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Rubias y tostadas llenas de matices

La asociación de productores de cerveza euskal garagardo elkartea muestra sus creaciones en el sopela beer fest

Rubias y tostadas llenas de matices

CERVEZAS doradas, ligeras, de carácter dulce y maltoso, aroma frutal y sabor a lúpulo; clásicas pale ale color bronce o, incluso, otras de gran carácter y gusto dulce, como la Whisky Belgian Dubble, con vainilla, cacao y whisky. En el marco del Kosta Fest, la plaza del Ayuntamiento de Sopela acogió ayer la segunda edición del Sopela Beer Fest, una feria en la que productores de cerveza locales de la asociación Euskal Garagardo Elkartea aprovecharon para mostrar al público sus mejores creaciones.

En unas fechas muy propicias para disfrutar de la cultura cervecera, al amparo de la archiconocida Oktoberfest de Baviera, la fiesta de cerveza por antonomasia, la localidad vizcaina también gozó del placer de los sabores del lúpulo y la cebada. “Hay que hacer cultura de la cerveza, poco a poco, lo vamos logrando”, destacó Iñigo García, responsable de Urban Beer, una producción cuya sede de fabricación está en Zamudio. “Llevo fabricando cerveza en casa desde hace diez años pero hace dos años y medio decidí dar el salto profesional”, explicó.

Desde entonces, no ha parado de innovar, poniendo todo su empeño en ofrecer creaciones plenas de matices y un sabor diferenciado. “Las primeras cervezas artesanales eran muy amargas. Ahora hay una gran variedad de sabores y matices y, en mi caso, me dirijo a un público muy fiel que busca nuevos estilos en vez de las cervezas convencionales. No quiero que mi cerveza sea la típica de cañeo, quiero que la gente la disfrute”, sostiene. De este modo, en Sopela ofreció una muestra de su producción, alrededor de unos 100 litros, aunque actualmente su fabricación es de 50.000 litros anuales que distribuye “a nivel estatal”. “Este tipo de ferias son muy importantes para exponernos y tener una relación con el público cara a cara”, añadió.

En este sentido, una de las que mayor sensación causó fue la Whisky Belgian Dubble, una cerveza de gran carácter y gusto dulce, que se caracteriza por el intenso sabor a caramelo, vainilla, cacao, a notas de madera, y con un gran final licoroso como el whisky. “En una primera impresión a la gente le puede parecer un pelotazo pero cuando la prueban se dan cuenta de que es muy suave a pesar de sus ocho grados”, detalló Iñigo. Igualmente, también ofreció otras cervezas como la Australian Pale Ale, la Sweet Stout, la American Indian Pale Ale y Blonde Ale o la Imperial Ipa, entre otras.

Sobre esta línea, otro de los productores que ofreció sus creaciones fue Jon Etxeandia, responsable de Etxeandia Garardauak, cuya fábrica se encuentra en Urduliz y que también es miembro de Euskal Garagardoa Elkartea. “Este tipo de eventos son muy importantes para darnos a conocer”, señala.

En su caso, su relación con el mundo cervecero comenzó en 2008. “Antes hacíamos en casa txakoli y sidra, y a partir de ese año decidí, junto con mi hermano, empezar a fabricar cerveza”, explicó. Una de las principales características de su producción es que realizan “cervezas de temporada”. Ejemplo de esto son las cervezas especiales de: calabaza, endrinas, regaliz, uva autóctona. “Por ejemplo, si es época de calabazas pues hacemos un tipo de cerveza con matices de calabaza y así con otros elementos”, detalló. Además, están comprometidos con la soberanía alimentaria y el uso de materias primas locales. En concreto, cuentan con un cultivo propio de lúpulo en Urduliz. Asimismo, también colaboran con la bodega submarina de Plentzia. “Se trata de una cerveza negra que está bajo el agua durante seis meses antes de ser consumida”, relató.

Respecto al público, Etxeandia reconoce que cada vez ve a la gente más interesada en el mundo de las cervezas artesanales. “Cada vez se está creando más cultura. Cuando empecé había que hacer cervezas que fueran más sota, caballo y rey. Ahora los clientes cada vez tienen más conocimientos y están más especializados en las diferentes variedades”, desveló.

Otro de los productores locales que estuvieron presentes en Sopela fue Txorierri Garagardoak, de Sondika. Su responsable de comunicación, Kepa Gallastegi, fue el encargado de mostrar al público las esencias de su producción. En concreto, en Sopela mostró dos tipos de cervezas la Golden Ale, una cerveza dorada, ligera, de carácter dulce y maltoso, con aroma frutal y ligero sabor a lúpulo, y la Best Bitter, una cerveza clásica y suave, pale ale, de color bronce, con sabrosos aromas de lúpulos británicos. “Con la producción profesional empezamos el año pasado, pero llevábamos haciendo cerveza en casa desde hace quince años”, afirmó Gallastegi. “Distribuíamos a amigos y familia, y nuestra producción anual era de unos 200 litros”, prosiguió. A partir de entonces decidieron meterse de lleno en el mundo de la cerveza y actualmente cuentan con 60 puntos de venta de su producción. Además, los viernes realizan catas en su fábrica situada en el polígono Berreteaga de Sondika. “Tenemos cuatro tipos de cerveza aunque en Navidad solemos sacar alguna más”, indicó Gallastegi.

PÚBLICO “¿Qué ofrecéis?”, fue la pregunta más repetida entre el público asistente a la feria. “Eres más de rubias o de tostadas”, le contestaban los productores. En función de la respuesta continuaban estrechando el cerco sobre la cerveza más apropiada para cada uno. Algunos probaban primero antes de decantarse por una. “Ésta es una tostada muy suave, para nada es fuerte”, describía Gallastegi. Una vez llevada a la boca, el sabor y los matices convencían. Así, decenas de personas se animaron ayer por la mañana a probar las exquisitas cervezas artesanales realizadas en la comarca de Uribe. Nuevos matices para el paladar. Y todo ello, amenizado al son de las habaneras del grupo Puerto Chico. Un maridaje perfecto para una jornada redonda.