la localidad fabril llegó a los 40 años pero, actualmente, lleva más de veinte afincada en Sopela. Mujer de energía inagotable, aún hoy en día disfruta cuando la llevan de paseo por la calle. “Sale por la mañana y por la tarde, haga frío o calor, no le importa”, desveló su hija Toñi Pérez. También le gusta ver la televisión aunque la vista ya no le responde como antes. “Durante muchos años se acostaba con la radio debajo de la almohada, le gustaba mucho”, relató Carmen.
Hasta hace poco se le podía ver caminando por Sopela y ahora lo hace en silla de ruedas y acompañada por una persona. “Todo el día está por ahí dando vueltas, dice que vive como las reinas”, apuntó Aurelio García, presidente de la asociación Lagun Artea, quien explicó que tanto el Ayuntamiento como la agrupación quisieron organizar un “acto especial” con motivo del aniversario de Amelia. Un homenaje similar al que recibió en 2012 con motivo de su centenario y cuya fotografía preside una de las instancias de la sede de Lagun Artea.
MUJERES CENTENARIAS En este sentido, como cada año, la agrupación sopeloztarra brindó su tradicional Homenaje al Mayor en su sede, y volvió a contar con la colaboración del Ayuntamiento de Sopela, que estuvo representado por la concejala Naiara Ibarzabal. Sobre esta línea, además de Amelia Martín, también se brindó un merecido homenaje a a Antonia Unibaso, que este año cumple 101 años, y a Casimira Urduliz, que llega al siglo de vida. Dos mujeres luchadoras de las que todos los integrantes de Lagun Artea se sienten orgullosos. Los familiares de ambas acudieron en su nombre y recogieron el ramo de flores y una placa conmemorativa que les entregó el Consistorio. Por su parte, todos los socios disfrutaron de un acto en el que no faltó un aurresku de honor, de la mano del txistulari Fernando Aurrekoetxea y del dantzari sopeloztarra Gorka.
Acto seguido, actuó el coro Lagun Artea, del que es integrante la hija de Amelia, Carmen Pérez. Por último, los presentes brindaron y charlaron durante la merienda amenizada con música bailable en vivo en una jornada histórica.