BILBAO. Los trabajos, que se iniciaron en octubre de 2016, han consistido en la habilitación de un nuevo vaso de vertido compuesto por dos celdas de 10.000 metros cuadrados cada una, para cuya construcción se han empleado más de 200.000 metros cuadrados de materiales geosintéticos y 95.000 metros cúbicos de grava reciclada.
Después de que la primera fase del vertedero bilbaíno de Artigas se hubiera colmatado, la Diputación comenzó a derivar los residuos urbanos en febrero de 2016 al vertedero de Jata, en terrenos de los municipios de Maruri-Jatabe y Lemoiz.
La finalización de las obras en Artigas permitirá dejar de utilizar Jata, que volverá a convertirse en un vertedero "de cola", es decir, que únicamente se utilizará para casos excepcionales, según ha informado hoy la portavoz de la Diputación vizcaína, Elena Unzueta.
Ha afirmado que las obras de Artigas han cumplido con los "máximos estándares de calidad exigidos por la normativa medioambiental" para estas infraestructuras.
Para llevar a cabo las obras se tuvo en cuenta que Artigas ya había sido un vertedero, lo que conllevó un proyecto de impermeabilización que incluye unos elementos de cimentación y contención "singulares".
Entre estos elementos se encuentra un dique frontal de 10 metros de altura, construido íntegramente con residuos de construcción y demolición valorizados, para la contención de los residuos que ocuparán las dos celdas habilitadas.
También son singulares en el nuevo Artigas los pozos de extracción de biogás instalados. Para evitar la perforación de sondeos, técnica habitual de construcción de estos elementos, la obra se ha hecho de forma que los pozos quedan apoyados en la base del vertedero e irán creciendo a medida que aumente la altura del residuo depositado.
Además del material empleado en la construcción del nuevo vaso de vertido, Artigas cuenta ahora con 4.000 metros de canalizaciones plásticas destinadas a la conducción de gases y lixiviados.
La Diputación ha destacado que el cien por cien de las gravas empleadas en la obra proceden de la valorización de residuos de construcción y demolición de plantas de reciclaje de Bizkaia, y todos los áridos utilizados para el drenaje se derivan de la valorización de escorias de fundición generadas por empresas vizcaínas.
La portavoz foral ha indicado que las obras han tenido un "ligero retraso" de dos meses precisamente porque no había suficiente material reciclado almacenado en Bizkaia.