Barakaldo - La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres es una carrera de fondo en la que es vital la aportación de todos. En la defensa de que hombres y mujeres deben estar amparados por los mismos derechos, nació hace dos años y medio la asociación 13 Rosas Rojas. En la actualidad, cuarenta personas dan forma a este colectivo que, a través de talleres, actividades y charlas como la que tendrá lugar mañana a partir de las 18.00 horas en el Hogar Navarro, busca que la sociedad no frene el cambio que poco a poco va transformando la sociedad hasta hacer de ella un espacio más igualitario.

Marisa González, Conchi Galindo, Ana Angulo y Laida Cela son cuatro de las almas que conforman este colectivo de mujeres concienciadas y dispuestas a trabajar para seguir cambiando las cosas. Las tres primeras estuvieron en la fundación de la asociación, mientras que Laida, a sus 25 años, es la benjamina del grupo. “La idea de crear esta asociación surgió de forma espontánea, somos conscientes de que aún queda un camino largo por recorrer en materia de igualdad y sabíamos que, de alguna manera, teníamos que trabajar por lograrlo”, explica Marisa, la presidenta de este colectivo en el que, además de mujeres, también hay seis hombres asociados. “Son socios protectores, está muy bien que nos brinden su apoyo. Este es un grupo abierto y animamos a todo el mundo a que participe con nosotras”, indica Conchi, quien también forma parte del Hogar Navarro de la localidad fabril.

Con el paso del tiempo, el proyecto de 13 Rosas Rojas ha ido creciendo hasta el punto de llegar a cotas que, en principio, no eran imaginables por las fundadoras. “Realmente no imaginábamos al principio que dos años y medio después de haber fundado la asociación tendríamos cuarenta socias”, señala Conchi.

Entre esas nuevas incorporaciones al grupo figura Laida, una joven que tras haber trabajado en grupos de tiempo libre encontró en 13 Rosas Rojas un lugar en el que seguir formándose como persona y luchando por la igualdad. “El formar parte de la asociación quizá me ha hecho recuperar, ahondar en unos valores que tenía un poco apartados”, reconoce la barakaldarra. Ella aprende de las mujeres más mayores del colectivo y, el resto, también toma conciencia del posicionamiento que tienen los jóvenes acerca de diversas cuestiones. “Creo que últimamente se ha dejado un poco de lado la cuestión de la igualdad en las escuelas. Aunque la verdadera educación es la que se da en casa y es allí donde se deben inculcar la mayoría de los valores”, argumenta Ana.

Dentro de 13 Rosas Rojas trabajan para que, algún día, no tengan que recibir a mujeres que están sufriendo verdaderos dramas como pueden ser casos de violencia de género. “Nuestro papel es hacer de nexo entre la mujer y las asociaciones que puedan brindarle ayuda. Normalmente en los casos que atendemos es un familiar o alguien del entorno de la víctima quien viene a informarse”, resume Marisa.

Defensa personal Entre los cursos y talleres que ofrece este colectivo, figuran sesiones de defensa personal para mujeres. “Suelen ser cursos de tres o cuatro días y fue una iniciativa que surgió casi por casualidad. Conocimos a un grupo de personas que impartían estos cursos y nos decidimos a incorporarlos entre nuestras actividades”, reconoce Marisa. Estas sesiones se imparten periódicamente bien en el centro cultural Clara Campoamor o en la casa de cultura de Zuazo y son gratuitas. “Con todas nuestras actividades buscamos poner nuestro granito de arena hacia la consecución de la igualdad. Pueden ser pasos cortos, pero son muy firmes”, declara Conchi. El futuro deparará nuevos retos para la sociedad en materia de igualdad y ese porvenir lo encarna Laida. “Con el tiempo, seremos una sociedad más igualitaria”, desea la joven, una de las cuarenta rosas rojas por la igualdad.