SE trataba de una fiesta animada. El anfitrión era Jacques Cazotte, un conocido noble, admirado por su inteligencia. Los comensales presentes en aquella cena de gala hablaban con total libertad y anhelaban, ansiosos, la llegada de una revolución en Francia que acabase con las supersticiones y fanatismos que corrían como liebres por el país. De pronto Cazotte se puso en pie y propuso lanzar una profecía en la que describió cómo y de qué manera la inmensa mayoría de los presentes iban a ser ejecutados por las hordas de esa esperada revuelta. Era 1788 y un año después todo sucedió como lo predijo.
Valga esta historia no para asustarles, sino como anécdota que me vino a la cabeza, cuando en la antesala de la cena de gala anual del Museo Guggenheim, celebrada como preámbulo de la inauguración de la muestra que lleva por título La colección de Hermann y Margrit Rupf, escuché la conversación. “Creéme, vienen tiempos duros para el museo. He oído que a Trump el arte le tiene sin cuidado”. Me acordé, como un juego, de Cazotte pero me preocupó el miedo que ha traído este hombre a su paso.
Más allá del sucedido vengo a contarles que la gala fue magnífica. Contó con la presencia de las comisarias de la exposición, Susanne Friedl y Petra Joos; del presidente del Rupf Stiftung, Werner Luginbühl, y de autoridades como Juan Mari Aburto, Unai Rementeria, Ana Otadui, Cristina Uriarte, y, cómo no, el propio director del Museo Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte. Junto a ellos cursaron una visita guiada y privada como entremés de la cena los miembros de honor del museo, desde Alfonso Basagoiti hasta Guillermo Caballero de Luján, pasando por Victoria Ibarra, Rafael Orbegozo, Pilar Aresti, José Antonio Isusi, Gonzalo Corcóstegui y Guillermo Barandiaran entre otros.
El vestíbulo y el atrio del museo fueron llenándose de etiqueta. Ellas iban a bordo de despampanantes vestidos y ellos a lomos de esmoquin. Entre los presentes se encontraban Javier Urizarbarrena, Manuel Ardanza, consejero director general de la Bolsa de Bilbao; Mercedes Borbolla, Teresa de Icaza, Javier Andrés, director general de Editorial Iparraguirre; Alberto García Erauzkin, Juan Pedro Badiola, Peio Belaustegigoitia, director territorial norte de BBVA; Jon Azua, Christian Barré, presidente de Pernod Ricard Bodegas; Aitor Artega, artistas como Jesús Mari Lazkano, Ixone Sádaba, Itziar Okariz, Txomin Badiola o José Manuel Ballester; Consuelo Crespo, Berta Longas, Txema Vázquez Eguskiza, las hermanas María Jesús y Begoña Cava, Joseba Jauregizar, Herman Díaz del Sel, Josean Martínez Alija, quien hizo magia sobre los platos; Juan Carlos Solagoitia, Aitor Cobanera, Teresa Jauregi, Javier de Juana, Marisol Álvarez, Jon Ortuzar, Begoña Anasagasti, Mila Azkabide y Juan Santa Cruz, entre otras decenas de invitados. Nadie habló de Cazotte.