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Gangas adjudicadas al buen hacer local

Zalla reconoce a sus baserritarras en una feria en la que se pagaron 3.050 euros por una vaca en una subasta de ganado

Gangas adjudicadas al buen hacer localE. Castresana

Hace años los baserritarras de Zalla ponían a la venta sus productos en el centro de la localidad rebajando sus precios. De ahí el nombre de Gangas con el que todavía se conoce a una de las ferias con más tradición del sector primario vizcaino. Pero en lo que no se regateó ni entonces ni ahora es en calidad ni cuidado de lo natural. Alrededor de cien puestos de alimentación, artesanía y plantas llenaron ayer el centro del municipio, mientras que la muestra de ganado local cumplió veinte años tirando la casa por la ventana. Hasta 3.050 euros se pagaron por una vaca en la subasta que es la incorporación más reciente al programa.

“No pensaba subir tanto”, confesó el zallarra Jon Isla después de que se certificara la compra al no igualar nadie su puja, más de mil euros por encima del precio de salida. Lo hizo “después de hablar con el dueño sobre la genética, pensando en los terneros que va a producir” y consciente de que “las ofertas se han disparado porque era la única vaca del lote, se han subastado menos animales que en los dos años anteriores”. A pesar de que “comprar directamente a los dueños sale más rentable”, piensa que esta modalidad dinamiza la feria. Tan convencido está de ello que en otras ediciones presentó ganado para vender. Así que la vaca de raza pirenaica, cinco años y 480 kilos de peso, se mudará pronto a la explotación de Jon procedente de la de Alberto Portilla, en Artzentales. “Yo también he participado en la subasta y sé que otras veces han intervenido ganaderos de Asturias”, señaló este, otro de los promotores del evento. Con la compra de un carnero, que se puso en liza con un precio mínimo de 200 euros, busca enriquecer la línea genética de sus ovejas.

Puede que en el futuro la txahala servida con la colaboración de concejales de la corporación pertenezca a la línea familiar de la vaca que ayer se vendió de cara al público. En el barrio Artebizkarra volvió a formarse una larga cola para hacerse, por un euro, con los vales que daban acceso a los pintxos a un euro con pan elaborado en horno artesano por José Ángel Arana, de Galdames. Lo recaudado se donará a fines benéficos, aunque “todavía no sabemos en concreto a qué”, añadió el edil de Cultura, Luis Martínez. No sobraba espacio para pararse en mitad de la calle a saborear la carne, ya que, según informaron desde la Policía Municipal, la asistencia al día grande de las fiestas de Zalla ha sobrepasado las cifras del año pasado. Por ello, una cuadrilla de Balmaseda se tomó un respiro sentándose en la acera. Ya piensan en las putxeras de alubias de que se cocinarán en San Severino el próximo día 23. Por lo que se ve, el calendario festivo de octubre no ayuda en Enkarterri a quienes están a dieta.

Los premios Entre los carniceros que prepararon la ternera, Dani Heras estaba especialmente feliz, puesto que recibió el reconocimiento municipal en el apartado que destaca la trayectoria de los vecinos de Zalla en el sector primario. Ana Mari Llaguno, Alfredo Egia y José Domingo Txabarri, que hace una semana recogieron sus Hemendik Sariak, cosecharon aplausos en las modalidades de cebolla morada y txakoli respectivamente. Completaron el palmarés Eneko Díaz de Lezana, en plantas; Amalia Escudero, en miel; Jesús Gárate, en pan; José Ramón Etxabe, en queso; José Etxebarria, en fruta; Emeteri Berastegi, mejor explotación ecológica, y Adela Andikoetxea, en hortalizas.

La de Urduliz (Adela) se ha marchado de Gangas con premio “siempre que he venido”, recordó, lamentando que “se compra poco”. Para Andoni Las Heras, que también instaló su stand en la plaza Euskadi, existe una explicación: “que aquí muchos cultivamos huerta”. La de los hermanos Borja y Ana López en Artzentales cuenta con el sello ecológico. “Ahora es el mejor momento porque la tierra da casi de todo”, señalaron. Y en Zalla lo aprovecharon bien.