El ‘Atxuri Txirene’ de K-Toño Frade
KTOÑO es como El Duende que Camina. Pero con txapela en vez de antifaz, botxo en lugar de selva tropical y un pincel en la cartuchera. Un personaje legendario del que no se sabe si goza de la inmortalidad o hay varias generaciones del mismo nombre, con la misma txapela e idéntica misión: amar Bilbao y presumir de ello. Su padre fue ejemplo.
Ayer presentó en el claustro del Museo de Arte Sacro, en la Plaza de la Encarnación, la exposición promovida por Bilbao Historiko que lleva por título Atxuri Txirene. Se trata de 33 obras que se dividen en 24 rincones del popular barrio y 9 personajes con arraigo junto al muelle de Ibeni.
Tomaron la palabra, entre el ciprés y el olivo que se levantan en el claustro, María Asís y Unai Aizpuru, de Bilbao Historiko, Juan Manuel González Cembellín, director del museo, y el propio K-Toño. El agradecimiento al castizo artista y el importante papel de estas iniciativas para abrir la institución museística a los ciudadanos, además de para atraer a la gente al barrio, constituyeron el corazón del discurso de los tres primeros. Lo de K-Toño fue otra cosa. Encadenó anécdotas y recuerdos con el salero y la fluidez de un monologista. K-Toño no solo es un artista reconocido, también un auténtico personaje, bilbaino trisílabo, gran txirene él mismo. El cariño que le mostraron quienes se reunieron en torno a sus trabajos fue buena prueba de ello.
Especial mención hizo el autor de Ibon Areso, allí presente, a quien comparó con el histórico atxuritarra Eduardo Victoria de Lecea porque “lo ha sido casi todo”. Asistieron los incombustibles Marino Montero, Arturo Trueba, Elena Marsal y Gontzal Azkoitia, así como la imprescindible Beatriz Marcos . A los sones del txistu y el tamboril de Mikel Bilbao fueron entrando Josemari Amantes, Elisa de Prado, Piru Azúa, José Luis Izkara, Narciso Garcés, Celestino Alonso, Goyo Arbizu y Fernando Zamora.
Quiso verse el retratado Edu Bustamante, del restaurante Miren Itziar, cuya imagen forma parte de la exposición, igual que la de Julen, el del Arandia. No se perdieron el acto Roberto Ibarretxe, José Lejarraga ‘Petiso’, Begoña de la Cruz, Abel Charcán, Esther Isabel, Enrique Magdalena y Puri Arriaga. El televisivo Xabier Lapitz quiso recalcar que asistía como integrante del otxote Txipli-Txapla. Acudieron Irantzu Arginzoniz, el exdirector de la Casa de Misecordia, Antonio Barandiarán,y el presidente de Unicef Comité País Vasco, Isidro Elezgarai, además de Magarita Anzola, Juanjo Antigüedad, Begoña Sarasola y muchos amigos más.
Cuando terminaron los discursos, K-Toño se sumó a la veintena de cantantes de bilbainadas que se encontraban en el claustro del museo e interpretó con ellos el himno de los anguleros. Para entonces ya sonaban las botellas de agua de Bilbao descorchándose. Y se avecinaba el poteo por Atxuri. Como toda la vida.