BILBAO - El Casco Viejo del futuro debe conjugar comercio, hostelería, vecinos, ciudadanía del resto de Bilbao, visitantes y turismo, sin perder su fuerte identidad y de la mano de la modernidad. Para conseguirlo el Ayuntamiento ha elaborado el primer borrador denominado Estrategia Sostenible del Casco Viejo que ahora será contrastado por la ciudadanía a través de un novedoso proceso participativo. El concejal de Desarrollo Económico, Empleo y Turismo, Xabier Ochandiano, resumió ayer que “las claves son que el Casco Viejo sea abierto, dinámico, sostenible, referente de ocio y también residencial”.

Para conseguirlo, se ha contado con la participación intensa de todas las áreas y entidades municipales vinculadas directa o indirectamente con las Siete Calles. Además se ha recabado la opinión de los grupos políticos municipales, la visión de instituciones y agentes externos y agentes del barrio, económicos y sociales. Entre todos han definido en 18 actuaciones las líneas por las que deberá avanzar el corazón histórico de la villa.

Estas serán las iniciativas prioritarias entre 2016-2019, según detalló Ochandiano, que recordó que se trata de uno de los ejes de gobierno que anunció el alcalde Juan Mari Aburto. Así, el Casco Viejo deberá definir una marca que le distinga de otros cascos históricos de manera que sea perfectamente identificable. Junto a ello tendrá que posicionarse como espacio referente cultural, turístico y comercial de todo Bilbao.

Ejes de actuación Para conseguir que sea un referente comercial se contempla la realización de campañas de comunicación, actividades de animación, incluso la posibilidad de desarrollar un “producto típico” del Casco Viejo que pudiera ser al mismo tiempo un recurso turístico y un producto a distribuirse comercialmente bien en exclusiva o de forma preferente por los establecimientos del barrio. Ochandiano señaló que otra de las acciones estará encaminada a la movilización de lonjas vacías y a la creación de nuevos comercios.

El turismo tiene que ser otro de los ejes a potenciar bien mejorando los instrumentos de promoción, apoyando el desarrollo de nuevos productos turísticos o creando rutas turísticas temáticas que pongan en valor los recursos patrimoniales y culturales del Casco Viejo. En este punto, un reto importante es la mejora integral del Euskal Museoa para lo que se deberá actualizar contenidos, incorporar inglés en los elementos explicativos e incluso se piensa en la mejora y ampliación del edificio. El concejal señala que hay que abordar también actuaciones prioritarias para que la movilidad sea sostenible. En este sentido apunta a la necesidad de establecer unas reglas de acceso que tengan en cuenta las casuísticas de residentes, comerciantes o transportistas para configurar un espacio de movilidad segura. Entre los ámbitos que se van a trabajar se encuentra la implementación de un sistema de control de accesos al Casco Viejo.

Para abundar en la calidad de vida se estipularán ayudas a la rehabilitación de edificios así como en la mejora y creación de espacios y equipamientos dirigidos a satisfacer las necesidades de las personas residentes. Entre otras acciones se estudiará la posibilidad de utilizar los espacios que resulten de la reconstrucción del frontón de La Esperanza y de la nueva estación de San Nicolás para los vecinos. También incluyen el diseño de actividades a realizar tanto en los márgenes como en la propia ría, como lugar de ocio destinado a los propios residentes y a quienes visitan el Casco Viejo o como espacio de oportunidad para la aplicación de formatos innovadores de atracción cultural y de ocio.

Para llegar a la elaboración de este documento, primeramente las diferentes áreas del Ayuntamiento han realizado un diagnóstico de esta zona en la que la participación ha sido un elemento clave. “Hemos tenido 21 reuniones con técnicos, cuatro talleres con las diferentes áreas y hemos hablado individualmente con los grupos políticos. Queremos que esté abierto a todo la ciudadanía porque la estrategia de la participación tiene que ver con todo”, señaló la concejala de Atención Ciudadana, Participación y Distritos, Gotzone Zaldunbide. Braulio Gómez, sociólogo de la Universidad de Deusto coordinará la encuesta científica entre los vecinos de Bilbao “un sistema innovador en Euskadi”.

En el Casco Viejo, que es visitado por uno de cada cuatro turistas, viven 7.500 personas y es uno de los barrios más jóvenes del municipio, con una edad media de 42 años.

Está considerado como uno de los principales espacios de ocio, comercio y gastronomía de la capital vizcaina, al mismo tiempo que conserva las tradiciones y señas de identidad de Bilbao. Pese a su atractivo, la actividad comercial del Casco Viejo se ha visto especialmente afectada por la crisis económica, con la pérdida entre 2007 y 2015 del 23% de los establecimientos comerciales (5 puntos por encima de la media de Bilbao). Mientras que ha crecido un 6% la hostelería.