Santurtzi, fiel a Cornites
El bollo con huevo y chorizo conocido como cornite en tierras santurtziarras es la excusa para que cientos de personas asciendan al Serantes cada Lunes de Pascua para disfrutar de un día de monte en familia o acompañados por la cuadrilla
El peso de las tradiciones en la sociedad actual es innegable, pero si a ese rito se le suman atractivos como el buen tiempo, la respuesta es increíble. Muestra de ello fue la romería de Cornites que ayer, como cada Lunes de Pascua, celebró Santurtzi en las faldas del monte Serantes. A lo largo de toda la jornada, las rampas que dan acceso a la cima santurtziarra fueron un ir y venir de personas que, atraídas por el sol que reinaba en el cielo, no dejaron pasar la oportunidad de cumplir con la tradición y disfrutaron de una magnífica jornada mendizale.
Desde primera hora de la mañana, con los primeros rayos de luz, los más madrugadores fueron dando color a los tres caminos principales que conducen al Serantes desde los barrios de Kabiezes, Mamariga y San Juan. Una serpiente multicolor anunciaba que la de ayer no era una jornada cualquiera, sino que santurtziarras y vecinos de los municipios cercanos tenían una cita en su monte más querido. Ya fuera en familia, en cuadrilla o en pareja, ayer era día de ponerse ropa cómoda, calzado adecuado, hacer la mochila y echarse al monte.
Por fortuna, entre el equipaje a llevar al Serantes, además del tradicional cornite y bebida, ayer era conveniente no olvidarse de la crema solar, puesto que el astro rey, a diferencia del pasado año, no quiso faltar a la cita. Eva, Jonan, Txus y Marta fueron de esas personas madrugadoras que no quisieron esperar al mediodía para iniciar la ascensión. Estos cuatro santurtziarras tienen el Lunes de Pascua marcado a rojo en su calendario y suelen tener plan fijo para esa jornada: subir al Serantes y disfrutar de una de las fiestas más características de Santurtzi.
“Hemos decidido subir prontito porque hoy parece que va a venir bastante gente, hace el día ideal para subir al monte y disfrutar tanto de las vistas como del paseo”, destacaron. El objetivo de esta cuadrilla no era otro que “ascender hasta la cima. Aquí si se viene es para llegar hasta arriba del todo, nosotros venimos todos los años y es una excusa perfecta para escalar hasta allí arriba y disfrutar de las vistas y respirar aire puro”, señalaron poco antes de iniciar uno de los últimos repechos del Serantes. “Ahora cuando hagamos cima empezaremos a bajar con tranquilidad, poco a poco, y ya en El Mazo pararemos para comer el cornite y tomar algo. El de hoy -por ayer- es un día para disfrutar todos juntos”, declararon.
Precisamente, El Mazo, el punto en el que confluyen tres de los caminos más usados para subir a la cima santur-tziarra, los que llegan de Kabiezes, San Juan y Mamariga respectivamente, era uno de los puntos neurálgicos de la celebración de la fiesta. Allí, al mediodía se pusieron en funcionamiento unos hinchables que levantaron mucha expectación entre los más txikis. De hecho, antes siquiera de que se abriesen los juegos, ya era considerable la cola que formaban los niños que esperaban para pasar un buen rato en las instalaciones colocadas para la ocasión.
Ane y Aitor formaban una de esas sacrificadas parejas que esperaban pacientemente en la cola. A su lado, el pequeño Erik de 7 años no veía el momento de empezar a jugar. “Somos de Portugalete y es la tercera vez que venimos. La verdad es que con el día tan bueno que hace es una oportunidad genial de pasar este día festivo de una forma diferente”, indicó Ane en mitad de la cola. “Ya vemos que van a tener éxito los hinchables porque aún no los han abierto y mira la cola que hay. Es una idea muy buena porque así podemos disfrutar todos, grandes y pequeños”, desarrolló Ane.
Y es que una de las claves en las que se mueve el día de Cornites es eso, disfrutar. Pocos placeres hay en la vida como comer y tomar algo al aire libre mientras el sol calienta de lo lindo. Así, la oferta gastronómica ayer en el Serantes era variada, desde el emblemático bollo con huevo cocido y chorizo, pasando por el talo, las rosquillas y las garrapiñadas. Todo ello, bien regado de refrescos, cerveza y txakoli. Si el de ayer fue un día dulce para muchas personas, parte de culpa la tendrá María Luisa, una mujer que lleva casi tres décadas acudiendo a esta romería con su puesto de dulces.
“Hoy hace un día genial y espero que la gente se anime a comprar rosquillas y demás viandas. Cada vez veo que viene más gente joven a la fiesta, aunque también hay que decir que cada vez se vende menos”, reconoció esta tendera rodeada de azúcar. Lo que sí es seguro es que en la jornada de ayer despachó más género que el año pasado, ya que la anterior edición de la fiesta de Cornites un temporal de viento impidió que, por ejemplo, su puesto y los hinchables se pudieran abrir al público. “El año pasado no pudimos poner el puesto a riego de haber salido volando de aquí. Llevo cerca de treinta años viniendo y es algo que ocurre con frecuencia”, recordó.